lunes, 25 de octubre de 2010

Uno Mejor Que Tú

Por J Omar Tejeiro R.


Y volviéndose Samuel para irse, él se asió de la punta de su manto, y éste se rasgó. Entonces Samuel le dijo: Jehová ha rasgado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado a un prójimo tuyo mejor que tú. 1ª de Samuel 15:27-28


Siempre habrá alguien mejor que nosotros y aunque Dios no nos usa por ser mejores o peores, dependiendo sus propósitos, sino por su misericordia y gracia, sin embargo Él traerá un día nuestras acciones a una evaluación para premiarnos o reprocharnos. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego. 1ª Corintios 3:12-15. Cuando damos lugar a la vanidad creemos que nosotros somos mejores que todos los demás y que por eso Dios nos escoge y nos usa. Romanos 11.


Jacob era hermano de Esaú, los dos fueron cortados con la misma tijera, pero Dios amó a Jacob y a Esaú aborreció. Los dos eran del mismo origen y producto de la misma fábrica, los dos eran igualmente malos, pero Dios tuvo misericordia de Jacob, porque le plació. No hemos llegado al lugar donde estamos porque somos mejores o peores que los demás, no somos nosotros los que determinamos, sino que Dios así lo quiso y tuvo misericordia de nosotros.


Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí. ¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera. Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece. Romanos 9:13-18


En lo personal cuanto más busco a Dios, más flaquezas veo en mi. Dios sabe y nos conoce tal como somos y no se ha sentado en una silla a esperar que nosotros seamos perfectos para Él usarnos, Él nos usa a pesar de lo que somos y va perfeccionando nuestras vidas con el paso del tiempo hasta hacer de nosotros algo mejor. No hay que pretender ser perfectos para empezar a servir a Dios.


En Efesios 4:12-15 leemos: Así prepara a los suyos para las obras del ministerio en vista de la construcción del cuerpo de Cristo;" hasta que todos alcancemos la unidad en la fe y el conocimiento del Hijo de Dios y lleguemos a ser el Hombre perfecto, con esa madurez que no es menos que la plenitud de Cristo. Entonces no seremos ya niños a los que mueve cualquier oleaje o viento de doctrina o cualquier invento de personas astutas, expertas en el arte de engañar. Estaremos en la verdad y el amor, e iremos creciendo cada vez más para alcanzar a aquel que es la cabeza, Cristo. (BL95)


La vasija de barro se hechó a perder en las manos del Alfarero, pero Él hizo una mejor vasija y con el mismo barro, según le pareció mejor hacerla. El cuchillo fue hecho para cortar, la luz fue hecha para alumbrar, los pies fueron dados para andar; a cada uno de ellos Dios les dio, como a nosotros, un destino. Debemos descubrir el nuestro para sentirnos plenamente felices y útiles. David hizo muchas cosas reprochables y vergonzosas que Dios desaprobó rigurosamente, sinembargo su amor hacia Dios, su amor hacia su pueblo, su amor y misericordia hacia sus enemigos hicieron de David un hombre mejor que Saúl.


Solo el amor nos hace mejores, mientras a muchos el poder los hace peores. Dios aun está buscando aquellos que lo aman de veras, para Él llenar sus tesoros. Fue a Pedro a quien Jesús le hizo estas preguntas que fueron una sola y buscaban una sola respuesta:


Cuando terminaron de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?" Contestó: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos.
Le preguntó por segunda vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?" Pedro volvió a contestar: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: "Cuida de mis ovejas.
Insistió Jesús por tercera vez: "Simón Pedro, hijo de Juan, ¿me quieres?" Pedro se puso triste al ver que Jesús le preguntaba por tercera vez si lo quería y le contestó: "Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero. Entonces Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas. En verdad, cuando eras joven, tú mismo te ponías el cinturón e ibas a donde querías. Pero cuando llegues a viejo, abrirás los brazos y otro te amarrará la cintura y te llevará a donde no quieras.


Jesús lo dijo para que Pedro comprendiera en qué forma iba a morir y dar gloria a Dios. Y añadió: "Sígueme.. . Pedro miró atrás y vio que lo seguía el discípulo al que Jesús amaba, el que en la cena se había inclinado sobre su pecho y le había preguntado: "Señor, ¿quién es el que te va a entregar?" Al verlo, Pedro preguntó a Jesús: "¿Y qué va a ser de éste?" Jesús le contestó: "Si yo quiero que permanezca hasta mi vuelta, ¿a ti qué te importa? Tú sígueme. Juan 21:15-22 (BL95)


Si amamos al Señor de todo corazón, seguramente que seremos mejores siervos y siervas. Amaremos más a las ovejas del rebaño, seremos como verdaderos samaritanos, amaremos aun a nuestros enemigos y seremos capaces de bendecirlos. Llevaremos el oprobio de Cristo con gozo, su cruz será para nosotros un privilegio cargarla y nos será más fácil y ligera su carga y sea que vivamos o que muramos adoraremos y haremos lo que el Señor nos mandó a hacer.

domingo, 24 de octubre de 2010

El Hombre Imperfecto Amado Por El Dios Perfecto

J Omar Tejeiro R.


Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros. Isaías 64:6,8.


Nuestra imperfecta naturaleza olvida fácilmente que Dios nos encontró ciegos, inútiles y pecadores junto al camino, mendigando. El orgullo maligno nos hace presuntuosos y nos conduce a una dualidad perversa donde pareciera que no somos humanos, sino más bien seres angelicales, super inmaculados y super espirituales. Como Sansón nos jactamos de la unción y creemos que es un asunto muy nuestro. Igual que Saúl confundimos el uso de la autoridad con el abuso del poder y sin darnos cuenta corremos el peligro de pasar la línea divisoria entre lo permitido a lo prohibido.


Hoy bajo la unción de Dios, echamos fuera a los demonios y sanamos a los enfermos y luego nos sentimos intocables, consentidos de Dios y con permiso para ser arrogantes, en lugar de ser más humildes delante de Dios y de su pueblo. Repentinamente tenemos licencia para matar al estilo del viejo Oeste, decidimos quien vive y quien muere. Quien sirve y quien no sirve. Quien va y quien regresa. Nos convertimos de la noche a la mañana en jueces. Juzgamos a nuestra familia, a nuestros hermanos y a nuestros líderes y aún los condenamos sin ninguna misericordia.


Cuan difícil es para nuestra carne arrogante, reconocer nuestras flaquezas y maldades. Pero le es fácil ver los errores de los demás, los pecados de los otros, la paja en el ojo ajeno. Para los demás muchas veces, todos los pecados son imperdonables, pero nuestros pecados no son más que pequeños errores que deben ser corregidos. Mateo 7:2


La verdad es que somos seres imperfectos amados por El Dios perfecto. Pablo nos escribe en Romanos 5:8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Es por su bondad infinita que somos lo que somos y alcanzaremos todas sus promesas. Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna. Tito 3:3-7


Nuestra arrogancia, impaciencia y falta de misericordia nos ha impedido perdonar hasta setenta veces siete, como Jesús nos enseñó. Como el siervo a quien el rey le perdonó todas sus deudas, después de absueltos hemos ahogado y encarcelado a nuestros consiervos por aquellas pequeñas deudas y faltas que tienen con nosotros. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Mateo 18:21-35. Con razón el Salmista dijo: Entenderé el camino de la perfección cuando vengas a mí. Salmos 101:2. En la revelación de Dios a Isaías leemos: Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.


¡ Ven a nosotros oh Dios y revélanos tu majestad, tu amor y tu misericordia. Haznos sentir tal como somos de pecadores para poder humillarnos ante ti !

sábado, 23 de octubre de 2010

Agradecimientos

J Omar Tejeiro R.


Quiero agradecerles por este acompañarnos en tantos momentos de nuestras vidas. Por las felicitaciones, por los detalles que algunos me hicieron llegar y otros me trajeron, por la solidaridad para subir junto a mí un peldaño más, por los chocolates, las tortas, a mamá muchas gracias por ese almuerzo de este casi medio siglo.


Gracias a mis hermanos y hermanas en la fe, que han llamado o han escrito alguna cosa que me ha hecho reír en este día. A los que me han hecho bromas pesadas los perdono porque deseo seguir amándolos y tener tiempo para devolverles unas carcajadas.


Quiero agradecer sobre todo a Dios, mi compañero fiel en este viaje por la vida. Su amor y su compañía me ha sido consuelo en las horas tristes, su luz ha iluminado mis pasos en las noches oscuras, por eso, no importa cuánto viva, ni cuan estrecho sea el camino si el amor de Dios y su presencia me acompaña día tras día. Gracias y un abrazo para todos.

viernes, 22 de octubre de 2010

Yo Amo a Los Que Me Aman

Por J Omar Tejeiro R.

Yo Amo a Los que me Aman y me hallan los que temprano me buscan. Prov 8:17



Los niños dudan muchas veces del amor de sus padres y entre cónyuges, después de varios años juntos,  a menudo se preguntan si aun se aman y es que sentirnos amados nos produce bienestar y felicidad, nos hace más seguros y fuertes.  Asi nos hizo Dios, seres sensibles al amor, capaces de amar y ser amados. Nos hizo llenos de emociones y sensaciones para la expresión del misterio del amor.


Salomón escribió en el Cantar de Los Cantares: El amor es inquebrantable como la muerte; la pasión, inflexible como el sepulcro. ¡El fuego ardiente del amor es una llama divina!  El agua de todos los mares no podría apagar el amor; tampoco los ríos podrían extinguirlo. Si alguien ofreciera todas sus riquezas a cambio del amor, burlas tan solo recibiría. Cantares 8:6-7. El amor posee fuerza espiritual pues todo lo puede, todo lo sufre, todo lo soporta. Contiene dentro de si una fe viva y real que ayuda al ser humano a tener esperanzas y a creer ante todo. El amor tiene bondad, misericordia, altruismo, capacidad de sacrificio, servicio, voluntariedad y respeto.  El amor carece de arrogancia, de orgullo y jactancia porque contiene humildad y sencillez.  1ª de Corintios 13.

Dios fundamentó su reino y sus leyes en el amor, el mandamiento más grande es: amarás a Dios sobre todas las cosas y el segundo es, amarás a tu prójimo como a ti mismo. Marcos 12:29-31 Es por eso que somos felices cuando amamos a Dios y amamos a los demás. Amar a Dios es una decisión de cada individuo, es un asunto personal porque Dios no nos obliga a amarlo. En realidad que Dios no necesita de nuestro amor, aunque se deleita en ser amado por nosotros. Somos nosotros que necesitamos ser perfeccionados en amor, porque si lo amamos nos sentiremos felices. Seremos mejores y parecidos a nuestro Padre Celestial, porque Dios es amor.

Habrán  dias en que nos sentiremos vacíos, solos y tristes y le aseguro que es su alma la que siente esa necesidad de amar a Dios, de amarlo más, de adorarlo, de tener momentos de soledad e intimidad con el Amado de su alma. Su alma se muere si no oye la voz del Amado porque ella vive del amor y de las caricias misericordiosas de Dios. Es la esposa enamorada que dice: Por las noches busqué en mi lecho al que ama mi alma; lo busqué, y no lo hallé Me levantaré ahora, y rodearé por la ciudad; por las calles y por las plazas buscaré al que ama mi alma: Lo busqué, y no lo hallé.  Me hallaron los guardas que rondan la ciudad, y les dije: ¿Habéis visto al que ama mi alma?  Pasando de ellos un poco, hallé luego al que ama mi alma; trabé de él, y no lo dejé… Cantares 3:2-4

¿ Cuánto tiempo hace que no sientes ni escuchas la voz de Dios? ¿ cuando fue la ultima vez que tuvo una cita con su amado en el huerto de la oracion, mientras todos dormían?  ¿Cuánto tiempo llevas que no adoras de todo corazón a tu Creador? Recuerda estas palabras: Yo Amo a Los que me Aman y me hallan los que temprano me buscan.

domingo, 17 de octubre de 2010

Dios Cuidará de Ti


Por J Omar Tejeiro R.


¿Qué,  pues,  diremos a esto?  Si Dios es por nosotros,  ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo,  sino que lo entregó por todos nosotros,  ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? Romanos 8:31-39

En tus afanes y en tu dolor Dios cuidará de ti, si ves peligros alrededor Dios cuidará de ti. Estas palabras pertenecen a un himno antiguo que hemos cantado a través de nuestro andar  con el Señor y son reales, hoy como ayer. En la Biblia tenemos numerosos ejemplos de las muchas intervenciones de Dios a favor de los justos y las apabullantes derrotas que Dios ha causado a nuestros adversarios. Hablaremos en esta ocasión de Amán, cuyo nombre significa ilustre o magnífico; era el Primer Ministro del Rey Asuero, quien dirigía el imperio Medo Persa. Era procedente de un país desconocido. El historiador Josefo lo identificó como Amalec, tradicional enemigo del pueblo de Dios. Este personaje, en su corazón cargaba un odio profundo hacia todo lo que concernía a las cosas de Dios. Era amante de la fama, las elevadas posiciones, el dinero y le agradaba ser honrado de todos los hombres.


 La Biblia dice que ante Amán todos se inclinaban, pero un día Amán se encontró con Mardoqueo Tío de Esther, el cual no se inclinó delante de él.
Amán se llenó de rabia y de odio y decidió que no quedaría ni un sólo judío protegido por los Medo Persas.

Mardoqueo

Mardoqueo Había regresado del cautiverio con Zorobabel, para ayudar en el trabajo de la Restauración del templo y de la ciudad santa de Jerusalén.
Para los días en que gobernaba el rey Asuero, vivía en Susa, capital de reino Medo Persa. Había adoptado a su prima Esther, como hija, la cual con el tiempo llegó a ser reina. En una ocasión Mardoqueo le salvó la vida al rey, pero no pasó nada inmediatamente, sin embargo Mardoqueo comenzó a correr peligro por no postrarse ante Amán.

Llevado por un resentimiento y un odio extremo, Amán logró que el rey decretara el exterminio total del pueblo de Dios y  soñando con esto levantó una horca en su casa y determinó que ahí moriría Mardoqueo el que no se humillaba delante de él, pero la Biblia dice que en la misma horca que levantó, él murió.

Como Amán el diablo es un ser invisible y a veces desconocido pero es cruel y perverso contra todo hijo de Dios. Satanás está infiltrado muchas veces, entre los ilustres,  e inteligentes. Se mueve entre el poder, la política y las riquezas. Pero se confunde también entre los pobres para robarles la esperanza de venir a Dios. Los hace resentidos sociales, blasfemos y rebeldes. Se mezcla entre los jóvenes  y les da placer, diversión  y carcajadas. Hace que ellos miren la vida con displicencia, como un juego, donde solo son espectadores, pero no las víctimas ni los actores de una realidad cruel que él ha inventado. Este ser maligno y falso se enmascara entre lo religioso para hacernos creer que con religión basta, mientras planea nuestra destrucción y nuestra ruina.

Amán fue un acusador perverso y falso y como Amán, el diablo se ha fabricado su propia horca para ponerla sobre nuestros cuellos. El diablo ahorcó a Judas Iscariote, después que lo condujo a traicionar al Señor. El no quiere que tú respires más, ni quiere oírte cantar. El no quiere escucharte glorificar a Dios. Tiene todas las intenciones de destruirte, pero el Rey quiere que usted viva. Adóralo.

Como amán que murió en su propia horca, Satanás murió en su propio invento. El inventó la cruz dolorosa y cruel pero en la cruz perdió y sigue sufriendo la gran derrota de su oscura existencia. No te dejes ahorcar por Satanás, pelea por tu victoria como lo hizo Esther y Mardoqueo, Juntos. Recuerde: El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir;  yo he venido para que tengan vida,  y para que la tengan en abundancia. Juan 10:10.

Dios Jamás Duerme

Se cuenta que en cierta ocasión una pobre mujer demandaba del sultán de Turquía una indemnización por la pérdida de su propiedad.--¿Cómo la perdiste? –Se le preguntó--Me dormí y los ladrones vinieron y me robaron.--Pero ¿Por qué te dormiste? –Le preguntó el sultán.-- Me dormí, porque creí que vos estabais despierto. Al sultán le agradó aquella respuesta y la confianza que en su gobierno expresaba, y ordenó que se le pagase lo que había perdido. Se espera que los gobiernos humanos vigilasen en interés de sus gobernadores; pero multitud de veces fracasan. No así el gobierno de Dios que jamás duerme y cuida siempre de ti.

sábado, 16 de octubre de 2010

Los Galardones de La Fe

Por J Omar Tejeiro R.

Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión,  diciendo: No temas,  Abram;  yo soy tu escudo,  y tu galardón será sobremanera grande. Génesis 15:1
Abraham, el Padre de la fe recibió aquí una confirmación de parte de Dios, que su fe sería recompensada. Un galardón es un premio o una recompensa que se gana o se entrega por un mérito o servicio. El mérito es una acción digna de premio o castigo y todos sabemos que según nuestras acciones o siembra, eso mismo cosecharemos. Alguien dijo que si sembramos tormentas, segaremos tempestades. 

El mérito también forma parte de las cualidades de una persona que la hacen digna de aprecio o alabanza. Los galardones de Dios son prometidos a los hijos fieles, una fidelidad que debe acompañarnos siempre. Por eso se nos motiva a ser fiel hasta la muerte para alcanzar la corona de la vida. Mantenga su pureza, sea santo y santa todavía. Persevere en la fe y en la sana doctrina, manténgase en amor, en ternura y sensibilidad hacia Dios. No cambie a Dios por nadie ni por ninguna cosa, no adore a nadie más que a Él. Hay grande galardón si guardamos hasta el final los mandamientos de Dios, porque la ley de Jehová es perfecta,  que convierte el alma;  El testimonio de Jehová es fiel,  que hace sabio al sencillo. Salmos 19: 7-11

Las recompensas de Dios son para esta vida y para el futuro glorioso en la eternidad. La Biblia dice que José fue recompensado por Dios, gracias a su lealtad al Señor, él fue puesto como señor de la tierra de Egipto y del mundo, en aquella época crítica. Al joven Salomón, por pedir correctamente, Dios le añadió riquezas y fama. A Job Dios le dio el doble de lo que tenía después de restaurarle todo. A la huérfana Esther Dios la hizo reina después de haber arriesgado su misma vida. En Marcos 10:28-30 leemos que Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí,  nosotros lo hemos todo,  y te hemos seguido. Respondió Jesús y dijo:  De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa,  o hermanos,  o hermanas,  o padre,  o madre,  o mujer,  o hijos,  o tierras,  por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo;  casas,  hermanos,  hermanas,  madres,  hijos,  y tierras,  con persecuciones;  y en el siglo venidero la vida eterna. Tenga usted también la certeza, que Dios recompensará su confianza depositada en Él, en esta vida y en la venidera.

No pierda la fe en el Señor, sea paciente y no desespere. Dios vendrá con su premio, soporte la aflicción, sea valiente. No abandone su lugar, sus deberes, sus responsabilidades. No retroceda, avance como el soldado en la batalla. Hebreos 10:35-39

George Matheson escribió, “Nosotros comúnmente asociamos la paciencia con el “acostarse o arrimarse”.  Lo tenemos como un ángel que guarda el sofá de una persona inválida.  Pero hay una paciencia que es aún más difícil – la paciencia que puede correr.  El descansar en tiempos de angustia, el ser quieto mientras que estás bajo a golpe de la fortuna adversa implica una gran fuerza.  Pero yo conozco a algo que implica una fuerza mayor: es el poder continuar trabajando bajo la tensión; el tener una gran pesar sobre tu corazón y aun así, seguir corriendo; el tener una angustia profunda en tu espíritu y, a la vez continuar cumpliendo con tus tareas diarias.  Esto es lo que es ser como Cristo.  La cosa más difícil para la mayoría de nosotros hacer es ejercitar nuestra paciencia, no en la cama de los enfermos, sino en la calle.”  El esperar es cosa dura; es esperar con buen valor es aun más difícil. La paz que Jesús nos ofrece no es la falta de problemas, sino la confianza de que Él siempre estará contigo.

viernes, 8 de octubre de 2010

Se Necesitan Obreros Para Forjar Corazones

Por J Omar Tejeiro
Tú tienes contigo muchos obreros,  canteros,  albañiles,  carpinteros,  y todo hombre experto en toda obra. Del oro,  de la plata,  del bronce y del hierro,  no hay cuenta.  Levántate,  y manos a la obra;  y Jehová esté contigo. 1ª de Crónicas 22:15-16

El significado de la palabra obrero es amplio e interesante, el diccionario dice que es la persona que tiene por oficio hacer un trabajo manual o que requiere esfuerzo físico y que es empleada por otra persona. El obrero es uno que está ligado en el proceso de construcción o producción y que recibe remuneración o salario por ello. Es uno que cuida los intereses de otro. Entre los insectos, la palabra obrera,  se aplica a la hembra estéril que desempeña tareas de alimentación, construcción y cuidado de las larvas.

Un obrero es una persona dispuesta a recibir órdenes, acepta fácilmente el liderazgo de otros y asimila su rol para la realización de una obra o proyecto. Es recursivo, hábil, precavido, multifacético. Tiene la habilidad para solucionar situaciones imprevistas y lo hace con sacrificio y gozo.
Los obreros son prácticos, no teorizan mucho y casi nada, todo lo practican y aprenden, aprenden, practican y aplican, hasta que se convierten en expertos. Contrario a los intelectuales que están llenos de mucha teoría y lógica, pero carecen de experiencia, los obreros viven todos los días en un laboratorio. Ensayan, prueban, inventan, aplican, si funciona lo seguirán haciendo, sino lo seguirán intentando hasta que funcione y al final funciona, eso mismo hacen los científicos aunque los obreros no lo saben ni se preocupan de esos menesteres.

Los obreros poseen un carácter rudo y casi áspero, pero tienen gran olfato y discernimiento por las cosas de Dios. La rudeza de los obreros es porque crecen entre el barro, golpeando duro, trabajando con material muy duro y áspero forjando así, nuevas estructuras. Los verdaderos obreros del Señor también hacen esto, bregan con rudos pecadores y forjan corazones de hierro, hasta que los inclinan en los propósitos de Dios.

Los que estamos en estos oficios del Señor, sabemos que sin obreros se perderá la cosecha y hay una mies madura que es urgente cosecharla. No usemos personas que no poseen corazón de obrero, porque el trabajo se detendrá. Hoy día los altares están llenos de gente elocuente y con muy buenos trajes, pero que no saben nada de lo que significa la obra y no están dispuestos a convertirse en obreros. Sus sermones son teorías propias para estudios científicos, con muchos eslabones perdidos, pero no hay evidencias. Los obreros tienen evidencias visibles y reales de su trabajo, son notables. Por doquiera hay testimonio de sus obras y sus logros.

Moisés, uno de los líderes más protagónicos de todos los tiempos dijo lo siguiente: "No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía. Y si así lo haces tú conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal..." (Nm 11:14, 15).
"Entonces Jehová dijo a Moisés: Reúneme setenta varones... que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus principales..." (Nm 11:16).
"Además escoge tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez. Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo asunto grave lo traerán ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño..." (Ex 18:21, 22).

Moisés estaba tratando de hacer las cosas él solo, hasta el punto que deseó que Dios lo matara y en realidad que algo así nos mataría también a nosotros, entonces Dios le indicó que se apoyara en setenta ancianos, hombres virtuosos, obreros expertos y de esta manera solucionó el problema de su siervo. Los verdaderos obreros del Señor, en su mayoría no han tenido grandes logros académicos, poseen la Biblia como currículo, la pregunta que fue formulada acerca de Jesús fue la siguiente: "¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado?" (Jn 7:15).
Los judíos se maravillaban del conocimiento que Jesús tenía de las Escrituras, pues sabían que él no tenía certificados académicos que lo hicieran resaltar ante el mundo religioso o secular. Debemos aprender de este ejemplo. Los logros académicos no son la meta principal. El conocimiento bíblico y el poder de Dios es lo que el obrero de la Iglesia necesita (Mt 22:29). Dios está buscando obreros, para forjar corazones, a  la verdad la mies es mucha,  mas los obreros pocos. Rogad,  pues,  al Señor de la mies,  que envíe obreros a su mies. Mateo 9:37-38

jueves, 7 de octubre de 2010

Un Equipo es Mejor que un Hombre

Mejores son dos que uno;  porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren,  el uno levantará a su compañero;  pero  ¡ay del solo! que cuando cayere,  no habrá segundo que lo levante. Eclesiastés 4:9-10

Jesús no buscó seguidores, aunque multitudes lo siguieron, no comerció con el evangelio, aunque habló de los negocios de mi Padre y de hacer tesoros en los cielos. Para cumplir su labor formó una escuela de discipulado y él fue el Maestro único de aquellos discípulos, los doce apóstoles fueron su equipo de trabajo. Los sometió a un entrenamiento riguroso durante tres años y les enseñó sus doctrinas,  mientras los comisionó para alcanzar el mundo con el evangelio. Los seguidores fueron miles, los apóstoles fueron doce y once de ellos mantuvieron su lealtad con el Maestro. 

. "En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles... Y descendió con ellos..." (Lc 6:12, 13, 17).
Jesús empleó la mayor parte de Su tiempo preparando a los doce apóstoles para que llevaran adelante Su ministerio. Él siguió este principio de entrenar a otros. Ese es el ministerio de líderes: buscar más líderes y entrenarlos. 

Busque Líderes

Ralph Mahoney  escribiendo acerca del Liderazgo dice: Y Jehová dijo a Moisés: "Reúneme setenta varones de los ancianos de Israel, que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus principales." Números 11:16.
Muchas veces se desperdician esfuerzos tratando de entrenar personas que no tienen la habilidad para el liderazgo. La instrucción del Señor fue clara: "Reúneme setenta varones...que tú sabes que son ancianos [líderes]...". ¿Cómo puede usted reconocer a un líder? Observe cuántos le siguen. Si no hay nadie que le siga, entonces no es un líder.
Cuando salga al campo para traer un hato de cincuenta vacas lecheras para ser ordeñadas, sólo tiene que encontrar la "vaca líder". Si logra guiarla hacia el establo donde las ordeñan, el resto la seguirán. Lo mismo sucede con los líderes de personas. Es vital que encuentre hombres y mujeres que sean seguidos por otros y proceda a entrenarlos. (Tomado del Cayado del Pastor)

La razón por la cual el crecimiento de una obra se detiene es porque se hace énfasis en los seguidores y no en el discipulado. Un líder sin discípulos podrá tener seguidores pero será un líder débil, porque con él terminará la obra, los líderes que trascienden mas allá del tiempo lo hacen a través de sus discípulos.
Si usted es un Moisés debe tener al lado un Josué. Si es un David debe tener su propio Jonatán. Si es un Pablo necesita un Timoteo. Si quiere lograr hacer la obra a la manera de Dios debes hacer lo que hizo Jesús, buscar su propio equipo y enseñarles la palabra, junto al ejemplo, la oración y la paciencia. "Y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes..." (Ex 18:20). Soy de los que creen que cada pastor debe tener un día a la semana, en su iglesia, Escuela de Liderazgo y que no debe tomar esta necesidad en poco.

Trabajar en equipo es aprender a confiar en Dios y lograr delegar a otros. Es darle espacio a los demás, aprender a respetarlos, a valorarlos, y permitir que ellos se desarrollen mientras nosotros estamos cerca para ayudarlos y apoyarlos. No tenemos que esperar a que sean perfectos, para empezar a usarlos y delegarlos, con el tiempo aprenderán, indudablemente que nosotros tampoco lo somos. Es reconocer que la Obra es de Dios y no de nosotros y que es Dios quien da el crecimiento a la obra, aunque Pablo siembre y Apolos riegue. 

Trabajar en equipo requiere mucha paciencia, oración y fe en el Señor para poder formar adecuadamente a las personas que Dios quiere usar para edificar su obra. Ser prontos para oír, tardos para hablar y tardos para actuar bajo la ira son cualidades requeridas para el trabajo en equipo. Trabajar en equipo es maravilloso porque la responsabilidad no recae sobre un solo individuo y porque mejores son dos que uno;  porque tienen mejor paga de su trabajo. Empiece hoy a orar por su propio equipo, trabaje y ayude a otro y usted se ayudará a mismo. Tenga paciencia porque a su tiempo segará si no desmaya.

martes, 5 de octubre de 2010

Luchas Inútiles


Por J Omar Tejeiro R.
Hace siglos el historiador  y gobernador Tácito escribió: En la guerra ocurre la siguiente iniquidad: todos se vanaglorian de haber contribuido a la victoria, y de las calamidades se da toda la culpa a uno solo.

En el fondo del corazón humano se anidan anhelos y frustraciones que nos conducen a librar una lucha por alcanzar lo que deseamos o por no dejarnos vencer de aquello que trata de aniquilarnos. Pareciera que dentro de nosotros hay un guerrero dormido, que despierta de pronto, repentinamente y de manera inesperada. Muchos de nosotros libramos continuamente, sino toda la vida, algún tipo de lucha, pero muchas de estas batallas que libramos son luchas inútiles. Aunque nosotros nos sintamos bien en medio de tales batallas no por eso debemos creer que estamos haciendo lo correcto. 
Las batallas inútiles terminan desgastándonos, nos dejan heridos, lesionados y muertos. En la fábula de Esopo, sobre el león y el jabalí, hallamos una hermosa moraleja:
Durante el verano, cuando con el calor aumenta la sed, acudieron a beber a una misma fuente un león y un jabalí.
Discutieron sobre quien debería sería el primero en beber, y de la discusión pasaron a una feroz lucha a muerte. Pero, en un momento de descanso, vieron una nube de aves rapaces en espera de algún vencido para devorarlo.
Entonces, recapacitando, se dijeron:-- ¡Más vale que seamos amigos y no pasto de los buitres y cuervos!
Las luchas inútiles sólo sirven para enriquecer y alimentar a sus espectadores.
 
El religioso Saulo de Tarso, tenía una lucha inútil contra Dios. Mientras perseguía a los cristianos y luchaba por borrar el rastro de Jesús de Nazaret, fue golpeado por Dios y quedo ciego, por su orgullo religioso inicio una batalla equivocada que luego tuvo un final feliz, cuando se humilló y aceptó a Jesucristo como su Señor y Salvador. Esas las luchas inútiles a veces se libran dentro de los propios hogares, entre los cónyuges, entre hijos y padres, padres e hijos y entre propios hermanos. Estas batallas son tremendamente perjudiciales porque apagan al Espíritu Santo y nos quitan la inspiración para luchar por cosas que tienen verdadero sentido. 

Otra lucha dolorosa e inútil es cuando el pastor contiende con otros pastores, o se vuelve contra sus propias ovejas o las ovejas contienden contra su pastor o luchan unas contra otras. Esta es una batalla donde los demonios y el diablo están al alrededor del ring, esperando quien golpea más duro, quien es más cruel, quien cae primero herido, para ellos tomar lugar y reclamar las almas que no le pertenecen. Efesios 4:27; 1ª de Pedro 5:8.

No emprendas luchas inútiles, acepte perder, reconozca que se equivocó y pida perdón, esté también dispuesto o dispuesta a perdonar. Lleve el oprobio, ponga su mejilla si es necesario. Si te quieren aplastar con una locomotora, ceda el paso, salve su vida y su alma, correr para guardarse es sabiduría, no es cobardía, por eso José huyó. Evite la confrontación. Hay mejores cosas por las cuales vale la pena luchar, no des lugar a las heridas, mantenga su corazón sano, limpio y libre para amar y servir, ser pacificador le traerá en momentos así felicidad y comunión con Dios y sus semejantes, por favor no luchemos más en vano.

viernes, 1 de octubre de 2010

El Precio del Éxito


Por J Omar Tejeiro

Angustiado él,  y afligido,  no abrió su boca;  como cordero fue llevado al matadero;  y como oveja delante de sus trasquiladores,  enmudeció,  y no abrió su boca. Isaías 53
Alguien dijo que El éxito es costoso y el precio de la ignorancia es elevado y tiene razón. Salvarnos le costó a Dios su propio Hijo y al Hijo de Dios le costó su propia vida, pero lo hizo.
Toda persona tiene la capacidad de elegir lo que quiere, Dios nos hizo con esa habilidad humana. ¿Pero cuáles son las razones que, casi siempre, escogemos el camino equivocado?
Mencionaré las cuatro principales:  

·         La duda
·         La Ignorancia
·         El Orgullo
·         La Sensibilidad al Rechazo


La Duda

La Duda tiene el poder maligno de apagar la voz de Dios, de neutralizar las maravillosas promesas del Creador y de confundirnos en un mar de pensamientos y emociones que nos desestabilizan. Cuando dudamos es algo similar a quedarnos en medio del mar embravecido expuestos a una tormenta segura. Iremos de un lado a otro, gritaremos desesperados, lanzaremos cosas útiles de nuestra barca, como les ocurrió a los discípulos, quienes pensaron que perecerían. La duda nos debilita y nos deja a merced de nuestros enemigos, totalmente desarmados, llenos de incertidumbre y de impotencia, nos sentimos igual que los israelitas frente a Goliat, antes de que apareciera David. 

La Ignorancia

La ignorancia o la falta de conocimiento es la segunda razón por la cual el éxito nos parece tan difícil y no es que haya personas ignorantes, sino personas carentes del conocimiento necesario para desempeñarse correctamente en la vida. Muchas personas no quieren sencillamente aprender por pereza, por falta de interés, por falta de propósitos en su existencia. A menudo estos individuos son recostados, alguien les ha tolerado ese comportamiento negligente que les ha impedido madurar y adquirir el conocimiento adecuado para desarrollarse y crecer. Otros seres humanos han carecido de la oportunidad, con que muchos otros han sido bendecidos, su extrema pobreza, su entorno socio cultural, una interpretación equivocada en sus valores o cualquier otra circunstancia se las ha negado; con todo si están dispuestos a aprender es posible que alcancen el éxito deseado. 

El Orgullo

También dije que el orgullo nos hace morder el feo polvo de la derrota. Debido a que el orgullo nos encapsula en una burbuja de apariencia, ostentación, vanidad y arrogancia extrema, el orgulloso muestra una imagen falsa de su persona. Este individuo nunca reconoce su necesidad interna de crecer porque el ya es grande, menos de aprender porque ya lo sabe todo. No sabe escuchar, no confía en los demás, solo en sí mismo, depende de sus propias fuerzas y habilidades y aunque sea notable y emprendedor, internamente sabe que el éxito esta más allá y aun no lo ha alcanzado. Solo los humildes tocaran el éxito y conocerán el cielo.  Son las personas humildes las que preguntan cómo se hacen las cosas, están dispuestas a caminar al lado de aquellos que ya son exitosos para aprender de ellos, los humildes oyen y siguen las instrucciones y respetan los códigos del éxito porque desean dar en el blanco. 

La Sensibilidad al Rechazo

La ultima razón que nos niega el camino al éxito, es la sensibilidad al rechazo. Nadie sufrió más desprecio y rechazo que Jesús el Hijo de Dios. El fue despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, se burlaron de sus palabras y de su apariencia, se mofaron del origen de su nacimiento, por haber nacido en el pueblito de Belén, una zona de estrato cero, porque era carpintero, porque no sabían quien era su verdadero Padre. Lo acusaron de instigador, de falso, de blasfemo, de hijo de fornicación. Lo llamaron endemoniado y lo trataron como al peor criminal siendo la persona más inocente y el ser más perfecto que pisó nuestra tierra.
Lo rechazaron y lo despreciaron millones de personas y aun son miles de millones que lo desprecian, sin embargo a Jesús nunca lo afecto el rechazo, por eso tuvo éxito en su misión y hoy millones también lo adoramos. Si usted desea alcanzar el éxito no puede ser sensible al rechazo, al desprecio y a las burlas. Me imagino que a usted nunca lo han rechazado millones de personas a la vez, como lo hemos hecho con Jesús. 

Si usted atiende a las críticas, a las burlas, a los comentarios y a las opiniones de los demás nunca tomará el ascenso al éxito. Mira la montaña frente a ti, en ella hay rocas gigantescas, que cierran tu paso. Hay árboles gigantescos, animales peligrosos y con veneno mortal, tú estas junto a la muchedumbre que te dice cosas halagadoras y a la vez te critica, son gente conformista, perezosa, sin visión de la vida, ellos te gritan ahora que no subas a la montaña, que es peligroso, te puedes perder o corres el riesgo de morir, pero tú quieres alcanzar la cima. Adelante que Jehová estará contigo dondequiera que tú vayas, no temas, sea valiente, la victoria te espera.