lunes, 25 de octubre de 2010

Uno Mejor Que Tú

Por J Omar Tejeiro R.


Y volviéndose Samuel para irse, él se asió de la punta de su manto, y éste se rasgó. Entonces Samuel le dijo: Jehová ha rasgado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado a un prójimo tuyo mejor que tú. 1ª de Samuel 15:27-28


Siempre habrá alguien mejor que nosotros y aunque Dios no nos usa por ser mejores o peores, dependiendo sus propósitos, sino por su misericordia y gracia, sin embargo Él traerá un día nuestras acciones a una evaluación para premiarnos o reprocharnos. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego. 1ª Corintios 3:12-15. Cuando damos lugar a la vanidad creemos que nosotros somos mejores que todos los demás y que por eso Dios nos escoge y nos usa. Romanos 11.


Jacob era hermano de Esaú, los dos fueron cortados con la misma tijera, pero Dios amó a Jacob y a Esaú aborreció. Los dos eran del mismo origen y producto de la misma fábrica, los dos eran igualmente malos, pero Dios tuvo misericordia de Jacob, porque le plació. No hemos llegado al lugar donde estamos porque somos mejores o peores que los demás, no somos nosotros los que determinamos, sino que Dios así lo quiso y tuvo misericordia de nosotros.


Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí. ¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera. Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece. Romanos 9:13-18


En lo personal cuanto más busco a Dios, más flaquezas veo en mi. Dios sabe y nos conoce tal como somos y no se ha sentado en una silla a esperar que nosotros seamos perfectos para Él usarnos, Él nos usa a pesar de lo que somos y va perfeccionando nuestras vidas con el paso del tiempo hasta hacer de nosotros algo mejor. No hay que pretender ser perfectos para empezar a servir a Dios.


En Efesios 4:12-15 leemos: Así prepara a los suyos para las obras del ministerio en vista de la construcción del cuerpo de Cristo;" hasta que todos alcancemos la unidad en la fe y el conocimiento del Hijo de Dios y lleguemos a ser el Hombre perfecto, con esa madurez que no es menos que la plenitud de Cristo. Entonces no seremos ya niños a los que mueve cualquier oleaje o viento de doctrina o cualquier invento de personas astutas, expertas en el arte de engañar. Estaremos en la verdad y el amor, e iremos creciendo cada vez más para alcanzar a aquel que es la cabeza, Cristo. (BL95)


La vasija de barro se hechó a perder en las manos del Alfarero, pero Él hizo una mejor vasija y con el mismo barro, según le pareció mejor hacerla. El cuchillo fue hecho para cortar, la luz fue hecha para alumbrar, los pies fueron dados para andar; a cada uno de ellos Dios les dio, como a nosotros, un destino. Debemos descubrir el nuestro para sentirnos plenamente felices y útiles. David hizo muchas cosas reprochables y vergonzosas que Dios desaprobó rigurosamente, sinembargo su amor hacia Dios, su amor hacia su pueblo, su amor y misericordia hacia sus enemigos hicieron de David un hombre mejor que Saúl.


Solo el amor nos hace mejores, mientras a muchos el poder los hace peores. Dios aun está buscando aquellos que lo aman de veras, para Él llenar sus tesoros. Fue a Pedro a quien Jesús le hizo estas preguntas que fueron una sola y buscaban una sola respuesta:


Cuando terminaron de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?" Contestó: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos.
Le preguntó por segunda vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?" Pedro volvió a contestar: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: "Cuida de mis ovejas.
Insistió Jesús por tercera vez: "Simón Pedro, hijo de Juan, ¿me quieres?" Pedro se puso triste al ver que Jesús le preguntaba por tercera vez si lo quería y le contestó: "Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero. Entonces Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas. En verdad, cuando eras joven, tú mismo te ponías el cinturón e ibas a donde querías. Pero cuando llegues a viejo, abrirás los brazos y otro te amarrará la cintura y te llevará a donde no quieras.


Jesús lo dijo para que Pedro comprendiera en qué forma iba a morir y dar gloria a Dios. Y añadió: "Sígueme.. . Pedro miró atrás y vio que lo seguía el discípulo al que Jesús amaba, el que en la cena se había inclinado sobre su pecho y le había preguntado: "Señor, ¿quién es el que te va a entregar?" Al verlo, Pedro preguntó a Jesús: "¿Y qué va a ser de éste?" Jesús le contestó: "Si yo quiero que permanezca hasta mi vuelta, ¿a ti qué te importa? Tú sígueme. Juan 21:15-22 (BL95)


Si amamos al Señor de todo corazón, seguramente que seremos mejores siervos y siervas. Amaremos más a las ovejas del rebaño, seremos como verdaderos samaritanos, amaremos aun a nuestros enemigos y seremos capaces de bendecirlos. Llevaremos el oprobio de Cristo con gozo, su cruz será para nosotros un privilegio cargarla y nos será más fácil y ligera su carga y sea que vivamos o que muramos adoraremos y haremos lo que el Señor nos mandó a hacer.