jueves, 4 de noviembre de 2010

Al Que Ama Mi Alma

Les dije: ¿habéis visto al que ama mi alma? Apenas hube pasado de ellos un poco, hallé luego al que ama mi alma; lo así y no lo dejé. Cantares 3:3-4



Pasa de ellos un poco, no dejes que te afecte la multitud, no limites tu búsqueda de Dios. Es posible que la gente no quiera dejarte llegar al amado. Supera las barreras, cruza los obstáculos, venza los impedimentos que no te dejan llegar al amado de tu alma. Nadie y tampoco nada puede llenar tu corazón, ni hacer sentir tu alma satisfecha. Recuerde que la manera de sentir a Dios es amándolo porque “Dios es Amor” .


Como en el poema de la Sulamita enamorada, nuestro amor hacia Dios encuentra muchos obstáculos y pruebas, pero la intensidad del amor y de la pasión nos llevará finalmente a sus brazos amorosos y fuertes. Dios nos dijo que lo amemos sobre todas las cosas y por encima de todas las personas y aunque esto a veces nos parece difícil es el único camino para relacionarnos con Él.


Aprender a mirar al invisible es vital para descubrir su poder e influencia maravillosa sobre nuestras limitaciones e imperfecciones, pero es cuando lo amamos que lo deseamos, es cuando lo amamos que nos enternecemos por Dios, es cuando lo amamos que nosotros también lo sentimos a él y experimentamos su misericordia, su bondad infinita, su generosidad hacia nosotros y hacia todos los seres humanos y hacia su creación en general. Juan escribió que Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. Amar al amado de nuestra alma, perfecciona nuestras vidas, nos da seguridad y confianza. Asimismo nos prepara para amar a las demás personas. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? 1ª de Juan 4:16-21


Amar a Jesucristo es primero un asunto de decisión voluntaria y de elección libre, pues todos los seres humanos tenemos la capacidad de amar, pero somos libres para escoger a quien amamos más, a quien le damos nuestros sentimientos y nuestro corazón. Yo elegí amarlo a Él. ¿usted a quién ama? Pedro fue llevado a esta realidad cuando el Maestro le preguntó tres veces, si lo amaba y Dios hoy también quiere saber si lo amamos ¿lo amas tú? No hay que ser erudito, ni rico, ni notable para amar a Dios, cualquier persona está preparada para amar a Dios, incluyéndote a ti.


Este amor hacia Él no puede ser frío, ni tibio, debe ser un amor cálido y apasionado que conmueva nuestros corazones y el corazón de Dios, debe ser puro y lleno de brillo como el oro. ¿ Amas a Dios, cuál es la calidad de ese amor ? Todos hemos descubierto que el amor está marcado por la calidad de tiempo que le damos a los seres que amamos, es por eso que en una relación amorosa estar juntos siempre, es lo que más se desea. Permanece a pesar de cualquier situación junto a tu amado y sentirás que eres invencible.

martes, 2 de noviembre de 2010

De Mal En Peor

Por J Omar Tejeiro


Mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. 2ª Timoteo 3:13-15


La Biblia nos habla de una clase de personas que nunca mejoran sus vidas, ni sus actitudes sino que van de regular a mal y de mal en peor; están engañados creyendo muchas veces que son mejores que todos los demás. Todos tenemos las mismas oportunidades y Dios no hace acepción de personas, el sol del amor, de la misericordia y de la justicia de Dios brilla para todos pero no todos lo aprovechamos.

 Muchos pasan la vida cristiana durmiendo sobre el colchón de la indiferencia, mirando en sentido contrario de lo divino y eterno. Dándole la espalda a lo verdadero y frente a una vida engañosa. No se percatan en su estilo displicente, que Dios está ahí cerca a ellos deseoso por bendecirles, por levantarles, por usar sus talentos y habilidades. Son ciegos espirituales cuyas vidas habitan entre las sombras de la muerte y de la dejadez espiritual.


Este tipo de personas están llenas de algún orgullo, por su raza y color, su condición socio económica, su nivel académico o por algún otro logro, inclusive el espiritual. Es usual que sufran de un carácter amargado y deprimido por causa de su insatisfacción interna y por su vacío de Dios.


Carecen de paz y de amor porque viven para sí mismos, como el mar muerto que es muerto porque solo recibe pero nada da, la alegría y el brillo de la vida no está en ellos, qué triste, ellos van de mal en peor, hacia una derrota inevitable. Cuando nos encontramos con este tipo de personas no podemos hacer otra cosa que amarles y orar por ellos, nunca justificarlos, porque no los ayuda.


Justifican sus actitudes en la vida pasada, su desconfianza en lo que les hicieron años atrás. Son así por culpa de alguien y es como si todos fuéramos culpables. Son seres resentidos con el pasado y rígidos a la hora de perdonar a los demás. Son cristianos críticos y jueces severos con los débiles. Si no asisten a los cultos es por la iglesia y el pastor, si van a culto su molestia son los líderes de alabanza, los niños, por algún ser mundano, por lo largo del horario, porque no cantaron los coros de su predilección, porque no los pasaron a ellos al frente o porque no recibieron pleitesía.


Si son ellos los que están al frente, llegó el avivamiento a la iglesia. Es seguro que se enojarán con el que no cante, ni haga palmas, ni de gloria Dios y aleluyas. Si están en las sillas que compraron cuando llegaron a la congregación, son como estatuas en un museo. ¡Dios mío, tenga misericordia de tales cristianos y ayúdanos a todos! Ellos sufren y hacen sufrir a todos, porque terminan aislándose y auto arrinconándose pues las personas que los desean amar lo deben hacer a la distancia y quienes necesitan ser amados por ellos terminan frustrados y resentidos con ellos y con la iglesia. Qué triste ir de mal en peor cuando podemos ir de menos a más, creciendo siempre para la gloria de Dios.