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martes, 22 de octubre de 2013

La Vida del Cristiano

La vida del cristiano ante todo, tiene que ver con lo espiritual, porque como hijo de Dios, es nacido del Espíritu, lo cual lo convierte en una nueva creación de Dios, por medio de la palabra viva y poderosa. Esto no significa que el cristiano debe tornarse en un ermitaño y anti social y aislarse de su familia y comunidad, porque debe ser y se es cristiano ahora y en medio de este mundo, lugar donde habita el diablo y los demonios que nunca se convertirán. Donde tus vecinos no se han convertido y donde aún tienes necesidades físicas y corporales, donde aún tienes que trabajar para comer, poseer abrigo, techo y pagar tus deudas. Donde aún tienes necesidad de amar y sentirse amado. Compartir con tu familia, jugar con tus niños, abrazar a tu cónyuge, etc.

Para ser cristiano sólo es posible mediante la fe, si perdemos la fe en Cristo, en las horas de pruebas y dificultades, nos hundiremos como Pedro. Tener fe no significa estar libre de problemas, significa que tenemos la capacidad y el poder para enfrentar esas dificultades repentinas y cotidianas, en nuestras vidas. Mantener la fe en Cristo es mantener la comunión con Él, es disfrutar de una verdadera relación con Dios, avivada y sostenida por medio de la adoración, la oración y la sujeción amorosa a su voluntad, revelada en la Palabra de Dios.

La vida del cristiano es victoriosa en toda circunstancia y debemos gozarnos por esos momentos de gran bendición y abundancia, manteniendo fidelidad y gratitud al Señor, pero sin olvidar que también habrán momentos de tribulación, de angustia o persecución; también es posible que algunos padezcan escasez,  hambre, desnudez, peligro y otros amenazas de muerte, como en más de una ocasión en lo personal me ha sucedido, por causa del evangelio, pero estemos seguros y confiados que  "en todas estas cosas somos más que vencedores, por medio de Aquél que nos amó" Romanos 8:37.

JO Tejeiro.

jueves, 28 de marzo de 2013

¡Sigamos Ardorosamente en Pos de Dios!

Mi alma sigue ardorosa en pos de ti; tu diestra me ha sostenido. Salmos 63:8 V.M.

La teología cristiana enseña la gracia preveniente, que, dicho brevemente, significa que el hombre, antes que busque a Dios, Dios está buscándole.
Antes que el hombre pueda pensar bien acerca de Dios, debe haber en él una iluminación interior. Esta puede ser imperfecta, sin embargo, el hecho existe y es la causa de todos los anhelos, búsquedas y oraciones subsiguientes.
Buscamos a Dios porque él ha puesto en nosotros deseos de dar con él. “Nadie puede venir a mi —dijo el Señor Jesús— si mi padre celestial no le trajere.” Y es esa atracción de Dios lo que nos quita todo vestigio de mérito por haber acudido a él.

El impulso de salir en busca de Dios emana del propio Dios, pero el resultado de dicho impulso es que sigamos ardorosamente en pos de él. Y mientras andamos en pos de él, estamos en sus manos. “Tu diestra me ha sostenido” Salmos 63:8 V.M.
En este sostén divino, y seguimiento humano no hay contradicción alguna, porque como dice von Hugel, Dios es siempre previo. Pero en la práctica (esto es, cuando el hombre responde a la obra de Dios) el hombre debe salir en busca de Dios. Debe haber de nuestra parte una respuesta recíproca a la atracción de Dios, si queremos disfrutar de la experiencia. Este interés, este anhelo ferviente, lo tenemos expresado en el Salmo 42, donde dice “Como el siervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por tí, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo. ¿Cuándo vendré, y compareceré delante de Dios?” Este es un profundo llamado a lo profundo, y así lo entenderá el corazón anhelante. A. W. Tozer

La Vida del Cristiano

La vida del cristiano ante todo, tiene que ver con lo espiritual, porque como hijo de Dios, es nacido del Espíritu, lo cual lo convierte en ...