Les dije: ¿habéis visto al que ama mi alma? Apenas hube pasado de ellos un poco, hallé luego al que ama mi alma; lo así y no lo dejé. Cantares 3:3-4
Pasa de ellos un poco, no dejes que te afecte la multitud, no limites tu búsqueda de Dios. Es posible que la gente no quiera dejarte llegar al amado. Supera las barreras, cruza los obstáculos, venza los impedimentos que no te dejan llegar al amado de tu alma. Nadie y tampoco nada puede llenar tu corazón, ni hacer sentir tu alma satisfecha. Recuerde que la manera de sentir a Dios es amándolo porque “Dios es Amor” .
Como en el poema de la Sulamita enamorada, nuestro amor hacia Dios encuentra muchos obstáculos y pruebas, pero la intensidad del amor y de la pasión nos llevará finalmente a sus brazos amorosos y fuertes. Dios nos dijo que lo amemos sobre todas las cosas y por encima de todas las personas y aunque esto a veces nos parece difícil es el único camino para relacionarnos con Él.
Aprender a mirar al invisible es vital para descubrir su poder e influencia maravillosa sobre nuestras limitaciones e imperfecciones, pero es cuando lo amamos que lo deseamos, es cuando lo amamos que nos enternecemos por Dios, es cuando lo amamos que nosotros también lo sentimos a él y experimentamos su misericordia, su bondad infinita, su generosidad hacia nosotros y hacia todos los seres humanos y hacia su creación en general. Juan escribió que Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. Amar al amado de nuestra alma, perfecciona nuestras vidas, nos da seguridad y confianza. Asimismo nos prepara para amar a las demás personas. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? 1ª de Juan 4:16-21
Amar a Jesucristo es primero un asunto de decisión voluntaria y de elección libre, pues todos los seres humanos tenemos la capacidad de amar, pero somos libres para escoger a quien amamos más, a quien le damos nuestros sentimientos y nuestro corazón. Yo elegí amarlo a Él. ¿usted a quién ama? Pedro fue llevado a esta realidad cuando el Maestro le preguntó tres veces, si lo amaba y Dios hoy también quiere saber si lo amamos ¿lo amas tú? No hay que ser erudito, ni rico, ni notable para amar a Dios, cualquier persona está preparada para amar a Dios, incluyéndote a ti.
Este amor hacia Él no puede ser frío, ni tibio, debe ser un amor cálido y apasionado que conmueva nuestros corazones y el corazón de Dios, debe ser puro y lleno de brillo como el oro. ¿ Amas a Dios, cuál es la calidad de ese amor ? Todos hemos descubierto que el amor está marcado por la calidad de tiempo que le damos a los seres que amamos, es por eso que en una relación amorosa estar juntos siempre, es lo que más se desea. Permanece a pesar de cualquier situación junto a tu amado y sentirás que eres invencible.
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jueves, 4 de noviembre de 2010
martes, 2 de noviembre de 2010
De Mal En Peor
Por J Omar Tejeiro
Mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. 2ª Timoteo 3:13-15
La Biblia nos habla de una clase de personas que nunca mejoran sus vidas, ni sus actitudes sino que van de regular a mal y de mal en peor; están engañados creyendo muchas veces que son mejores que todos los demás. Todos tenemos las mismas oportunidades y Dios no hace acepción de personas, el sol del amor, de la misericordia y de la justicia de Dios brilla para todos pero no todos lo aprovechamos.
Muchos pasan la vida cristiana durmiendo sobre el colchón de la indiferencia, mirando en sentido contrario de lo divino y eterno. Dándole la espalda a lo verdadero y frente a una vida engañosa. No se percatan en su estilo displicente, que Dios está ahí cerca a ellos deseoso por bendecirles, por levantarles, por usar sus talentos y habilidades. Son ciegos espirituales cuyas vidas habitan entre las sombras de la muerte y de la dejadez espiritual.
Este tipo de personas están llenas de algún orgullo, por su raza y color, su condición socio económica, su nivel académico o por algún otro logro, inclusive el espiritual. Es usual que sufran de un carácter amargado y deprimido por causa de su insatisfacción interna y por su vacío de Dios.
Carecen de paz y de amor porque viven para sí mismos, como el mar muerto que es muerto porque solo recibe pero nada da, la alegría y el brillo de la vida no está en ellos, qué triste, ellos van de mal en peor, hacia una derrota inevitable. Cuando nos encontramos con este tipo de personas no podemos hacer otra cosa que amarles y orar por ellos, nunca justificarlos, porque no los ayuda.
Justifican sus actitudes en la vida pasada, su desconfianza en lo que les hicieron años atrás. Son así por culpa de alguien y es como si todos fuéramos culpables. Son seres resentidos con el pasado y rígidos a la hora de perdonar a los demás. Son cristianos críticos y jueces severos con los débiles. Si no asisten a los cultos es por la iglesia y el pastor, si van a culto su molestia son los líderes de alabanza, los niños, por algún ser mundano, por lo largo del horario, porque no cantaron los coros de su predilección, porque no los pasaron a ellos al frente o porque no recibieron pleitesía.
Si son ellos los que están al frente, llegó el avivamiento a la iglesia. Es seguro que se enojarán con el que no cante, ni haga palmas, ni de gloria Dios y aleluyas. Si están en las sillas que compraron cuando llegaron a la congregación, son como estatuas en un museo. ¡Dios mío, tenga misericordia de tales cristianos y ayúdanos a todos! Ellos sufren y hacen sufrir a todos, porque terminan aislándose y auto arrinconándose pues las personas que los desean amar lo deben hacer a la distancia y quienes necesitan ser amados por ellos terminan frustrados y resentidos con ellos y con la iglesia. Qué triste ir de mal en peor cuando podemos ir de menos a más, creciendo siempre para la gloria de Dios.
Mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. 2ª Timoteo 3:13-15
La Biblia nos habla de una clase de personas que nunca mejoran sus vidas, ni sus actitudes sino que van de regular a mal y de mal en peor; están engañados creyendo muchas veces que son mejores que todos los demás. Todos tenemos las mismas oportunidades y Dios no hace acepción de personas, el sol del amor, de la misericordia y de la justicia de Dios brilla para todos pero no todos lo aprovechamos.
Muchos pasan la vida cristiana durmiendo sobre el colchón de la indiferencia, mirando en sentido contrario de lo divino y eterno. Dándole la espalda a lo verdadero y frente a una vida engañosa. No se percatan en su estilo displicente, que Dios está ahí cerca a ellos deseoso por bendecirles, por levantarles, por usar sus talentos y habilidades. Son ciegos espirituales cuyas vidas habitan entre las sombras de la muerte y de la dejadez espiritual.
Este tipo de personas están llenas de algún orgullo, por su raza y color, su condición socio económica, su nivel académico o por algún otro logro, inclusive el espiritual. Es usual que sufran de un carácter amargado y deprimido por causa de su insatisfacción interna y por su vacío de Dios.
Carecen de paz y de amor porque viven para sí mismos, como el mar muerto que es muerto porque solo recibe pero nada da, la alegría y el brillo de la vida no está en ellos, qué triste, ellos van de mal en peor, hacia una derrota inevitable. Cuando nos encontramos con este tipo de personas no podemos hacer otra cosa que amarles y orar por ellos, nunca justificarlos, porque no los ayuda.
Justifican sus actitudes en la vida pasada, su desconfianza en lo que les hicieron años atrás. Son así por culpa de alguien y es como si todos fuéramos culpables. Son seres resentidos con el pasado y rígidos a la hora de perdonar a los demás. Son cristianos críticos y jueces severos con los débiles. Si no asisten a los cultos es por la iglesia y el pastor, si van a culto su molestia son los líderes de alabanza, los niños, por algún ser mundano, por lo largo del horario, porque no cantaron los coros de su predilección, porque no los pasaron a ellos al frente o porque no recibieron pleitesía.
Si son ellos los que están al frente, llegó el avivamiento a la iglesia. Es seguro que se enojarán con el que no cante, ni haga palmas, ni de gloria Dios y aleluyas. Si están en las sillas que compraron cuando llegaron a la congregación, son como estatuas en un museo. ¡Dios mío, tenga misericordia de tales cristianos y ayúdanos a todos! Ellos sufren y hacen sufrir a todos, porque terminan aislándose y auto arrinconándose pues las personas que los desean amar lo deben hacer a la distancia y quienes necesitan ser amados por ellos terminan frustrados y resentidos con ellos y con la iglesia. Qué triste ir de mal en peor cuando podemos ir de menos a más, creciendo siempre para la gloria de Dios.
lunes, 25 de octubre de 2010
Uno Mejor Que Tú
Por J Omar Tejeiro R.
Y volviéndose Samuel para irse, él se asió de la punta de su manto, y éste se rasgó. Entonces Samuel le dijo: Jehová ha rasgado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado a un prójimo tuyo mejor que tú. 1ª de Samuel 15:27-28
Siempre habrá alguien mejor que nosotros y aunque Dios no nos usa por ser mejores o peores, dependiendo sus propósitos, sino por su misericordia y gracia, sin embargo Él traerá un día nuestras acciones a una evaluación para premiarnos o reprocharnos. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego. 1ª Corintios 3:12-15. Cuando damos lugar a la vanidad creemos que nosotros somos mejores que todos los demás y que por eso Dios nos escoge y nos usa. Romanos 11.
Jacob era hermano de Esaú, los dos fueron cortados con la misma tijera, pero Dios amó a Jacob y a Esaú aborreció. Los dos eran del mismo origen y producto de la misma fábrica, los dos eran igualmente malos, pero Dios tuvo misericordia de Jacob, porque le plació. No hemos llegado al lugar donde estamos porque somos mejores o peores que los demás, no somos nosotros los que determinamos, sino que Dios así lo quiso y tuvo misericordia de nosotros.
Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí. ¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera. Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece. Romanos 9:13-18
En lo personal cuanto más busco a Dios, más flaquezas veo en mi. Dios sabe y nos conoce tal como somos y no se ha sentado en una silla a esperar que nosotros seamos perfectos para Él usarnos, Él nos usa a pesar de lo que somos y va perfeccionando nuestras vidas con el paso del tiempo hasta hacer de nosotros algo mejor. No hay que pretender ser perfectos para empezar a servir a Dios.
En Efesios 4:12-15 leemos: Así prepara a los suyos para las obras del ministerio en vista de la construcción del cuerpo de Cristo;" hasta que todos alcancemos la unidad en la fe y el conocimiento del Hijo de Dios y lleguemos a ser el Hombre perfecto, con esa madurez que no es menos que la plenitud de Cristo. Entonces no seremos ya niños a los que mueve cualquier oleaje o viento de doctrina o cualquier invento de personas astutas, expertas en el arte de engañar. Estaremos en la verdad y el amor, e iremos creciendo cada vez más para alcanzar a aquel que es la cabeza, Cristo. (BL95)
La vasija de barro se hechó a perder en las manos del Alfarero, pero Él hizo una mejor vasija y con el mismo barro, según le pareció mejor hacerla. El cuchillo fue hecho para cortar, la luz fue hecha para alumbrar, los pies fueron dados para andar; a cada uno de ellos Dios les dio, como a nosotros, un destino. Debemos descubrir el nuestro para sentirnos plenamente felices y útiles. David hizo muchas cosas reprochables y vergonzosas que Dios desaprobó rigurosamente, sinembargo su amor hacia Dios, su amor hacia su pueblo, su amor y misericordia hacia sus enemigos hicieron de David un hombre mejor que Saúl.
Solo el amor nos hace mejores, mientras a muchos el poder los hace peores. Dios aun está buscando aquellos que lo aman de veras, para Él llenar sus tesoros. Fue a Pedro a quien Jesús le hizo estas preguntas que fueron una sola y buscaban una sola respuesta:
Cuando terminaron de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?" Contestó: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos.
Le preguntó por segunda vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?" Pedro volvió a contestar: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: "Cuida de mis ovejas.
Insistió Jesús por tercera vez: "Simón Pedro, hijo de Juan, ¿me quieres?" Pedro se puso triste al ver que Jesús le preguntaba por tercera vez si lo quería y le contestó: "Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero. Entonces Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas. En verdad, cuando eras joven, tú mismo te ponías el cinturón e ibas a donde querías. Pero cuando llegues a viejo, abrirás los brazos y otro te amarrará la cintura y te llevará a donde no quieras.
Jesús lo dijo para que Pedro comprendiera en qué forma iba a morir y dar gloria a Dios. Y añadió: "Sígueme.. . Pedro miró atrás y vio que lo seguía el discípulo al que Jesús amaba, el que en la cena se había inclinado sobre su pecho y le había preguntado: "Señor, ¿quién es el que te va a entregar?" Al verlo, Pedro preguntó a Jesús: "¿Y qué va a ser de éste?" Jesús le contestó: "Si yo quiero que permanezca hasta mi vuelta, ¿a ti qué te importa? Tú sígueme. Juan 21:15-22 (BL95)
Si amamos al Señor de todo corazón, seguramente que seremos mejores siervos y siervas. Amaremos más a las ovejas del rebaño, seremos como verdaderos samaritanos, amaremos aun a nuestros enemigos y seremos capaces de bendecirlos. Llevaremos el oprobio de Cristo con gozo, su cruz será para nosotros un privilegio cargarla y nos será más fácil y ligera su carga y sea que vivamos o que muramos adoraremos y haremos lo que el Señor nos mandó a hacer.
Y volviéndose Samuel para irse, él se asió de la punta de su manto, y éste se rasgó. Entonces Samuel le dijo: Jehová ha rasgado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado a un prójimo tuyo mejor que tú. 1ª de Samuel 15:27-28
Siempre habrá alguien mejor que nosotros y aunque Dios no nos usa por ser mejores o peores, dependiendo sus propósitos, sino por su misericordia y gracia, sin embargo Él traerá un día nuestras acciones a una evaluación para premiarnos o reprocharnos. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego. 1ª Corintios 3:12-15. Cuando damos lugar a la vanidad creemos que nosotros somos mejores que todos los demás y que por eso Dios nos escoge y nos usa. Romanos 11.
Jacob era hermano de Esaú, los dos fueron cortados con la misma tijera, pero Dios amó a Jacob y a Esaú aborreció. Los dos eran del mismo origen y producto de la misma fábrica, los dos eran igualmente malos, pero Dios tuvo misericordia de Jacob, porque le plació. No hemos llegado al lugar donde estamos porque somos mejores o peores que los demás, no somos nosotros los que determinamos, sino que Dios así lo quiso y tuvo misericordia de nosotros.
Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí. ¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera. Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece. Romanos 9:13-18
En lo personal cuanto más busco a Dios, más flaquezas veo en mi. Dios sabe y nos conoce tal como somos y no se ha sentado en una silla a esperar que nosotros seamos perfectos para Él usarnos, Él nos usa a pesar de lo que somos y va perfeccionando nuestras vidas con el paso del tiempo hasta hacer de nosotros algo mejor. No hay que pretender ser perfectos para empezar a servir a Dios.
En Efesios 4:12-15 leemos: Así prepara a los suyos para las obras del ministerio en vista de la construcción del cuerpo de Cristo;" hasta que todos alcancemos la unidad en la fe y el conocimiento del Hijo de Dios y lleguemos a ser el Hombre perfecto, con esa madurez que no es menos que la plenitud de Cristo. Entonces no seremos ya niños a los que mueve cualquier oleaje o viento de doctrina o cualquier invento de personas astutas, expertas en el arte de engañar. Estaremos en la verdad y el amor, e iremos creciendo cada vez más para alcanzar a aquel que es la cabeza, Cristo. (BL95)
La vasija de barro se hechó a perder en las manos del Alfarero, pero Él hizo una mejor vasija y con el mismo barro, según le pareció mejor hacerla. El cuchillo fue hecho para cortar, la luz fue hecha para alumbrar, los pies fueron dados para andar; a cada uno de ellos Dios les dio, como a nosotros, un destino. Debemos descubrir el nuestro para sentirnos plenamente felices y útiles. David hizo muchas cosas reprochables y vergonzosas que Dios desaprobó rigurosamente, sinembargo su amor hacia Dios, su amor hacia su pueblo, su amor y misericordia hacia sus enemigos hicieron de David un hombre mejor que Saúl.
Solo el amor nos hace mejores, mientras a muchos el poder los hace peores. Dios aun está buscando aquellos que lo aman de veras, para Él llenar sus tesoros. Fue a Pedro a quien Jesús le hizo estas preguntas que fueron una sola y buscaban una sola respuesta:
Cuando terminaron de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?" Contestó: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos.
Le preguntó por segunda vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?" Pedro volvió a contestar: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: "Cuida de mis ovejas.
Insistió Jesús por tercera vez: "Simón Pedro, hijo de Juan, ¿me quieres?" Pedro se puso triste al ver que Jesús le preguntaba por tercera vez si lo quería y le contestó: "Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero. Entonces Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas. En verdad, cuando eras joven, tú mismo te ponías el cinturón e ibas a donde querías. Pero cuando llegues a viejo, abrirás los brazos y otro te amarrará la cintura y te llevará a donde no quieras.
Jesús lo dijo para que Pedro comprendiera en qué forma iba a morir y dar gloria a Dios. Y añadió: "Sígueme.. . Pedro miró atrás y vio que lo seguía el discípulo al que Jesús amaba, el que en la cena se había inclinado sobre su pecho y le había preguntado: "Señor, ¿quién es el que te va a entregar?" Al verlo, Pedro preguntó a Jesús: "¿Y qué va a ser de éste?" Jesús le contestó: "Si yo quiero que permanezca hasta mi vuelta, ¿a ti qué te importa? Tú sígueme. Juan 21:15-22 (BL95)
Si amamos al Señor de todo corazón, seguramente que seremos mejores siervos y siervas. Amaremos más a las ovejas del rebaño, seremos como verdaderos samaritanos, amaremos aun a nuestros enemigos y seremos capaces de bendecirlos. Llevaremos el oprobio de Cristo con gozo, su cruz será para nosotros un privilegio cargarla y nos será más fácil y ligera su carga y sea que vivamos o que muramos adoraremos y haremos lo que el Señor nos mandó a hacer.
domingo, 24 de octubre de 2010
El Hombre Imperfecto Amado Por El Dios Perfecto
J Omar Tejeiro R.
Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros. Isaías 64:6,8.
Nuestra imperfecta naturaleza olvida fácilmente que Dios nos encontró ciegos, inútiles y pecadores junto al camino, mendigando. El orgullo maligno nos hace presuntuosos y nos conduce a una dualidad perversa donde pareciera que no somos humanos, sino más bien seres angelicales, super inmaculados y super espirituales. Como Sansón nos jactamos de la unción y creemos que es un asunto muy nuestro. Igual que Saúl confundimos el uso de la autoridad con el abuso del poder y sin darnos cuenta corremos el peligro de pasar la línea divisoria entre lo permitido a lo prohibido.
Hoy bajo la unción de Dios, echamos fuera a los demonios y sanamos a los enfermos y luego nos sentimos intocables, consentidos de Dios y con permiso para ser arrogantes, en lugar de ser más humildes delante de Dios y de su pueblo. Repentinamente tenemos licencia para matar al estilo del viejo Oeste, decidimos quien vive y quien muere. Quien sirve y quien no sirve. Quien va y quien regresa. Nos convertimos de la noche a la mañana en jueces. Juzgamos a nuestra familia, a nuestros hermanos y a nuestros líderes y aún los condenamos sin ninguna misericordia.
Cuan difícil es para nuestra carne arrogante, reconocer nuestras flaquezas y maldades. Pero le es fácil ver los errores de los demás, los pecados de los otros, la paja en el ojo ajeno. Para los demás muchas veces, todos los pecados son imperdonables, pero nuestros pecados no son más que pequeños errores que deben ser corregidos. Mateo 7:2
La verdad es que somos seres imperfectos amados por El Dios perfecto. Pablo nos escribe en Romanos 5:8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Es por su bondad infinita que somos lo que somos y alcanzaremos todas sus promesas. Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna. Tito 3:3-7
Nuestra arrogancia, impaciencia y falta de misericordia nos ha impedido perdonar hasta setenta veces siete, como Jesús nos enseñó. Como el siervo a quien el rey le perdonó todas sus deudas, después de absueltos hemos ahogado y encarcelado a nuestros consiervos por aquellas pequeñas deudas y faltas que tienen con nosotros. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Mateo 18:21-35. Con razón el Salmista dijo: Entenderé el camino de la perfección cuando vengas a mí. Salmos 101:2. En la revelación de Dios a Isaías leemos: Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.
¡ Ven a nosotros oh Dios y revélanos tu majestad, tu amor y tu misericordia. Haznos sentir tal como somos de pecadores para poder humillarnos ante ti !
Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros. Isaías 64:6,8.
Nuestra imperfecta naturaleza olvida fácilmente que Dios nos encontró ciegos, inútiles y pecadores junto al camino, mendigando. El orgullo maligno nos hace presuntuosos y nos conduce a una dualidad perversa donde pareciera que no somos humanos, sino más bien seres angelicales, super inmaculados y super espirituales. Como Sansón nos jactamos de la unción y creemos que es un asunto muy nuestro. Igual que Saúl confundimos el uso de la autoridad con el abuso del poder y sin darnos cuenta corremos el peligro de pasar la línea divisoria entre lo permitido a lo prohibido.
Hoy bajo la unción de Dios, echamos fuera a los demonios y sanamos a los enfermos y luego nos sentimos intocables, consentidos de Dios y con permiso para ser arrogantes, en lugar de ser más humildes delante de Dios y de su pueblo. Repentinamente tenemos licencia para matar al estilo del viejo Oeste, decidimos quien vive y quien muere. Quien sirve y quien no sirve. Quien va y quien regresa. Nos convertimos de la noche a la mañana en jueces. Juzgamos a nuestra familia, a nuestros hermanos y a nuestros líderes y aún los condenamos sin ninguna misericordia.
Cuan difícil es para nuestra carne arrogante, reconocer nuestras flaquezas y maldades. Pero le es fácil ver los errores de los demás, los pecados de los otros, la paja en el ojo ajeno. Para los demás muchas veces, todos los pecados son imperdonables, pero nuestros pecados no son más que pequeños errores que deben ser corregidos. Mateo 7:2
La verdad es que somos seres imperfectos amados por El Dios perfecto. Pablo nos escribe en Romanos 5:8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Es por su bondad infinita que somos lo que somos y alcanzaremos todas sus promesas. Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna. Tito 3:3-7
Nuestra arrogancia, impaciencia y falta de misericordia nos ha impedido perdonar hasta setenta veces siete, como Jesús nos enseñó. Como el siervo a quien el rey le perdonó todas sus deudas, después de absueltos hemos ahogado y encarcelado a nuestros consiervos por aquellas pequeñas deudas y faltas que tienen con nosotros. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Mateo 18:21-35. Con razón el Salmista dijo: Entenderé el camino de la perfección cuando vengas a mí. Salmos 101:2. En la revelación de Dios a Isaías leemos: Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.
¡ Ven a nosotros oh Dios y revélanos tu majestad, tu amor y tu misericordia. Haznos sentir tal como somos de pecadores para poder humillarnos ante ti !
sábado, 23 de octubre de 2010
Agradecimientos
J Omar Tejeiro R.
Quiero agradecerles por este acompañarnos en tantos momentos de nuestras vidas. Por las felicitaciones, por los detalles que algunos me hicieron llegar y otros me trajeron, por la solidaridad para subir junto a mí un peldaño más, por los chocolates, las tortas, a mamá muchas gracias por ese almuerzo de este casi medio siglo.
Gracias a mis hermanos y hermanas en la fe, que han llamado o han escrito alguna cosa que me ha hecho reír en este día. A los que me han hecho bromas pesadas los perdono porque deseo seguir amándolos y tener tiempo para devolverles unas carcajadas.
Quiero agradecer sobre todo a Dios, mi compañero fiel en este viaje por la vida. Su amor y su compañía me ha sido consuelo en las horas tristes, su luz ha iluminado mis pasos en las noches oscuras, por eso, no importa cuánto viva, ni cuan estrecho sea el camino si el amor de Dios y su presencia me acompaña día tras día. Gracias y un abrazo para todos.
Quiero agradecerles por este acompañarnos en tantos momentos de nuestras vidas. Por las felicitaciones, por los detalles que algunos me hicieron llegar y otros me trajeron, por la solidaridad para subir junto a mí un peldaño más, por los chocolates, las tortas, a mamá muchas gracias por ese almuerzo de este casi medio siglo.
Gracias a mis hermanos y hermanas en la fe, que han llamado o han escrito alguna cosa que me ha hecho reír en este día. A los que me han hecho bromas pesadas los perdono porque deseo seguir amándolos y tener tiempo para devolverles unas carcajadas.
Quiero agradecer sobre todo a Dios, mi compañero fiel en este viaje por la vida. Su amor y su compañía me ha sido consuelo en las horas tristes, su luz ha iluminado mis pasos en las noches oscuras, por eso, no importa cuánto viva, ni cuan estrecho sea el camino si el amor de Dios y su presencia me acompaña día tras día. Gracias y un abrazo para todos.
viernes, 22 de octubre de 2010
Yo Amo a Los Que Me Aman
Por J Omar Tejeiro R.
Yo Amo a Los que me Aman y me hallan los que temprano me buscan. Prov 8:17
Los niños dudan muchas veces del amor de sus padres y entre cónyuges, después de varios años juntos, a menudo se preguntan si aun se aman y es que sentirnos amados nos produce bienestar y felicidad, nos hace más seguros y fuertes. Asi nos hizo Dios, seres sensibles al amor, capaces de amar y ser amados. Nos hizo llenos de emociones y sensaciones para la expresión del misterio del amor.
Salomón escribió en el Cantar de Los Cantares: El amor es inquebrantable como la muerte; la pasión, inflexible como el sepulcro. ¡El fuego ardiente del amor es una llama divina! El agua de todos los mares no podría apagar el amor; tampoco los ríos podrían extinguirlo. Si alguien ofreciera todas sus riquezas a cambio del amor, burlas tan solo recibiría. Cantares 8:6-7. El amor posee fuerza espiritual pues todo lo puede, todo lo sufre, todo lo soporta. Contiene dentro de si una fe viva y real que ayuda al ser humano a tener esperanzas y a creer ante todo. El amor tiene bondad, misericordia, altruismo, capacidad de sacrificio, servicio, voluntariedad y respeto. El amor carece de arrogancia, de orgullo y jactancia porque contiene humildad y sencillez. 1ª de Corintios 13.
Dios fundamentó su reino y sus leyes en el amor, el mandamiento más grande es: amarás a Dios sobre todas las cosas y el segundo es, amarás a tu prójimo como a ti mismo. Marcos 12:29-31 Es por eso que somos felices cuando amamos a Dios y amamos a los demás. Amar a Dios es una decisión de cada individuo, es un asunto personal porque Dios no nos obliga a amarlo. En realidad que Dios no necesita de nuestro amor, aunque se deleita en ser amado por nosotros. Somos nosotros que necesitamos ser perfeccionados en amor, porque si lo amamos nos sentiremos felices. Seremos mejores y parecidos a nuestro Padre Celestial, porque Dios es amor.
Habrán dias en que nos sentiremos vacíos, solos y tristes y le aseguro que es su alma la que siente esa necesidad de amar a Dios, de amarlo más, de adorarlo, de tener momentos de soledad e intimidad con el Amado de su alma. Su alma se muere si no oye la voz del Amado porque ella vive del amor y de las caricias misericordiosas de Dios. Es la esposa enamorada que dice: Por las noches busqué en mi lecho al que ama mi alma; lo busqué, y no lo hallé Me levantaré ahora, y rodearé por la ciudad; por las calles y por las plazas buscaré al que ama mi alma: Lo busqué, y no lo hallé. Me hallaron los guardas que rondan la ciudad, y les dije: ¿Habéis visto al que ama mi alma? Pasando de ellos un poco, hallé luego al que ama mi alma; trabé de él, y no lo dejé… Cantares 3:2-4
¿ Cuánto tiempo hace que no sientes ni escuchas la voz de Dios? ¿ cuando fue la ultima vez que tuvo una cita con su amado en el huerto de la oracion, mientras todos dormían? ¿Cuánto tiempo llevas que no adoras de todo corazón a tu Creador? Recuerda estas palabras: Yo Amo a Los que me Aman y me hallan los que temprano me buscan.
domingo, 17 de octubre de 2010
Dios Cuidará de Ti
Por J Omar Tejeiro R.
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? Romanos 8:31-39
En tus afanes y en tu dolor Dios cuidará de ti, si ves peligros alrededor Dios cuidará de ti. Estas palabras pertenecen a un himno antiguo que hemos cantado a través de nuestro andar con el Señor y son reales, hoy como ayer. En la Biblia tenemos numerosos ejemplos de las muchas intervenciones de Dios a favor de los justos y las apabullantes derrotas que Dios ha causado a nuestros adversarios. Hablaremos en esta ocasión de Amán, cuyo nombre significa ilustre o magnífico; era el Primer Ministro del Rey Asuero, quien dirigía el imperio Medo Persa. Era procedente de un país desconocido. El historiador Josefo lo identificó como Amalec, tradicional enemigo del pueblo de Dios. Este personaje, en su corazón cargaba un odio profundo hacia todo lo que concernía a las cosas de Dios. Era amante de la fama, las elevadas posiciones, el dinero y le agradaba ser honrado de todos los hombres.
La Biblia dice que ante Amán todos se inclinaban, pero un día Amán se encontró con Mardoqueo Tío de Esther, el cual no se inclinó delante de él.
Amán se llenó de rabia y de odio y decidió que no quedaría ni un sólo judío protegido por los Medo Persas.
Mardoqueo
Mardoqueo Había regresado del cautiverio con Zorobabel, para ayudar en el trabajo de la Restauración del templo y de la ciudad santa de Jerusalén.
Para los días en que gobernaba el rey Asuero, vivía en Susa, capital de reino Medo Persa. Había adoptado a su prima Esther, como hija, la cual con el tiempo llegó a ser reina. En una ocasión Mardoqueo le salvó la vida al rey, pero no pasó nada inmediatamente, sin embargo Mardoqueo comenzó a correr peligro por no postrarse ante Amán.
Llevado por un resentimiento y un odio extremo, Amán logró que el rey decretara el exterminio total del pueblo de Dios y soñando con esto levantó una horca en su casa y determinó que ahí moriría Mardoqueo el que no se humillaba delante de él, pero la Biblia dice que en la misma horca que levantó, él murió.
Como Amán el diablo es un ser invisible y a veces desconocido pero es cruel y perverso contra todo hijo de Dios. Satanás está infiltrado muchas veces, entre los ilustres, e inteligentes. Se mueve entre el poder, la política y las riquezas. Pero se confunde también entre los pobres para robarles la esperanza de venir a Dios. Los hace resentidos sociales, blasfemos y rebeldes. Se mezcla entre los jóvenes y les da placer, diversión y carcajadas. Hace que ellos miren la vida con displicencia, como un juego, donde solo son espectadores, pero no las víctimas ni los actores de una realidad cruel que él ha inventado. Este ser maligno y falso se enmascara entre lo religioso para hacernos creer que con religión basta, mientras planea nuestra destrucción y nuestra ruina.
Amán fue un acusador perverso y falso y como Amán, el diablo se ha fabricado su propia horca para ponerla sobre nuestros cuellos. El diablo ahorcó a Judas Iscariote, después que lo condujo a traicionar al Señor. El no quiere que tú respires más, ni quiere oírte cantar. El no quiere escucharte glorificar a Dios. Tiene todas las intenciones de destruirte, pero el Rey quiere que usted viva. Adóralo.
Como amán que murió en su propia horca, Satanás murió en su propio invento. El inventó la cruz dolorosa y cruel pero en la cruz perdió y sigue sufriendo la gran derrota de su oscura existencia. No te dejes ahorcar por Satanás, pelea por tu victoria como lo hizo Esther y Mardoqueo, Juntos. Recuerde: El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Juan 10:10.
Dios Jamás Duerme
Se cuenta que en cierta ocasión una pobre mujer demandaba del sultán de Turquía una indemnización por la pérdida de su propiedad.--¿Cómo la perdiste? –Se le preguntó--Me dormí y los ladrones vinieron y me robaron.--Pero ¿Por qué te dormiste? –Le preguntó el sultán.-- Me dormí, porque creí que vos estabais despierto. Al sultán le agradó aquella respuesta y la confianza que en su gobierno expresaba, y ordenó que se le pagase lo que había perdido. Se espera que los gobiernos humanos vigilasen en interés de sus gobernadores; pero multitud de veces fracasan. No así el gobierno de Dios que jamás duerme y cuida siempre de ti.
sábado, 16 de octubre de 2010
Los Galardones de La Fe
Por J Omar Tejeiro R.
Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. Génesis 15:1
Abraham, el Padre de la fe recibió aquí una confirmación de parte de Dios, que su fe sería recompensada. Un galardón es un premio o una recompensa que se gana o se entrega por un mérito o servicio. El mérito es una acción digna de premio o castigo y todos sabemos que según nuestras acciones o siembra, eso mismo cosecharemos. Alguien dijo que si sembramos tormentas, segaremos tempestades.
El mérito también forma parte de las cualidades de una persona que la hacen digna de aprecio o alabanza. Los galardones de Dios son prometidos a los hijos fieles, una fidelidad que debe acompañarnos siempre. Por eso se nos motiva a ser fiel hasta la muerte para alcanzar la corona de la vida. Mantenga su pureza, sea santo y santa todavía. Persevere en la fe y en la sana doctrina, manténgase en amor, en ternura y sensibilidad hacia Dios. No cambie a Dios por nadie ni por ninguna cosa, no adore a nadie más que a Él. Hay grande galardón si guardamos hasta el final los mandamientos de Dios, porque la ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Salmos 19: 7-11
Las recompensas de Dios son para esta vida y para el futuro glorioso en la eternidad. La Biblia dice que José fue recompensado por Dios, gracias a su lealtad al Señor, él fue puesto como señor de la tierra de Egipto y del mundo, en aquella época crítica. Al joven Salomón, por pedir correctamente, Dios le añadió riquezas y fama. A Job Dios le dio el doble de lo que tenía después de restaurarle todo. A la huérfana Esther Dios la hizo reina después de haber arriesgado su misma vida. En Marcos 10:28-30 leemos que Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos todo, y te hemos seguido. Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna. Tenga usted también la certeza, que Dios recompensará su confianza depositada en Él, en esta vida y en la venidera.
No pierda la fe en el Señor, sea paciente y no desespere. Dios vendrá con su premio, soporte la aflicción, sea valiente. No abandone su lugar, sus deberes, sus responsabilidades. No retroceda, avance como el soldado en la batalla. Hebreos 10:35-39
George Matheson escribió, “Nosotros comúnmente asociamos la paciencia con el “acostarse o arrimarse”. Lo tenemos como un ángel que guarda el sofá de una persona inválida. Pero hay una paciencia que es aún más difícil – la paciencia que puede correr. El descansar en tiempos de angustia, el ser quieto mientras que estás bajo a golpe de la fortuna adversa implica una gran fuerza. Pero yo conozco a algo que implica una fuerza mayor: es el poder continuar trabajando bajo la tensión; el tener una gran pesar sobre tu corazón y aun así, seguir corriendo; el tener una angustia profunda en tu espíritu y, a la vez continuar cumpliendo con tus tareas diarias. Esto es lo que es ser como Cristo. La cosa más difícil para la mayoría de nosotros hacer es ejercitar nuestra paciencia, no en la cama de los enfermos, sino en la calle.” El esperar es cosa dura; es esperar con buen valor es aun más difícil. La paz que Jesús nos ofrece no es la falta de problemas, sino la confianza de que Él siempre estará contigo.
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