J Omar Tejeiro R.
Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros. Isaías 64:6,8.
Nuestra imperfecta naturaleza olvida fácilmente que Dios nos encontró ciegos, inútiles y pecadores junto al camino, mendigando. El orgullo maligno nos hace presuntuosos y nos conduce a una dualidad perversa donde pareciera que no somos humanos, sino más bien seres angelicales, super inmaculados y super espirituales. Como Sansón nos jactamos de la unción y creemos que es un asunto muy nuestro. Igual que Saúl confundimos el uso de la autoridad con el abuso del poder y sin darnos cuenta corremos el peligro de pasar la línea divisoria entre lo permitido a lo prohibido.
Hoy bajo la unción de Dios, echamos fuera a los demonios y sanamos a los enfermos y luego nos sentimos intocables, consentidos de Dios y con permiso para ser arrogantes, en lugar de ser más humildes delante de Dios y de su pueblo. Repentinamente tenemos licencia para matar al estilo del viejo Oeste, decidimos quien vive y quien muere. Quien sirve y quien no sirve. Quien va y quien regresa. Nos convertimos de la noche a la mañana en jueces. Juzgamos a nuestra familia, a nuestros hermanos y a nuestros líderes y aún los condenamos sin ninguna misericordia.
Cuan difícil es para nuestra carne arrogante, reconocer nuestras flaquezas y maldades. Pero le es fácil ver los errores de los demás, los pecados de los otros, la paja en el ojo ajeno. Para los demás muchas veces, todos los pecados son imperdonables, pero nuestros pecados no son más que pequeños errores que deben ser corregidos. Mateo 7:2
La verdad es que somos seres imperfectos amados por El Dios perfecto. Pablo nos escribe en Romanos 5:8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Es por su bondad infinita que somos lo que somos y alcanzaremos todas sus promesas. Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna. Tito 3:3-7
Nuestra arrogancia, impaciencia y falta de misericordia nos ha impedido perdonar hasta setenta veces siete, como Jesús nos enseñó. Como el siervo a quien el rey le perdonó todas sus deudas, después de absueltos hemos ahogado y encarcelado a nuestros consiervos por aquellas pequeñas deudas y faltas que tienen con nosotros. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Mateo 18:21-35. Con razón el Salmista dijo: Entenderé el camino de la perfección cuando vengas a mí. Salmos 101:2. En la revelación de Dios a Isaías leemos: Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.
¡ Ven a nosotros oh Dios y revélanos tu majestad, tu amor y tu misericordia. Haznos sentir tal como somos de pecadores para poder humillarnos ante ti !
domingo, 24 de octubre de 2010
sábado, 23 de octubre de 2010
Agradecimientos
J Omar Tejeiro R.
Quiero agradecerles por este acompañarnos en tantos momentos de nuestras vidas. Por las felicitaciones, por los detalles que algunos me hicieron llegar y otros me trajeron, por la solidaridad para subir junto a mí un peldaño más, por los chocolates, las tortas, a mamá muchas gracias por ese almuerzo de este casi medio siglo.
Gracias a mis hermanos y hermanas en la fe, que han llamado o han escrito alguna cosa que me ha hecho reír en este día. A los que me han hecho bromas pesadas los perdono porque deseo seguir amándolos y tener tiempo para devolverles unas carcajadas.
Quiero agradecer sobre todo a Dios, mi compañero fiel en este viaje por la vida. Su amor y su compañía me ha sido consuelo en las horas tristes, su luz ha iluminado mis pasos en las noches oscuras, por eso, no importa cuánto viva, ni cuan estrecho sea el camino si el amor de Dios y su presencia me acompaña día tras día. Gracias y un abrazo para todos.
Quiero agradecerles por este acompañarnos en tantos momentos de nuestras vidas. Por las felicitaciones, por los detalles que algunos me hicieron llegar y otros me trajeron, por la solidaridad para subir junto a mí un peldaño más, por los chocolates, las tortas, a mamá muchas gracias por ese almuerzo de este casi medio siglo.
Gracias a mis hermanos y hermanas en la fe, que han llamado o han escrito alguna cosa que me ha hecho reír en este día. A los que me han hecho bromas pesadas los perdono porque deseo seguir amándolos y tener tiempo para devolverles unas carcajadas.
Quiero agradecer sobre todo a Dios, mi compañero fiel en este viaje por la vida. Su amor y su compañía me ha sido consuelo en las horas tristes, su luz ha iluminado mis pasos en las noches oscuras, por eso, no importa cuánto viva, ni cuan estrecho sea el camino si el amor de Dios y su presencia me acompaña día tras día. Gracias y un abrazo para todos.
viernes, 22 de octubre de 2010
Yo Amo a Los Que Me Aman
Por J Omar Tejeiro R.
Yo Amo a Los que me Aman y me hallan los que temprano me buscan. Prov 8:17
Los niños dudan muchas veces del amor de sus padres y entre cónyuges, después de varios años juntos, a menudo se preguntan si aun se aman y es que sentirnos amados nos produce bienestar y felicidad, nos hace más seguros y fuertes. Asi nos hizo Dios, seres sensibles al amor, capaces de amar y ser amados. Nos hizo llenos de emociones y sensaciones para la expresión del misterio del amor.
Salomón escribió en el Cantar de Los Cantares: El amor es inquebrantable como la muerte; la pasión, inflexible como el sepulcro. ¡El fuego ardiente del amor es una llama divina! El agua de todos los mares no podría apagar el amor; tampoco los ríos podrían extinguirlo. Si alguien ofreciera todas sus riquezas a cambio del amor, burlas tan solo recibiría. Cantares 8:6-7. El amor posee fuerza espiritual pues todo lo puede, todo lo sufre, todo lo soporta. Contiene dentro de si una fe viva y real que ayuda al ser humano a tener esperanzas y a creer ante todo. El amor tiene bondad, misericordia, altruismo, capacidad de sacrificio, servicio, voluntariedad y respeto. El amor carece de arrogancia, de orgullo y jactancia porque contiene humildad y sencillez. 1ª de Corintios 13.
Dios fundamentó su reino y sus leyes en el amor, el mandamiento más grande es: amarás a Dios sobre todas las cosas y el segundo es, amarás a tu prójimo como a ti mismo. Marcos 12:29-31 Es por eso que somos felices cuando amamos a Dios y amamos a los demás. Amar a Dios es una decisión de cada individuo, es un asunto personal porque Dios no nos obliga a amarlo. En realidad que Dios no necesita de nuestro amor, aunque se deleita en ser amado por nosotros. Somos nosotros que necesitamos ser perfeccionados en amor, porque si lo amamos nos sentiremos felices. Seremos mejores y parecidos a nuestro Padre Celestial, porque Dios es amor.
Habrán dias en que nos sentiremos vacíos, solos y tristes y le aseguro que es su alma la que siente esa necesidad de amar a Dios, de amarlo más, de adorarlo, de tener momentos de soledad e intimidad con el Amado de su alma. Su alma se muere si no oye la voz del Amado porque ella vive del amor y de las caricias misericordiosas de Dios. Es la esposa enamorada que dice: Por las noches busqué en mi lecho al que ama mi alma; lo busqué, y no lo hallé Me levantaré ahora, y rodearé por la ciudad; por las calles y por las plazas buscaré al que ama mi alma: Lo busqué, y no lo hallé. Me hallaron los guardas que rondan la ciudad, y les dije: ¿Habéis visto al que ama mi alma? Pasando de ellos un poco, hallé luego al que ama mi alma; trabé de él, y no lo dejé… Cantares 3:2-4
¿ Cuánto tiempo hace que no sientes ni escuchas la voz de Dios? ¿ cuando fue la ultima vez que tuvo una cita con su amado en el huerto de la oracion, mientras todos dormían? ¿Cuánto tiempo llevas que no adoras de todo corazón a tu Creador? Recuerda estas palabras: Yo Amo a Los que me Aman y me hallan los que temprano me buscan.
domingo, 17 de octubre de 2010
Dios Cuidará de Ti
Por J Omar Tejeiro R.
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? Romanos 8:31-39
En tus afanes y en tu dolor Dios cuidará de ti, si ves peligros alrededor Dios cuidará de ti. Estas palabras pertenecen a un himno antiguo que hemos cantado a través de nuestro andar con el Señor y son reales, hoy como ayer. En la Biblia tenemos numerosos ejemplos de las muchas intervenciones de Dios a favor de los justos y las apabullantes derrotas que Dios ha causado a nuestros adversarios. Hablaremos en esta ocasión de Amán, cuyo nombre significa ilustre o magnífico; era el Primer Ministro del Rey Asuero, quien dirigía el imperio Medo Persa. Era procedente de un país desconocido. El historiador Josefo lo identificó como Amalec, tradicional enemigo del pueblo de Dios. Este personaje, en su corazón cargaba un odio profundo hacia todo lo que concernía a las cosas de Dios. Era amante de la fama, las elevadas posiciones, el dinero y le agradaba ser honrado de todos los hombres.
La Biblia dice que ante Amán todos se inclinaban, pero un día Amán se encontró con Mardoqueo Tío de Esther, el cual no se inclinó delante de él.
Amán se llenó de rabia y de odio y decidió que no quedaría ni un sólo judío protegido por los Medo Persas.
Mardoqueo
Mardoqueo Había regresado del cautiverio con Zorobabel, para ayudar en el trabajo de la Restauración del templo y de la ciudad santa de Jerusalén.
Para los días en que gobernaba el rey Asuero, vivía en Susa, capital de reino Medo Persa. Había adoptado a su prima Esther, como hija, la cual con el tiempo llegó a ser reina. En una ocasión Mardoqueo le salvó la vida al rey, pero no pasó nada inmediatamente, sin embargo Mardoqueo comenzó a correr peligro por no postrarse ante Amán.
Llevado por un resentimiento y un odio extremo, Amán logró que el rey decretara el exterminio total del pueblo de Dios y soñando con esto levantó una horca en su casa y determinó que ahí moriría Mardoqueo el que no se humillaba delante de él, pero la Biblia dice que en la misma horca que levantó, él murió.
Como Amán el diablo es un ser invisible y a veces desconocido pero es cruel y perverso contra todo hijo de Dios. Satanás está infiltrado muchas veces, entre los ilustres, e inteligentes. Se mueve entre el poder, la política y las riquezas. Pero se confunde también entre los pobres para robarles la esperanza de venir a Dios. Los hace resentidos sociales, blasfemos y rebeldes. Se mezcla entre los jóvenes y les da placer, diversión y carcajadas. Hace que ellos miren la vida con displicencia, como un juego, donde solo son espectadores, pero no las víctimas ni los actores de una realidad cruel que él ha inventado. Este ser maligno y falso se enmascara entre lo religioso para hacernos creer que con religión basta, mientras planea nuestra destrucción y nuestra ruina.
Amán fue un acusador perverso y falso y como Amán, el diablo se ha fabricado su propia horca para ponerla sobre nuestros cuellos. El diablo ahorcó a Judas Iscariote, después que lo condujo a traicionar al Señor. El no quiere que tú respires más, ni quiere oírte cantar. El no quiere escucharte glorificar a Dios. Tiene todas las intenciones de destruirte, pero el Rey quiere que usted viva. Adóralo.
Como amán que murió en su propia horca, Satanás murió en su propio invento. El inventó la cruz dolorosa y cruel pero en la cruz perdió y sigue sufriendo la gran derrota de su oscura existencia. No te dejes ahorcar por Satanás, pelea por tu victoria como lo hizo Esther y Mardoqueo, Juntos. Recuerde: El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Juan 10:10.
Dios Jamás Duerme
Se cuenta que en cierta ocasión una pobre mujer demandaba del sultán de Turquía una indemnización por la pérdida de su propiedad.--¿Cómo la perdiste? –Se le preguntó--Me dormí y los ladrones vinieron y me robaron.--Pero ¿Por qué te dormiste? –Le preguntó el sultán.-- Me dormí, porque creí que vos estabais despierto. Al sultán le agradó aquella respuesta y la confianza que en su gobierno expresaba, y ordenó que se le pagase lo que había perdido. Se espera que los gobiernos humanos vigilasen en interés de sus gobernadores; pero multitud de veces fracasan. No así el gobierno de Dios que jamás duerme y cuida siempre de ti.
sábado, 16 de octubre de 2010
Los Galardones de La Fe
Por J Omar Tejeiro R.
Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. Génesis 15:1
Abraham, el Padre de la fe recibió aquí una confirmación de parte de Dios, que su fe sería recompensada. Un galardón es un premio o una recompensa que se gana o se entrega por un mérito o servicio. El mérito es una acción digna de premio o castigo y todos sabemos que según nuestras acciones o siembra, eso mismo cosecharemos. Alguien dijo que si sembramos tormentas, segaremos tempestades.
El mérito también forma parte de las cualidades de una persona que la hacen digna de aprecio o alabanza. Los galardones de Dios son prometidos a los hijos fieles, una fidelidad que debe acompañarnos siempre. Por eso se nos motiva a ser fiel hasta la muerte para alcanzar la corona de la vida. Mantenga su pureza, sea santo y santa todavía. Persevere en la fe y en la sana doctrina, manténgase en amor, en ternura y sensibilidad hacia Dios. No cambie a Dios por nadie ni por ninguna cosa, no adore a nadie más que a Él. Hay grande galardón si guardamos hasta el final los mandamientos de Dios, porque la ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Salmos 19: 7-11
Las recompensas de Dios son para esta vida y para el futuro glorioso en la eternidad. La Biblia dice que José fue recompensado por Dios, gracias a su lealtad al Señor, él fue puesto como señor de la tierra de Egipto y del mundo, en aquella época crítica. Al joven Salomón, por pedir correctamente, Dios le añadió riquezas y fama. A Job Dios le dio el doble de lo que tenía después de restaurarle todo. A la huérfana Esther Dios la hizo reina después de haber arriesgado su misma vida. En Marcos 10:28-30 leemos que Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos todo, y te hemos seguido. Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna. Tenga usted también la certeza, que Dios recompensará su confianza depositada en Él, en esta vida y en la venidera.
No pierda la fe en el Señor, sea paciente y no desespere. Dios vendrá con su premio, soporte la aflicción, sea valiente. No abandone su lugar, sus deberes, sus responsabilidades. No retroceda, avance como el soldado en la batalla. Hebreos 10:35-39
George Matheson escribió, “Nosotros comúnmente asociamos la paciencia con el “acostarse o arrimarse”. Lo tenemos como un ángel que guarda el sofá de una persona inválida. Pero hay una paciencia que es aún más difícil – la paciencia que puede correr. El descansar en tiempos de angustia, el ser quieto mientras que estás bajo a golpe de la fortuna adversa implica una gran fuerza. Pero yo conozco a algo que implica una fuerza mayor: es el poder continuar trabajando bajo la tensión; el tener una gran pesar sobre tu corazón y aun así, seguir corriendo; el tener una angustia profunda en tu espíritu y, a la vez continuar cumpliendo con tus tareas diarias. Esto es lo que es ser como Cristo. La cosa más difícil para la mayoría de nosotros hacer es ejercitar nuestra paciencia, no en la cama de los enfermos, sino en la calle.” El esperar es cosa dura; es esperar con buen valor es aun más difícil. La paz que Jesús nos ofrece no es la falta de problemas, sino la confianza de que Él siempre estará contigo.
viernes, 8 de octubre de 2010
Se Necesitan Obreros Para Forjar Corazones
Por J Omar Tejeiro
Tú tienes contigo muchos obreros, canteros, albañiles, carpinteros, y todo hombre experto en toda obra. Del oro, de la plata, del bronce y del hierro, no hay cuenta. Levántate, y manos a la obra; y Jehová esté contigo. 1ª de Crónicas 22:15-16
El significado de la palabra obrero es amplio e interesante, el diccionario dice que es la persona que tiene por oficio hacer un trabajo manual o que requiere esfuerzo físico y que es empleada por otra persona. El obrero es uno que está ligado en el proceso de construcción o producción y que recibe remuneración o salario por ello. Es uno que cuida los intereses de otro. Entre los insectos, la palabra obrera, se aplica a la hembra estéril que desempeña tareas de alimentación, construcción y cuidado de las larvas.
Un obrero es una persona dispuesta a recibir órdenes, acepta fácilmente el liderazgo de otros y asimila su rol para la realización de una obra o proyecto. Es recursivo, hábil, precavido, multifacético. Tiene la habilidad para solucionar situaciones imprevistas y lo hace con sacrificio y gozo.
Los obreros son prácticos, no teorizan mucho y casi nada, todo lo practican y aprenden, aprenden, practican y aplican, hasta que se convierten en expertos. Contrario a los intelectuales que están llenos de mucha teoría y lógica, pero carecen de experiencia, los obreros viven todos los días en un laboratorio. Ensayan, prueban, inventan, aplican, si funciona lo seguirán haciendo, sino lo seguirán intentando hasta que funcione y al final funciona, eso mismo hacen los científicos aunque los obreros no lo saben ni se preocupan de esos menesteres.
Los obreros poseen un carácter rudo y casi áspero, pero tienen gran olfato y discernimiento por las cosas de Dios. La rudeza de los obreros es porque crecen entre el barro, golpeando duro, trabajando con material muy duro y áspero forjando así, nuevas estructuras. Los verdaderos obreros del Señor también hacen esto, bregan con rudos pecadores y forjan corazones de hierro, hasta que los inclinan en los propósitos de Dios.
Los que estamos en estos oficios del Señor, sabemos que sin obreros se perderá la cosecha y hay una mies madura que es urgente cosecharla. No usemos personas que no poseen corazón de obrero, porque el trabajo se detendrá. Hoy día los altares están llenos de gente elocuente y con muy buenos trajes, pero que no saben nada de lo que significa la obra y no están dispuestos a convertirse en obreros. Sus sermones son teorías propias para estudios científicos, con muchos eslabones perdidos, pero no hay evidencias. Los obreros tienen evidencias visibles y reales de su trabajo, son notables. Por doquiera hay testimonio de sus obras y sus logros.
Moisés, uno de los líderes más protagónicos de todos los tiempos dijo lo siguiente: "No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía. Y si así lo haces tú conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal..." (Nm 11:14, 15).
"Entonces Jehová dijo a Moisés: Reúneme setenta varones... que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus principales..." (Nm 11:16).
"Además escoge tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez. Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo asunto grave lo traerán ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño..." (Ex 18:21, 22).
Moisés estaba tratando de hacer las cosas él solo, hasta el punto que deseó que Dios lo matara y en realidad que algo así nos mataría también a nosotros, entonces Dios le indicó que se apoyara en setenta ancianos, hombres virtuosos, obreros expertos y de esta manera solucionó el problema de su siervo. Los verdaderos obreros del Señor, en su mayoría no han tenido grandes logros académicos, poseen la Biblia como currículo, la pregunta que fue formulada acerca de Jesús fue la siguiente: "¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado?" (Jn 7:15).
Los judíos se maravillaban del conocimiento que Jesús tenía de las Escrituras, pues sabían que él no tenía certificados académicos que lo hicieran resaltar ante el mundo religioso o secular. Debemos aprender de este ejemplo. Los logros académicos no son la meta principal. El conocimiento bíblico y el poder de Dios es lo que el obrero de la Iglesia necesita (Mt 22:29). Dios está buscando obreros, para forjar corazones, a la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies. Mateo 9:37-38
jueves, 7 de octubre de 2010
Un Equipo es Mejor que un Hombre
Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. Eclesiastés 4:9-10
Jesús no buscó seguidores, aunque multitudes lo siguieron, no comerció con el evangelio, aunque habló de los negocios de mi Padre y de hacer tesoros en los cielos. Para cumplir su labor formó una escuela de discipulado y él fue el Maestro único de aquellos discípulos, los doce apóstoles fueron su equipo de trabajo. Los sometió a un entrenamiento riguroso durante tres años y les enseñó sus doctrinas, mientras los comisionó para alcanzar el mundo con el evangelio. Los seguidores fueron miles, los apóstoles fueron doce y once de ellos mantuvieron su lealtad con el Maestro.
. "En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles... Y descendió con ellos..." (Lc 6:12, 13, 17).
Jesús empleó la mayor parte de Su tiempo preparando a los doce apóstoles para que llevaran adelante Su ministerio. Él siguió este principio de entrenar a otros. Ese es el ministerio de líderes: buscar más líderes y entrenarlos.
Busque Líderes
Ralph Mahoney escribiendo acerca del Liderazgo dice: Y Jehová dijo a Moisés: "Reúneme setenta varones de los ancianos de Israel, que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus principales." Números 11:16.
Muchas veces se desperdician esfuerzos tratando de entrenar personas que no tienen la habilidad para el liderazgo. La instrucción del Señor fue clara: "Reúneme setenta varones...que tú sabes que son ancianos [líderes]...". ¿Cómo puede usted reconocer a un líder? Observe cuántos le siguen. Si no hay nadie que le siga, entonces no es un líder.
Cuando salga al campo para traer un hato de cincuenta vacas lecheras para ser ordeñadas, sólo tiene que encontrar la "vaca líder". Si logra guiarla hacia el establo donde las ordeñan, el resto la seguirán. Lo mismo sucede con los líderes de personas. Es vital que encuentre hombres y mujeres que sean seguidos por otros y proceda a entrenarlos. (Tomado del Cayado del Pastor)
La razón por la cual el crecimiento de una obra se detiene es porque se hace énfasis en los seguidores y no en el discipulado. Un líder sin discípulos podrá tener seguidores pero será un líder débil, porque con él terminará la obra, los líderes que trascienden mas allá del tiempo lo hacen a través de sus discípulos.
Si usted es un Moisés debe tener al lado un Josué. Si es un David debe tener su propio Jonatán. Si es un Pablo necesita un Timoteo. Si quiere lograr hacer la obra a la manera de Dios debes hacer lo que hizo Jesús, buscar su propio equipo y enseñarles la palabra, junto al ejemplo, la oración y la paciencia. "Y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes..." (Ex 18:20). Soy de los que creen que cada pastor debe tener un día a la semana, en su iglesia, Escuela de Liderazgo y que no debe tomar esta necesidad en poco.
Trabajar en equipo es aprender a confiar en Dios y lograr delegar a otros. Es darle espacio a los demás, aprender a respetarlos, a valorarlos, y permitir que ellos se desarrollen mientras nosotros estamos cerca para ayudarlos y apoyarlos. No tenemos que esperar a que sean perfectos, para empezar a usarlos y delegarlos, con el tiempo aprenderán, indudablemente que nosotros tampoco lo somos. Es reconocer que la Obra es de Dios y no de nosotros y que es Dios quien da el crecimiento a la obra, aunque Pablo siembre y Apolos riegue.
Trabajar en equipo requiere mucha paciencia, oración y fe en el Señor para poder formar adecuadamente a las personas que Dios quiere usar para edificar su obra. Ser prontos para oír, tardos para hablar y tardos para actuar bajo la ira son cualidades requeridas para el trabajo en equipo. Trabajar en equipo es maravilloso porque la responsabilidad no recae sobre un solo individuo y porque mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Empiece hoy a orar por su propio equipo, trabaje y ayude a otro y usted se ayudará a sí mismo. Tenga paciencia porque a su tiempo segará si no desmaya.
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