jueves, 30 de diciembre de 2010

El Poder de La Unidad

Por J Omar Tejeiro
Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. Juan 17:23
Definimos la unidad como la propiedad que tienen las cosas de no poder dividirse ni fragmentarse sin alterarse o destruirse. Unidad es coincidencia o parecido entre dos cosas o dos ideas. También es un conjunto de personas y aparatos mandados por un jefe, especialmente un conjunto de soldados mandados por su superior dentro de un ejército o un conjunto de personas y medios de un hospital dedicados a una labor concreta. — de cuidados intensivos o — de vigilancia intensiva. En Matemáticas Unidad es uno.
Si el ministerio o la Iglesia se divide corre el peligro de ser destruido todo el cuerpo del Señor. Para mantenernos unidos entre nosotros debemos cuidar primero que todo nuestra manera de hablar, “ que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” Como podemos notar la unidad es el resultado de unir nuestros pensamientos y actitudes en pro de la obediencia a Cristo. 1ª de Corintios 1:10
Hablar todos una misma cosa, es posible si tenemos una actitud mental, emocional y espiritual en torno a lo que Dios nos dice, nos demanda y nos ordena.
La Unidad nace cuando sentimos necesidad de ser consolados unos a otros. Cuando sentimos preocupación misericordiosa por los demás. Cuando sentimos amor compasivo, comprensivo y sincero por los hermanos. Cuando nuestro gozo es manifiesto y no cabe la amargura en nuestros corazones. Cuando la vanagloria y las ambiciones personales son puestas y clavadas en la cruz de Cristo.
Cuando estamos dispuestos a actuar con humildad . A perder para ganar, porque el que pierde por causa de Cristo gana. La unidad es posible si dejamos el menosprecio entre nosotros y vemos a los demás compañeros, como superiores a nosotros mismos, y nos preocupamos por ellos antes que por nosotros. Seremos capaces de vivir en unidad cuando nos despojemos de nuestros títulos, de nuestras posiciones, de nuestra grandeza y empecemos a vivir como siervos de Cristo y de los hermanos. Filipenses 2:1-11
La unidad es necesaria para un testimonio eficaz al mundo y para nuestra propia salvación. “Para que el mundo conozca que tú me enviaste” Juan 17:23. Si la gente de afuera nos ve divididos dudará de la realidad del poder del Evangelio. Si no nos amamos entre nosotros las personas dudarán del amor verdadero de Dios. 1 Juan 3:10
Quien tiene dividido el corazón es como el siervo malo : “ si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes”. Mateo 24:48-51

miércoles, 8 de diciembre de 2010

La Verdad y Lo Verdadero

EL apóstol Juan, hijo de Zebedeo, es usado por Dios para hablarnos del Verdadero. Él es quien nos habla de la Vid Verdadera, del Verdadero Pan y de La Luz Verdadera y nos presenta a Jesús como LA VERDAD UNICA Y ABSOLUTA. Jesús dijo que la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adoraremos a Dios en Espíritu y en verdad, porque el Padre a tales adoradores busca que le adoren. En medio de tanta falsedad y apostasía reinante Dios está llamándonos a ser verdaderos discípulos y vale la pena saber diferenciar lo verdadero de lo falso.


HE AQUÍ LO VERDADERO


La Luz Verdadera: Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. Juan 1: 9-10


Comida y Bebida Verdadera: Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. Juan 6: 55- 57


Los Verdaderos Adoradores: Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. Juan 4: 23-24


Natanael, Un Verdadero Israelita: Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño. Juan 1: 47


El Verdadero Dicho: Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que siega. Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores. Juan 4: 37- 38


El Padre Un Verdadero Testigo, Con Un Testimonio Verdadero: Si yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Otro es el que da testimonio acerca de mí, y sé que el testimonio que da de mí es verdadero. Juan 5: 31-32


El Pan Verdadero: Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo. Juan 6: 32


El Verdadero Mensajero y Su Doctrina Verdadera: Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta. El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia. Juan 7: 16- 18


El Verdadero Juicio: Entonces los fariseos le dijeron: Tú das testimonio acerca de ti mismo; tu testimonio no es verdadero. Respondió Jesús y les dijo: Aunque yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo, ni a dónde voy. Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie. Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre. Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí. Ellos le dijeron: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mí me conocieseis, también a mi Padre conoceríais. Juan 8: 13- 19


La Vid Verdadera: yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Juan 15: 1- 2


La Verdadera Vida Eterna: Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. Juan 17: 3


El Mandamiento Nuevo y Verdadero: Sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra. El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo. Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos.

martes, 7 de diciembre de 2010

El Ministerio y El Hogar

Por J Omar Tejeiro R.

Y he tomado a los levitas en lugar de todos los primogénitos de los hijos de Israel. Y yo he dado en don los levitas a Aarón y a sus hijos de entre los hijos de Israel, para que ejerzan el ministerio de los hijos de Israel en el tabernáculo de reunión, y reconcilien a los hijos de Israel; para que no haya plaga en los hijos de Israel, al acercarse los hijos de Israel al santuario. Números 8:18-19

En heb., el que sirve es denominado con el término «ebed», que implica un servicio voluntario u obligatorio, y designa a todos aquellos que tienen que servir; el prisionero de guerra, el esclavo comprado, el funcionario privilegiado de un soberano, y también el adorador de Jehová. Los hebreos se consideran, servidores de un superior, o de Dios.

Hablar entonces de Ministerio, es hablar de servicio. Empezamos nuestro ministerio en nuestros hogares. Nuestros primeros corderitos a quienes debemos servir y cuidar son nuestros hijos y la primer oveja que debe ser ministrada es nuestra esposa. No podemos ser siervos eficaces de Dios, sino aprendemos como servir a Dios en nuestros hogares. Quien no sabe servir en su propio hogar, tampoco podrá servir, ni cuidar la iglesia de Dios. 1ª de Timoteo 3:5

El Ministerio no puede ser ejercido si el siervo de Dios carece del amor necesario hacia su familia, iglesia y prójimo en general. Debemos amar y servir a las personas que tenemos cerca y vemos todos los días o ¿cómo amaremos a aquellos que están lejos y que nos son desconocidos? Cuando aprendemos a servir a nuestros hijos con gozo y no por obligación, la vida tiene otro sentido. Cada vez que servimos a nuestro cónyuge no por obligación, sino por amor, lo hacemos feliz y nosotros también somos felices. 1ª Juan 4:20

Muchas personas quieren salvar el mundo descuidando su propia salvación y la de sus seres amados. Hacen cantidad de cosas en la iglesia pero no quieren hacer nada en sus hogares. Nuestro hogar es nuestra primera iglesia y tenemos el deber de levantar el testimonio ahí. Su liderazgo comienza en su casa con su familia, manteniendo una buena relación, su vida de servicio a Dios, empieza sirviendo a sus seres queridos y cercanos, en su casa. Use el amor como un camino excelente en su ministerio. 1ª de Corintios 12:31; 13:1-13

No bastan nuestras palabras en las predicaciones, enseñanzas y sermones, es necesario servir con el ejemplo como verdaderos siervos de Dios. La gente notará si somos un hogar de testimonio y sentirá si hay verdadero amor en la familia del liderazgo. Y si no os parece bien servir al SEÑOR, escoged hoy a quién habéis de servir: si a los dioses que sirvieron vuestros padres, que estaban al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa, serviremos al SEÑOR. Josué 24:15

Si en nuestro hogar todo lo que hay es una apariencia de vida cristiana, el trabajo que desarrollamos no tendrá fundamento sólido y en cualquier momento habrá un fracaso total. Su Ministerio y el mío comienza por casa y el ejemplo también. Tito 2:7