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viernes, 8 de octubre de 2010

Se Necesitan Obreros Para Forjar Corazones

Por J Omar Tejeiro
Tú tienes contigo muchos obreros,  canteros,  albañiles,  carpinteros,  y todo hombre experto en toda obra. Del oro,  de la plata,  del bronce y del hierro,  no hay cuenta.  Levántate,  y manos a la obra;  y Jehová esté contigo. 1ª de Crónicas 22:15-16

El significado de la palabra obrero es amplio e interesante, el diccionario dice que es la persona que tiene por oficio hacer un trabajo manual o que requiere esfuerzo físico y que es empleada por otra persona. El obrero es uno que está ligado en el proceso de construcción o producción y que recibe remuneración o salario por ello. Es uno que cuida los intereses de otro. Entre los insectos, la palabra obrera,  se aplica a la hembra estéril que desempeña tareas de alimentación, construcción y cuidado de las larvas.

Un obrero es una persona dispuesta a recibir órdenes, acepta fácilmente el liderazgo de otros y asimila su rol para la realización de una obra o proyecto. Es recursivo, hábil, precavido, multifacético. Tiene la habilidad para solucionar situaciones imprevistas y lo hace con sacrificio y gozo.
Los obreros son prácticos, no teorizan mucho y casi nada, todo lo practican y aprenden, aprenden, practican y aplican, hasta que se convierten en expertos. Contrario a los intelectuales que están llenos de mucha teoría y lógica, pero carecen de experiencia, los obreros viven todos los días en un laboratorio. Ensayan, prueban, inventan, aplican, si funciona lo seguirán haciendo, sino lo seguirán intentando hasta que funcione y al final funciona, eso mismo hacen los científicos aunque los obreros no lo saben ni se preocupan de esos menesteres.

Los obreros poseen un carácter rudo y casi áspero, pero tienen gran olfato y discernimiento por las cosas de Dios. La rudeza de los obreros es porque crecen entre el barro, golpeando duro, trabajando con material muy duro y áspero forjando así, nuevas estructuras. Los verdaderos obreros del Señor también hacen esto, bregan con rudos pecadores y forjan corazones de hierro, hasta que los inclinan en los propósitos de Dios.

Los que estamos en estos oficios del Señor, sabemos que sin obreros se perderá la cosecha y hay una mies madura que es urgente cosecharla. No usemos personas que no poseen corazón de obrero, porque el trabajo se detendrá. Hoy día los altares están llenos de gente elocuente y con muy buenos trajes, pero que no saben nada de lo que significa la obra y no están dispuestos a convertirse en obreros. Sus sermones son teorías propias para estudios científicos, con muchos eslabones perdidos, pero no hay evidencias. Los obreros tienen evidencias visibles y reales de su trabajo, son notables. Por doquiera hay testimonio de sus obras y sus logros.

Moisés, uno de los líderes más protagónicos de todos los tiempos dijo lo siguiente: "No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía. Y si así lo haces tú conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal..." (Nm 11:14, 15).
"Entonces Jehová dijo a Moisés: Reúneme setenta varones... que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus principales..." (Nm 11:16).
"Además escoge tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez. Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo asunto grave lo traerán ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño..." (Ex 18:21, 22).

Moisés estaba tratando de hacer las cosas él solo, hasta el punto que deseó que Dios lo matara y en realidad que algo así nos mataría también a nosotros, entonces Dios le indicó que se apoyara en setenta ancianos, hombres virtuosos, obreros expertos y de esta manera solucionó el problema de su siervo. Los verdaderos obreros del Señor, en su mayoría no han tenido grandes logros académicos, poseen la Biblia como currículo, la pregunta que fue formulada acerca de Jesús fue la siguiente: "¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado?" (Jn 7:15).
Los judíos se maravillaban del conocimiento que Jesús tenía de las Escrituras, pues sabían que él no tenía certificados académicos que lo hicieran resaltar ante el mundo religioso o secular. Debemos aprender de este ejemplo. Los logros académicos no son la meta principal. El conocimiento bíblico y el poder de Dios es lo que el obrero de la Iglesia necesita (Mt 22:29). Dios está buscando obreros, para forjar corazones, a  la verdad la mies es mucha,  mas los obreros pocos. Rogad,  pues,  al Señor de la mies,  que envíe obreros a su mies. Mateo 9:37-38

jueves, 7 de octubre de 2010

Un Equipo es Mejor que un Hombre

Mejores son dos que uno;  porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren,  el uno levantará a su compañero;  pero  ¡ay del solo! que cuando cayere,  no habrá segundo que lo levante. Eclesiastés 4:9-10

Jesús no buscó seguidores, aunque multitudes lo siguieron, no comerció con el evangelio, aunque habló de los negocios de mi Padre y de hacer tesoros en los cielos. Para cumplir su labor formó una escuela de discipulado y él fue el Maestro único de aquellos discípulos, los doce apóstoles fueron su equipo de trabajo. Los sometió a un entrenamiento riguroso durante tres años y les enseñó sus doctrinas,  mientras los comisionó para alcanzar el mundo con el evangelio. Los seguidores fueron miles, los apóstoles fueron doce y once de ellos mantuvieron su lealtad con el Maestro. 

. "En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles... Y descendió con ellos..." (Lc 6:12, 13, 17).
Jesús empleó la mayor parte de Su tiempo preparando a los doce apóstoles para que llevaran adelante Su ministerio. Él siguió este principio de entrenar a otros. Ese es el ministerio de líderes: buscar más líderes y entrenarlos. 

Busque Líderes

Ralph Mahoney  escribiendo acerca del Liderazgo dice: Y Jehová dijo a Moisés: "Reúneme setenta varones de los ancianos de Israel, que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus principales." Números 11:16.
Muchas veces se desperdician esfuerzos tratando de entrenar personas que no tienen la habilidad para el liderazgo. La instrucción del Señor fue clara: "Reúneme setenta varones...que tú sabes que son ancianos [líderes]...". ¿Cómo puede usted reconocer a un líder? Observe cuántos le siguen. Si no hay nadie que le siga, entonces no es un líder.
Cuando salga al campo para traer un hato de cincuenta vacas lecheras para ser ordeñadas, sólo tiene que encontrar la "vaca líder". Si logra guiarla hacia el establo donde las ordeñan, el resto la seguirán. Lo mismo sucede con los líderes de personas. Es vital que encuentre hombres y mujeres que sean seguidos por otros y proceda a entrenarlos. (Tomado del Cayado del Pastor)

La razón por la cual el crecimiento de una obra se detiene es porque se hace énfasis en los seguidores y no en el discipulado. Un líder sin discípulos podrá tener seguidores pero será un líder débil, porque con él terminará la obra, los líderes que trascienden mas allá del tiempo lo hacen a través de sus discípulos.
Si usted es un Moisés debe tener al lado un Josué. Si es un David debe tener su propio Jonatán. Si es un Pablo necesita un Timoteo. Si quiere lograr hacer la obra a la manera de Dios debes hacer lo que hizo Jesús, buscar su propio equipo y enseñarles la palabra, junto al ejemplo, la oración y la paciencia. "Y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes..." (Ex 18:20). Soy de los que creen que cada pastor debe tener un día a la semana, en su iglesia, Escuela de Liderazgo y que no debe tomar esta necesidad en poco.

Trabajar en equipo es aprender a confiar en Dios y lograr delegar a otros. Es darle espacio a los demás, aprender a respetarlos, a valorarlos, y permitir que ellos se desarrollen mientras nosotros estamos cerca para ayudarlos y apoyarlos. No tenemos que esperar a que sean perfectos, para empezar a usarlos y delegarlos, con el tiempo aprenderán, indudablemente que nosotros tampoco lo somos. Es reconocer que la Obra es de Dios y no de nosotros y que es Dios quien da el crecimiento a la obra, aunque Pablo siembre y Apolos riegue. 

Trabajar en equipo requiere mucha paciencia, oración y fe en el Señor para poder formar adecuadamente a las personas que Dios quiere usar para edificar su obra. Ser prontos para oír, tardos para hablar y tardos para actuar bajo la ira son cualidades requeridas para el trabajo en equipo. Trabajar en equipo es maravilloso porque la responsabilidad no recae sobre un solo individuo y porque mejores son dos que uno;  porque tienen mejor paga de su trabajo. Empiece hoy a orar por su propio equipo, trabaje y ayude a otro y usted se ayudará a mismo. Tenga paciencia porque a su tiempo segará si no desmaya.

La Vida del Cristiano

La vida del cristiano ante todo, tiene que ver con lo espiritual, porque como hijo de Dios, es nacido del Espíritu, lo cual lo convierte en ...