Por el Doctor César Mella.
Nos quedamos sorprendidos, cuando se da cuenta en periódicos o radio, que el sicario no superaba los 18 años . Cuando los cuerpos de los 3 o 4 ejecutados, correspondían a adolescentes de hasta 14 años de edad .
Frente a lo anterior, el siquiatra dominicano César Mella , hizo publicar el siguiente trabajo, que creo que a todos los que somos padres, o seremos abuelos algún día, nos debe interesar; el texto que me llegó suscrito por el doctor Mella, es el siguiente: Yo me preguntaría y plantaría la siguiente pregunta: ¿cómo eduqué o estoy educando a mis hijos? ¿Qué valores inculco o inculqué a mis hijos? A los jóvenes de este siglo hay que llamarlos varias veces en la mañana para llevarlos a la escuela y, digo llevarlos porque no tienen que tomar el camión o caminar larguísimas distancias para llegar a ella.
Se levantan generalmente irritados porque se acuestan muy tarde , viendo televisión por cable, jugando play station , hablando o enviando mensajes por teléfono o chateando por la Internet. No se ocupan de que su ropa esté limpia y mucho menos en poner un dedo en nada que tenga que ver con arreglar algo en el hogar. Tienen los juegos y equipos digitales más modernos del mercado, Ipod, blackberry y computadora no pueden faltar, como tampoco el pago por su actualización. Hoy los hijos, muchas veces sin merecerlo, presumen el celular más novedoso. El nextel más costoso. La Lap más equipada. Nada les costó. Si se descomponen, para eso estamos, no faltaba más, hay que pagar la reparación, a la brevedad y sin chistar.
Idolatran amigos y a falsos personajes de realitys de mtv. ¡Ah! pero viven encontrándole defectos a los padres, a quienes acusan a diario de que sus ideas y métodos están pasados de moda. Se cierran automáticamente a quien les hable de moral, honor y buenas costumbres , y mucho menos de religión. Lo consideran aburrido. Ya saben todo y, lo que no ¡Lo consultan en internet!
Nos asombramos, porque los sicarios cobran cuotas sin trabajar por ellas, cuando a nuestros hijos los acostumbramos a darles todo incluso su cuota semanal o mensual sin que verdaderamente trabajen por ella, y todavía se quejan a porque eso no me alcanza . Si son estudiantes, siempre inventan trabajos de equipo o paseos de campo, que lo menos que uno sospecha, es que regresarán con un embarazo, habiendo probado éxtasis, coca, marihuana o cuando mínimo alcoholizados . Y cuando les exiges lo más mínimo en el hogar o en la escuela, lejos de ser agradecidos te contestan, con desfachatez: yo no pedí nacer, es tu obligación mantenerme o quien les manda andar de calientes .
Definitivamente estamos mal, pues la tasa de que hagan su vida independiente se aleja cada vez más , pues aún graduados y con trabajo, hay que seguirlos manteniendo, pagándoles deudas, servicios y hasta los partos de sus hijos . Con lo anterior, me refiero a un estudio que indica que este problema es mayor en chicos de la sociedad de clase media o media alta (o de capas medias urbanas) que bien pudieran estar entre los 14 y los 28 años, si es correcto 28 años o más ¿lo pueden creer? y que para aquellos padres que tienen de dos a cuatro hijos constituyen un verdadero dolor de cabeza .
¿Entonces en qué estamos fallando?
Yo sé, dirán que los tiempos y las oportunidades son diferentes, pues para los nacidos en los años cuarenta y cincuenta, el orgullo reiterado era levantarse de madrugada a ordeñar las vacas con el abuelo; que tenían que ayudar a limpiar la casa; no se frustraban por no tener vehículo, andaban a pie a donde fuera, siempre lustraban sus zapatos, los estudiantes no se avergonzaban de no tener trabajos gerenciales o ejecutivos, aceptaban trabajos como limpiabotas y repartidores de diarios . Lo que le pasó a nuestras generaciones , es que elaboramos una famosa frase que no dio resultado y mandó todo al diablo :
¡Yo no quiero que mis hijos pasen, los trabajos y carencias que yo pasé! Nuestros hijos no conocen la verdadera escasez, el hambre . Se criaron en la cultura del desperdicio: agua, comida, luz, ropa, dinero.
Muchos de los nuestros hijos, a los 10 años ya habían ido a Disney world mínimo dos veces , cuando nosotros a los 20 si bien nos iba conocíamos la Ciudad de Medellin, con su hoy vetusto y atiborrado Metro o divercity en Boggotá .
El dame y el cómprame, siempre fue generosamente complacido convirtiendo a nuestros hijos en habitantes de una pensión, con sirviente (a) y todo incluido, que después intentamos que funcionara como hogar. Es alarmante el índice de divorcios que se está generando , van a la conquista de su pareja y vuelven al hogar, sólo unos meses más tarde, divorciados porque la cosa no funcionó; ninguno de los dos quiere servir al otro en su nueva vida. Como nunca batallaron en la pensión con sirviente incluido, en la que se les convirtió el hogar paterno, a las primeras carencias en el propio, avientan el paquete y regresan a la casa para que la mamá y el papá continúen resolviéndoles la vida .
Este mensaje es para los que tienen hijos y que pueden todavía moldearlos, edúquenlos con principios y responsabilidades. Háganles el hábito del ser agradecidos. Háganles el hábito de saber ganarse el dinero con honestidad, la comida, la ropa, el costo de la estancia en la casa en la cual no aportan para el pago de servicios. Háganles saber lo que cuesta cada plato de comida, cada recibo de luz, agua, renta. Háganles sentir en su casa, cómo se comportarían ustedes en casa ajena cuando van de visita. Por ese domingo o cuota semanal o mensual, edúquenlos en la cultura de la correspondencia y el agradecimiento. Que los sábados o domingos laven el carro, ayuden a limpiar la casa, NO SU CUARTO , esa debe ser obligación de siempre sin pago de por medio. Háganles la costumbre de limpiar sus zapatos, de que paguen simbólicamente, por todo lo que gratuitamente reciben, implántenles la ideología de ameritar una especie de beca escolar que ustedes pagan, y por la que ellos no pagan ni un centavo, eso puede generar una relación en sus mentes trabajo=bienestar .
Que entiendan que asistir a la escuela, es un compromiso con la vida, que no es ningún mérito asistir a ella. De la responsabilidad con que cumplan ese compromiso, dependerá su calidad de vida futura.
Todos los niños deben desde temprano aprender a lavar, planchar y cocinar, para que entiendan la economía doméstica en tiempos que podrían ser más difíciles. Cuida lo que ven y ves con ellos en la televisión , y evita caer en el vicio social llamado telenovelas, los videojuegos violentos, la moda excesiva y toda la electrónica de la comunicación, que han creado un marco de referencia muy diferente al que nos tocó. Cuando ocupes corregirlos, aconséjalos, platica con ellos, no los ofendas, no los reprendas en público. Si lo haces, nunca lo olvidarán. Nunca te lo perdonarán.
Estamos comprometidos a revisar los resultados, si fuimos muy permisivos , o sencillamente hemos trabajado tanto, que el cuidado de nuestros hijos queda en manos de las empleadas domésticas y en un medio ambiente cada vez más deformante.
Fuente Internet.
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jueves, 6 de enero de 2011
lunes, 6 de septiembre de 2010
La Obra de Dios
Por J Omar Tejeiro R.
y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que debajo del sol se hace; por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará; aunque diga el sabio que la conoce, no por eso podrá alcanzarla. Eclesiastés 8:17
Todo lo que el hombre puede hacer es confiar en el que Él ha enviado, ha elegido y ha destinado para que edifique su iglesia y su obra. Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado. Juan 6:29. Es común que muchos pretendan ser los dueños de la obra de Dios y crean erróneamente que ellos la edifican y construyen. Muchos líderes están siendo endiosados por sus seguidores y ellos han aceptado la gloria que le pertenece solamente a Dios, porque equivocadamente, creen que todo lo que sucede es un producto de su esfuerzo, trabajo y dedicación. Son reales las palabras del predicador quien dijo que ellos no alcanzan a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio.
La Obra de Dios es un misterio, es de Dios y pertenece solo a Él. Dios tiene y sostiene su obra. Esta obra no le pertenece a nadie, no es tu obra ni la mía, ni es la obra de éste apóstol, éste pastor, esta familia, esta misión o grupo. Es la obra propia de Dios. Génesis 2:2 nos dice que acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo. Nadie sino él podían hacer esta obra de creación. Y hoy tiene también su trabajo, que ningún hombre puede realizar.
Así Ignoras La Obra de Dios
La obra de Dios sólo la puede hacer Dios mismo. Cuanto antes nos demos cuenta de ello, mejor. Porque la obra humana, los pensamientos del hombre, los métodos del hombre, el celo, la dedicación, los esfuerzos y actividades humanas no caben en lo que Dios está obrando. El hombre no puede participar en la obra de Dios hoy como no participó en la creación. Eclesiastés 11:5 dice Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas.
La obra de Dios es Eterna, porque Dios es Eterno. El predicador dijo que “Dios todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin”. Eclesiastés 3:11
Mira la obra de Dios; porque ¿quién podrá enderezar lo que él torció? Eclesiastés 7:13. A nosotros, sus hijos, Dios nos manda a mirar la obra de Dios, porque es la manera en que Él nos puede enseñar y preparar para su obra. El sabio Salomón trato de alcanzar y entender este misterio escondido y escribió al respecto: y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que debajo del sol se hace; por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará; aunque diga el sabio que la conoce, no por eso podrá alcanzarla.
Elegidos Antes de la Fundación del Mundo
Nosotros somos parte de la obra de Dios y Dios nos escogió por amor, para incluirnos en sus planes para alabanza de la gloria de su gracia. En Efesios 1:3-6 Leemos: “ Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado”. “Porque por él fueron creadas todas las cosas... todo fue creado por medio de él y para él” (Colosenses 1:16)
Dios cumplirá sus planes en Su Obra, nadie puede impedirlo. Pablo comprendió que él no podía detener los propósitos de Dios. Él en su ignorancia quiso oponerse a la Obra de Dios y fue derribado, quedó ciego y sufrió una verdadera humillación por Cristo mismo, momento en el cual se arrepintió y se convirtió en un aliado de la Obra del Señor. Ahora el perseguidor, era parte de la obra de Dios y un colaborador de Dios.
Colaboradores de Dios
En Corinto surgieron disensiones a causa de algunos cristianos carnales quienes admiraban a Pablo, Apolos y Cefas, causando con esto una seria división en el cuerpo de Cristo, esto hizo que Pablo escribiera lo siguiente: Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor. Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.1ª de Corintios 3:4-9.
El propósito de Dios respecto a nosotros, es conseguir que nosotros seamos colaboradores suyos. Sin embargo, es todavía cierto que no podemos hacer la obra de Dios, puesto que es total y absolutamente suya. Pero en un sentido somos colaboradores de él. ¡Así que, por un lado debemos reconocer y darnos cuenta de que no podemos tocar la obra de Dios ni aun con el meñique, y por otro, somos llamados para ser colaboradores junto a él! Y es por esto que ha echado mano de nosotros. El Señor tiene un propósito específico en la salvación y un propósito claro y definido en salvarnos – el cual es conseguir que seamos colaboradores suyos.
y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que debajo del sol se hace; por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará; aunque diga el sabio que la conoce, no por eso podrá alcanzarla. Eclesiastés 8:17
Todo lo que el hombre puede hacer es confiar en el que Él ha enviado, ha elegido y ha destinado para que edifique su iglesia y su obra. Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado. Juan 6:29. Es común que muchos pretendan ser los dueños de la obra de Dios y crean erróneamente que ellos la edifican y construyen. Muchos líderes están siendo endiosados por sus seguidores y ellos han aceptado la gloria que le pertenece solamente a Dios, porque equivocadamente, creen que todo lo que sucede es un producto de su esfuerzo, trabajo y dedicación. Son reales las palabras del predicador quien dijo que ellos no alcanzan a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio.
La Obra de Dios es un misterio, es de Dios y pertenece solo a Él. Dios tiene y sostiene su obra. Esta obra no le pertenece a nadie, no es tu obra ni la mía, ni es la obra de éste apóstol, éste pastor, esta familia, esta misión o grupo. Es la obra propia de Dios. Génesis 2:2 nos dice que acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo. Nadie sino él podían hacer esta obra de creación. Y hoy tiene también su trabajo, que ningún hombre puede realizar.
Así Ignoras La Obra de Dios
La obra de Dios sólo la puede hacer Dios mismo. Cuanto antes nos demos cuenta de ello, mejor. Porque la obra humana, los pensamientos del hombre, los métodos del hombre, el celo, la dedicación, los esfuerzos y actividades humanas no caben en lo que Dios está obrando. El hombre no puede participar en la obra de Dios hoy como no participó en la creación. Eclesiastés 11:5 dice Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas.
La obra de Dios es Eterna, porque Dios es Eterno. El predicador dijo que “Dios todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin”. Eclesiastés 3:11
Mira la obra de Dios; porque ¿quién podrá enderezar lo que él torció? Eclesiastés 7:13. A nosotros, sus hijos, Dios nos manda a mirar la obra de Dios, porque es la manera en que Él nos puede enseñar y preparar para su obra. El sabio Salomón trato de alcanzar y entender este misterio escondido y escribió al respecto: y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que debajo del sol se hace; por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará; aunque diga el sabio que la conoce, no por eso podrá alcanzarla.
Elegidos Antes de la Fundación del Mundo
Nosotros somos parte de la obra de Dios y Dios nos escogió por amor, para incluirnos en sus planes para alabanza de la gloria de su gracia. En Efesios 1:3-6 Leemos: “ Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado”. “Porque por él fueron creadas todas las cosas... todo fue creado por medio de él y para él” (Colosenses 1:16)
Dios cumplirá sus planes en Su Obra, nadie puede impedirlo. Pablo comprendió que él no podía detener los propósitos de Dios. Él en su ignorancia quiso oponerse a la Obra de Dios y fue derribado, quedó ciego y sufrió una verdadera humillación por Cristo mismo, momento en el cual se arrepintió y se convirtió en un aliado de la Obra del Señor. Ahora el perseguidor, era parte de la obra de Dios y un colaborador de Dios.
Colaboradores de Dios
En Corinto surgieron disensiones a causa de algunos cristianos carnales quienes admiraban a Pablo, Apolos y Cefas, causando con esto una seria división en el cuerpo de Cristo, esto hizo que Pablo escribiera lo siguiente: Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor. Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.1ª de Corintios 3:4-9.
El propósito de Dios respecto a nosotros, es conseguir que nosotros seamos colaboradores suyos. Sin embargo, es todavía cierto que no podemos hacer la obra de Dios, puesto que es total y absolutamente suya. Pero en un sentido somos colaboradores de él. ¡Así que, por un lado debemos reconocer y darnos cuenta de que no podemos tocar la obra de Dios ni aun con el meñique, y por otro, somos llamados para ser colaboradores junto a él! Y es por esto que ha echado mano de nosotros. El Señor tiene un propósito específico en la salvación y un propósito claro y definido en salvarnos – el cual es conseguir que seamos colaboradores suyos.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
En Busca de Lo Perfecto
Por J Omar Tejeiro R.
Andamos día tras día en busca de lo perfecto, pero a menudo hallamos en los recodos y en las esquinas de nuestros caminos, inmensas montañas de frustración. La gente se casa pensando que ha encontrado la persona ideal, para descubrir después de cierto tiempo, que se ha equivocado, de pies a cabeza. No hay tal marido perfecto o esposa perfecta, como tampoco existen hijos perfectos o dicha perfecta, en esta tierra. El mundo está saturado de verdadera imperfección por doquiera. Pregúntele a la gente, si quieres saberlo, si es perfectamente feliz, seguramente que le dirá que no. La dicha perfecta nos ha sido reservada por Dios, para disfrutarla allá en el cielo.

El perfeccionismo, es la creencia de que la perfección puede y debe ser alcanzada. En cuestión humana, se refiere a la persona con una belleza profunda. Para otros es la creencia de que cualquier cosa por debajo de un ideal de perfección es inaceptable. Se describen dos tipos de perfeccionismo. Los perfeccionistas normales "obtienen un sentimiento muy real de placer de los resultados de un esfuerzo costoso", mientras que los perfeccionistas compulsivos son "incapaces de sentir satisfacción porque a sus ojos nunca consiguen hacer las cosas lo suficientemente bien como para alcanzar ese sentimiento". Burns define a los perfeccionistas como "personas que se esfuerzan compulsiva e incansablemente hacia objetivos imposibles y que miden su propio valor enteramente en términos de productividad y éxito".
Caminando Hacia lo Perfecto
La verdad es que cada cristiano en esta tierra está en la búsqueda de lo perfecto, esa búsqueda acabará cuando estemos en el cielo. Millones de cristianos frustrados, en el mundo, hoy, están buscando una iglesia perfecta que no existe, unos pastores perfectos, que no encuentran, y unos hermanos y amigos perfectos que no hay. Un error común es creer que Dios nos ama porque somos perfectos, o que Dios nos aborrece por qué no lo somos. Sin embargo, debemos saber que Dios nos ama, primero, porque Él es amor, segundo porque somos obra de sus manos de Alfarero Divino y tercero nos ama porque somos sus hijos y Él es Nuestro Padre.
Los fariseos despreciaron a Jesús por qué no entendían como el Maestro podía aceptar los besos y las lágrimas de una mujer con mala reputación. O como era posible que posara y comiera en casa de un publicano. Ellos ignoraban que un ser perfecto es aquél que también ama y perdona al pecador. El perfeccionismo religioso llevó a los fariseos a despreciar la gracia de Dios y los condujo a las tradiciones, al dogmatismo hipócrita, y a las doctrinas y mandamientos de hombres. Sin notarlo, los fariseos rechazaron a Dios y despreciaron al Salvador por quedarse con su perfeccionismo engañoso... Jesucristo les dijo que ellos recorrían mar y tierra en busca de prosélitos, pensando que los estaban ganando para el reino de los cielos, cuando en realidad lo estaban haciendo, un hijo más, del infierno.
El Pecado del Perfeccionismo
Personalmente considero el perfeccionismo como uno de los pecados más peligroso y sutil, presente aun en este tiempo, en medio de la iglesia, pero disfrazado como ángel de luz y vestido con un disfraz de celo por Dios y su Palabra, al estilo de Elías.
Satanás se engañó a sí mismo, en el cielo, cuando creyó que él era semejante al Altísimo, él pensó que merecía un trono como Dios, donde sería adorado y respetado como Dios. El perfeccionismo es en realidad, muchas veces, orgullo y arrogancia, disfrazados con ropas de falsa piedad y falso celo por Dios. Es por eso que el perfeccionismo es terriblemente destructor.
Dios quiere convencernos que solo Él es Perfecto, por que solo Él es Dios y asimismo quiere enseñarnos que nosotros no somos más que débiles e imperfectas criaturas y que por nuestras propias obras, nunca seremos aceptos ante Él. La manera de acercarnos a Dios no es EL PERFECCIONISMO sino LA HUMILLACION Y EL ARREPENTIMIENTO. ¿quién es el que se humilla y se arrepiente ante Dios? El que reconoce que ha fallado y ha pecado; la persona que se cree perfecta es altiva y orgullosa y no se humilla ante Dios, ni ante nadie.
Cuando Entendemos y Aceptamos Que No Somos Perfectos
El que confiesa sus pecados y se aparta alcanzará misericordia. Si decimos que nosotros nunca fallamos estamos mintiendo y no practicamos la verdad. Puede ser que entender y aceptar que no somos lo que aparentamos ser, nos cueste mucho, sin embargo es lo mejor que nos puede suceder. Recuerde usted que Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, no era distinto a nosotros era tan de carne y hueso, como usted y yo, también se enojaba y se frustraba, era hombre, no era Dios. Era tan humano que se quiso morir lleno de una depresión infernal muy común a veces entre los hombres de Dios. Pero el amor y la ternura de Dios lo restauraron y él regresó al sitio del supremo llamamiento de Dios para atender de nuevo sus deberes proféticos
Si pudiéramos juzgar a las personas cuando fallan de la misma manera que deseamos ser juzgados por ellos cuando nosotros fallamos, aprenderíamos a ser más justos y equilibrados. Exigimos muchas veces una perfección a las demás personas que termina volviéndose una carga pesada para ellos, tal inclinación era propia de los fariseos. Me he convencido que yo no puedo hacer nada perfecto, y que tampoco puedo hacer a nadie perfecto, eso es asunto de Dios, con cada uno y asunto de cada uno con Dios.
Cada vez que intento ver la paja en el ojo de mi hermano, tengo que acudir al cirujano divino para que me opere de alguna viga extraña incrustada entre mis ojos.
He aprendido a ver a la gente de frente, y amarla tal como son, por que así me amó Dios, y cada vez que veo en ellos alguna cosa que produce desagrado ante los ojos de Dios, trato de decírselo en espíritu de mansedumbre, acordándome que también yo soy de carne, generalmente les pongo mis manos en el hombro o en sus cabezas y oro por ellos, se que están enfrentando al enemigo más perverso de todos los siglos, sé que viven como yo en un mundo lleno de maldad y saturado de fuerzas hostiles y tentadoras. Sé que necesitan el mismo remedio que yo necesité y que a menudo necesito cuando me siento débil.
Una de mis oraciones continuas al Señor es esta: No permitas oh Dios, que mi corazón se manche, no me dejes jamás herirme, y ayúdame a recordar siempre que soy carne y débil y que por eso te necesito cada día.
Con amor desde mi imperfecto corazón, para tanta gente que como yo un día logrará lo que tanto soñamos: SER PERFECTOS COMO DIOS NOS DESEA.
Andamos día tras día en busca de lo perfecto, pero a menudo hallamos en los recodos y en las esquinas de nuestros caminos, inmensas montañas de frustración. La gente se casa pensando que ha encontrado la persona ideal, para descubrir después de cierto tiempo, que se ha equivocado, de pies a cabeza. No hay tal marido perfecto o esposa perfecta, como tampoco existen hijos perfectos o dicha perfecta, en esta tierra. El mundo está saturado de verdadera imperfección por doquiera. Pregúntele a la gente, si quieres saberlo, si es perfectamente feliz, seguramente que le dirá que no. La dicha perfecta nos ha sido reservada por Dios, para disfrutarla allá en el cielo.

El perfeccionismo, es la creencia de que la perfección puede y debe ser alcanzada. En cuestión humana, se refiere a la persona con una belleza profunda. Para otros es la creencia de que cualquier cosa por debajo de un ideal de perfección es inaceptable. Se describen dos tipos de perfeccionismo. Los perfeccionistas normales "obtienen un sentimiento muy real de placer de los resultados de un esfuerzo costoso", mientras que los perfeccionistas compulsivos son "incapaces de sentir satisfacción porque a sus ojos nunca consiguen hacer las cosas lo suficientemente bien como para alcanzar ese sentimiento". Burns define a los perfeccionistas como "personas que se esfuerzan compulsiva e incansablemente hacia objetivos imposibles y que miden su propio valor enteramente en términos de productividad y éxito".
Caminando Hacia lo Perfecto
La verdad es que cada cristiano en esta tierra está en la búsqueda de lo perfecto, esa búsqueda acabará cuando estemos en el cielo. Millones de cristianos frustrados, en el mundo, hoy, están buscando una iglesia perfecta que no existe, unos pastores perfectos, que no encuentran, y unos hermanos y amigos perfectos que no hay. Un error común es creer que Dios nos ama porque somos perfectos, o que Dios nos aborrece por qué no lo somos. Sin embargo, debemos saber que Dios nos ama, primero, porque Él es amor, segundo porque somos obra de sus manos de Alfarero Divino y tercero nos ama porque somos sus hijos y Él es Nuestro Padre.
Los fariseos despreciaron a Jesús por qué no entendían como el Maestro podía aceptar los besos y las lágrimas de una mujer con mala reputación. O como era posible que posara y comiera en casa de un publicano. Ellos ignoraban que un ser perfecto es aquél que también ama y perdona al pecador. El perfeccionismo religioso llevó a los fariseos a despreciar la gracia de Dios y los condujo a las tradiciones, al dogmatismo hipócrita, y a las doctrinas y mandamientos de hombres. Sin notarlo, los fariseos rechazaron a Dios y despreciaron al Salvador por quedarse con su perfeccionismo engañoso... Jesucristo les dijo que ellos recorrían mar y tierra en busca de prosélitos, pensando que los estaban ganando para el reino de los cielos, cuando en realidad lo estaban haciendo, un hijo más, del infierno.
El Pecado del Perfeccionismo
Personalmente considero el perfeccionismo como uno de los pecados más peligroso y sutil, presente aun en este tiempo, en medio de la iglesia, pero disfrazado como ángel de luz y vestido con un disfraz de celo por Dios y su Palabra, al estilo de Elías.
Satanás se engañó a sí mismo, en el cielo, cuando creyó que él era semejante al Altísimo, él pensó que merecía un trono como Dios, donde sería adorado y respetado como Dios. El perfeccionismo es en realidad, muchas veces, orgullo y arrogancia, disfrazados con ropas de falsa piedad y falso celo por Dios. Es por eso que el perfeccionismo es terriblemente destructor.
Dios quiere convencernos que solo Él es Perfecto, por que solo Él es Dios y asimismo quiere enseñarnos que nosotros no somos más que débiles e imperfectas criaturas y que por nuestras propias obras, nunca seremos aceptos ante Él. La manera de acercarnos a Dios no es EL PERFECCIONISMO sino LA HUMILLACION Y EL ARREPENTIMIENTO. ¿quién es el que se humilla y se arrepiente ante Dios? El que reconoce que ha fallado y ha pecado; la persona que se cree perfecta es altiva y orgullosa y no se humilla ante Dios, ni ante nadie.
Cuando Entendemos y Aceptamos Que No Somos Perfectos
El que confiesa sus pecados y se aparta alcanzará misericordia. Si decimos que nosotros nunca fallamos estamos mintiendo y no practicamos la verdad. Puede ser que entender y aceptar que no somos lo que aparentamos ser, nos cueste mucho, sin embargo es lo mejor que nos puede suceder. Recuerde usted que Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, no era distinto a nosotros era tan de carne y hueso, como usted y yo, también se enojaba y se frustraba, era hombre, no era Dios. Era tan humano que se quiso morir lleno de una depresión infernal muy común a veces entre los hombres de Dios. Pero el amor y la ternura de Dios lo restauraron y él regresó al sitio del supremo llamamiento de Dios para atender de nuevo sus deberes proféticos
Si pudiéramos juzgar a las personas cuando fallan de la misma manera que deseamos ser juzgados por ellos cuando nosotros fallamos, aprenderíamos a ser más justos y equilibrados. Exigimos muchas veces una perfección a las demás personas que termina volviéndose una carga pesada para ellos, tal inclinación era propia de los fariseos. Me he convencido que yo no puedo hacer nada perfecto, y que tampoco puedo hacer a nadie perfecto, eso es asunto de Dios, con cada uno y asunto de cada uno con Dios.
Cada vez que intento ver la paja en el ojo de mi hermano, tengo que acudir al cirujano divino para que me opere de alguna viga extraña incrustada entre mis ojos.
He aprendido a ver a la gente de frente, y amarla tal como son, por que así me amó Dios, y cada vez que veo en ellos alguna cosa que produce desagrado ante los ojos de Dios, trato de decírselo en espíritu de mansedumbre, acordándome que también yo soy de carne, generalmente les pongo mis manos en el hombro o en sus cabezas y oro por ellos, se que están enfrentando al enemigo más perverso de todos los siglos, sé que viven como yo en un mundo lleno de maldad y saturado de fuerzas hostiles y tentadoras. Sé que necesitan el mismo remedio que yo necesité y que a menudo necesito cuando me siento débil.
Una de mis oraciones continuas al Señor es esta: No permitas oh Dios, que mi corazón se manche, no me dejes jamás herirme, y ayúdame a recordar siempre que soy carne y débil y que por eso te necesito cada día.
Con amor desde mi imperfecto corazón, para tanta gente que como yo un día logrará lo que tanto soñamos: SER PERFECTOS COMO DIOS NOS DESEA.
miércoles, 18 de agosto de 2010
¿ Llegar a Cristo Por Medio de La Iglesia?

Los primeros cristianos tenían mucho que hablar y anunciar acerca de Jesús. El Señor Jesús había cambiado sus vidas por completo, y ellos pudieron decir con toda convicción: "Ya no vivo yo, mas Cristo vive en mí" (Gálatas 2:20). "Mi vida antigua ha muerto con Cristo, y él me ha dado una vida nueva" (vea Romanos 6:4-6). Pudieron testificar con su propia vida los milagros que Jesús había obrado en ellos. Estaban tan llenos de El, que dijeron en una oportunidad: "No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído." (Hechos 4:20). Aun cuando fueron perseguidos y tuvieron que huir de Jerusalén, seguían hablando de las grandes cosas que el Señor había hecho por ellos: "Pero los que fueron esparcidos, iban por todas partes anunciando el evangelio." (Hechos 8:4). ¡Esto fue "testimonio"! A consecuencia de este testimonio de los primeros cristianos, grandes números de personas se convirtieron a Jesucristo. Esto sucedía normalmente en las calles, en las plazas, o también en viviendas privadas - en cualquier lugar donde había la oportunidad de un encuentro entre un cristiano y una persona que no conocía a Cristo.
¿Y cuál es el "testimonio" que pueden presentar los evangélicos de nuestros tiempos? Varias veces he preguntado a evangélicos: "¿Tú evangelizas a tus familiares, amigos, vecinos?" - Ahora, muchos dicen que no. Pero si dicen que sí, hago la siguiente pregunta: "¿Cómo los evangelizas? ¿Qué les dices?" - Casi siempre recibo la misma respuesta: "Los invito a la iglesia." - Claro, esto no es ningún "testimonio". Es solamente una invitación a un "evento". La mayoría de estos evangélicos no tuvieron respuesta a la pregunta: "¿Qué ha hecho Dios en tu vida durante la última semana (o el último mes)?" O sea, los evangélicos modernos han trasladado todo el asunto de la evangelización, conversión y salvación a la "iglesia". En esencia, su "testimonio" es este: "Ven a la iglesia, y entonces conocerás al Señor Jesús."
¡Este es un concepto católico romano acerca de la iglesia!
Efectivamente, el concepto de "iglesia" en el catolicismo es bastante diferente del Nuevo Testamento. Sin embargo, la mayoría de los evangélicos que conozco, ¡tienen el concepto católico! En el catolicismo, la iglesia es algo como una "institución para la administración de la salvación". Si alguien quiere acercarse a Dios, tiene que acercarse a la iglesia, y la iglesia (o sea, sus funcionarios) le ayuda a acercarse a Dios. Si alguien quiere ser salvo, tiene que acercarse a la iglesia, y la iglesia le administra los sacramentos necesarios para que sea salvo. "Por medio de la iglesia", se llega a conocer a Cristo. - La iglesia católica toma tan en serio este asunto, que dice: "Fuera de la iglesia no hay salvación". En otras palabras, en el catolicismo, la iglesia existe como una institución aparte del creyente, e independientemente del creyente. Incluso podríamos decir que el creyente es "propiedad" de esta institución. Esta institución se pone entre el creyente y Dios. Según el concepto católico romano, la institución de "la iglesia" es indispensable e inevitable para acercarse a Dios.
En el Nuevo Testamento, las cosas son muy diferentes.
"Y el Señor añadía cada día a la iglesia a los que fueron salvos." (Hechos 2:47)
"De los demás, ninguno se atrevía a juntarse con ellos..." (Hechos 5:13)
Nadie tenía que "ir a la iglesia" para conocer a Cristo. (¡Los incrédulos ni siquiera se atrevían a juntarse con "la iglesia"!) Al contrario. Tuvieron un encuentro con Dios quien los salvó, y entonces Dios los añadió a la iglesia. No hubo "campañas evangelísticas". Los creyentes simplemente testificaban - o sea, "hablaban de lo que habían visto y oído" (Hechos 4:20) -, dondequiera que se encontraban. Y entonces Dios obraba en los oyentes (o sea, en algunos de ellos), para convicción del pecado, arrepentimiento y fe. Y por supuesto, la iglesia del Nuevo Testamento no era ninguna "institución", ni un "lugar" adonde alguien tendría que "ir". La iglesia era simplemente la asamblea de todos los convertidos. Entonces, si alguien pertenecía a Jesús, él ya era "iglesia". Nadie era "propiedad de la institución". Simplemente formaban todos juntos el pueblo de Dios.
Jesús dice en Juan 10:7-11: "Yo soy la puerta de las ovejas. ... El que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. ... Yo soy el buen pastor." - La "puerta de entrada" es Jesús mismo. Entrando por El, encontramos la salvación, y encontramos también a las otras ovejas de Jesús. La iglesia católica ha volteado de cabeza este principio y ha dicho: "Tienes que entrar por la iglesia (o sea 'nuestra institución'), y entonces encontrarás a Jesús." Pero Jesús dice: "Entra por mí, y entonces encontrarás la iglesia (o sea, la comunión de aquellos que pertenecen a Jesús)."
Ahora preguntémonos: ¿cuál de estos conceptos tienen las iglesias evangélicas actuales? ¿El concepto católico-romano o el concepto del Nuevo Testamento? Sospecho que la gran mayoría de las iglesias evangélicas tienen en el fondo el concepto católico: "Ven a la iglesia, y entonces encontrarás a Jesús." Este es no solamente un pequeño detalle. Es una equivocación horrorosa. Los líderes que difunden esta idea, se están colocando a sí mismos como "puerta de las ovejas". Esto es más que malinterpretación: es blasfemia, porque el líder que dice esto, se pone a sí mismo en el lugar de Jesucristo.
Jesús dijo: "YO SOY la puerta", y "el que sube por otra parte, es ladrón y salteador." - Un líder que dice "Yo soy la puerta", obviamente no reconoce a Jesús como la Puerta. Un tal líder no reconoce la Puerta verdadera, y entra por otro lugar. ¡Jesús llama a tales líderes "ladrones y salteadores"!
La diferencia no podría ser más grande. En el sistema "evangelicatólico", el creyente se vuelve "miembro de una institución", sometíendose bajo su líder ("sacerdote", "pastor", "apóstol", o lo que sea su título). En el Nuevo Testamento, los creyentes recibían una nueva vida de Jesucristo y compartían esta vida juntos. - En el sistema "evangelicatólico", uno "va a la iglesia" y "asiste a reuniones". En el Nuevo Testamento, los creyentes eran iglesia, en todo lugar donde se encontraban y en todo momento. Tengo que mencionar aquí también la variante evangélica del "fuera de la iglesia no hay salvación". Muchas denominaciones evangélicas, cuando bautizan a alguien, empiezan a reclamar un "derecho de propiedad" sobre esta persona: "Tú has sido bautizado en nuestra iglesia; no puedes irte a otra iglesia." "Tienes que ser fiel a la iglesia donde naciste espiritualmente." Algunos hermanos que conozco, tuvieron que sufrir las amenazas y represalias más terribles, solamente porque decidieron pasarse de una denominación evangélica a otra.
Los líderes que son responsables de tales barbaridades, deberían arrepentirse y volver al ejemplo del apóstol Pablo. El dijo a los corintios:
"Porque fui informado acerca de ustedes, mis hermanos, por los de Cloé, que hay rivalidades entre ustedes. O sea, que cada uno de ustedes dice: 'Yo soy de Pablo; yo de Apolos; yo de Cefas; yo de Cristo.' - ¿Está Cristo dividido? ¿Acaso fue Pablo crucificado por ustedes, o fueron bautizados en el nombre de Pablo? Doy gracias a Dios que no bauticé a ninguno de ustedes excepto a Crispo y a Gayo, para que nadie diga que bauticé en mi nombre." (1 Cor.1:11-15) Pablo fue muy claro en esto: Jesucristo es la cabeza de la iglesia, y yo soy solamente su siervo. No reclamo ningún derecho de propiedad sobre ningún creyente, porque todos somos propiedad de Jesucristo. - Pero los líderes de las iglesias actuales, tanto católicas como evangélicas, menosprecian la verdadera Cabeza de la iglesia, y "arrastran tras sí a los discípulos" (Hechos 20:30).
Aun peor es la actitud de idolatrar a la iglesia (como institución), como si no podría ser acusada de ningún error. La iglesia católica ha hecho toda una doctrina de esta posición. Un autor católico lo formuló más o menos así - cito de la memoria -: "La iglesia como suma de la totalidad de sus miembros no puede estar equivocada." - O como me escribió una vez un apologista católico - también estoy citando de la memoria: "La iglesia es santa, porque Cristo la fundó y la declaró santa. Por tanto tenemos que aceptar por fe que la iglesia es santa, aun cuando vemos en ella hechos y acciones que no nos parecen santos." - Con una tal doctrina, se pueden excusar aun las atrocidades más terribles que se han cometido en el nombre de la iglesia cristiana: las sangrientas persecuciones desatadas por la inquisición; las guerras religiosas; las inmoralidades cometidas por sacerdotes; todo puede excusarse con esta doctrina: "Pero la iglesia es santa e infalible; entonces tenemos que seguir creyendo que todos estos hechos no le quitan nada de su santidad."
Cosas muy parecidas he escuchado de parte de líderes evangélicos: "Tenemos que ser fieles a nuestra denominación y aceptarla tal como es; por fin, Cristo nos ha perdonado todo." (Aun si la mayoría de los miembros no muestran ninguna señal de haber nacido de nuevo.) - "Hay que someterse a los líderes y no causar división." (Aun si la denominación se originó con una división de otra denominación.) - "No se puede criticar al pastor, porque es el ungido de Dios." (Aun si es un estafador, vive en adulterio, o enseña herejías.) - Me llama mucho la atención, que los evangélicos estén ahora usando los mismos argumentos como los católicos, para excusar sus faltas y su apostasía.
Vamos a ver adónde nos lleva esta argumentación. Si fuera malo criticar su propia denominación (y aun peor salirse de ella), ¿qué diríamos entonces de la Reforma? ¿No debería entonces Lutero también haber aceptado la iglesia católica tal como era? ¿No debería él haberse sometido al papa, en vez de causar división? - Efectivamente, aquellos líderes evangélicos que proclaman la "fidelidad a la denominación, a pesar de sus errores", deberían ser más consecuentes. Deberían hacer como dicen, revocar la Reforma y regresar a Roma. En cambio, el Nuevo Testamento no da lugar para esta actitud. En Apocalipsis, capítulos 2 y 3, el Señor mismo se dirige a siete iglesias. A cinco de estas iglesias, el Señor las reprende (a algunas de ellas de manera muy dura), y las llama al arrepentimiento. A algunas de estas iglesias, el Señor incluso las amenaza con la extinción si no se arrepienten (Apoc.2:5, 2:23, 3:16). Jesús mismo nos da mucha razón para llamar a la iglesia al arrepentimiento, si se desvía del camino. Cristo no "excusa" ni "tolera" el pecado. El PERDONA, esto es, cuando uno se ARREPIENTE de corazón y con toda su vida.
Cada creyente es llamado a "juzgar" y "examinar" lo que se dice en la iglesia (1 Cor.14:29, 1 Tes.5:21). Esto es un deber y un derecho de cada cristiano, independientemente de si tiene alguna "posición jerárquica" o no. - ¿Y según cuál criterio debemos "juzgar"? "Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras..." (Apoc.2:5) "Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo..." (Apoc.3:3)
El criterio es "lo que recibimos en el principio": la enseñanza original de Jesús y sus apóstoles; y la iglesia original como Jesús la fundó y ordenó. Un cristiano bíblico cree que el Nuevo Testamento describe el "original", la iglesia como debía ser según la voluntad de Dios. Después de aquella primera generación de cristianos, muchos líderes produjeron "copias borrosas" o alteradas de esta iglesia original. Pero las iglesias de todos los tiempos tienen que ser evaluadas según el original, si son fieles al original o no.
La iglesia católica, en cambio, cree en una "evolución" de la iglesia; o sea, que el estilo de vida y la doctrina de la iglesia pueden cambiar a lo largo del tiempo, según deciden sus líderes; y que se pueden añadir "tradiciones" que no están en la Biblia; y que todas estas alteraciones y añadiduras tienen la misma autoridad como la palabra original de Jesús. (En realidad, esto es defender la apostasía.) Pero parece que muchas iglesias evangélicas en la actualidad manejan este mismo concepto católico: Dan más importancia a la "tradición" de su propia denominación que a la palabra de Dios. No permiten que sus prácticas y enseñanzas sean evaluadas según la Biblia. Incluso censuran y expulsan sin misericordia a cualquiera que los cuestiona con base bíblica. Si alguien viene hoy en día y dirige a una iglesia evangélica las mismas palabras que Martín Lutero dirigió a la iglesia católica, los líderes evangélicos lo tratan de la misma manera como los líderes católicos trataron a Lutero. Las iglesias evangélicas idolatran sus instituciones casi de la misma manera como la iglesia católica idolatra la suya.
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