sábado, 26 de marzo de 2011

Alza ahora tus ojos y mira lejos...

Por J Omar Tejeiro R.

Dios se lo dijo a Abraham y le enseñó a ver más allá de su mundo limitado y confuso. Le ordenó salir de su tierra y dejar a sus parientes y coterráneos. Él había nacido ahí pero le pertenecía a Dios. Dios había reservado a Abraham para la grandeza y su futuro estaba lleno de luces como las estrellas del cielo.

Su destino era la tierra que fluía leche y miel, Canaán un lugar ciertamente desconocido para él pero que ya le pertenecía. Atrévase usted también a mirar lejos. Créale a Dios y aprópiate del lugar que te pertenece en la historia, como hijo de Dios.