jueves, 26 de agosto de 2010

Más Despacio


J Omar Tejeiro R.


Caí en cada hueco que había en el camino,
Los huecos, inevitablemente se cruzaban
Y marcaban mis golpes y caídas.
Yo iba raudo, no quería detenerme,
Por eso me estrellaba a cada paso.
Pensaba que la gente era culpable de mi dolor,
De los hoyos abiertos en la tierra,
No veía que al volante era yo mismo,
Quien iba conduciendo como un loco,
Sin respetar las luces, ni los cruces del camino,
Eran los otros, eran los demás, eran los huecos.



No me fijaba en los espejos,
Me sentía el dueño absoluto,
De cada camino y carretera
Y siempre caía en algún hueco.
Mi piel rasgada iba quedando muerta y sin mí.
Lloraba como un niño sangrando
Y muchos lloraban por mí, pero la culpa era del hoyo,
De la carretera, de los frenos, del otro que me cerró el paso,
Nunca me sentí culpable, hasta que me desperté casi al otro lado,
Pendiendo de un hilo, junto al abismo.

Entonces aprendí a ceder el paso,
A esperar el cambio de las luces,
A no competir con los demás,
Sino conmigo mismo cada día, para ser mejor.
Los hoyos me ayudaron de repente a usar el freno,
A no distraerme y a mantenerme despierto en la autopista.

De pronto fui el piloto,
El guía responsable de mi carro y de mi vida,
Me hice amigo de mi mismo, y de los demás,
Aun al policía aprendí a querer y a respetar
Y le agradecí por corregirme y por salvarme la vida.
Descubrí que la vida es hermosa
Cuando estaba casi muerto tirado en el hueco,
Donde me encontraron, de donde me sacaron…
Entonces me prometí a mi mismo caminar sin prisa,
Ir más despacio, preocuparme más por los otros
Que van junto a mí.