martes, 2 de noviembre de 2010

De Mal En Peor

Por J Omar Tejeiro


Mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. 2ª Timoteo 3:13-15


La Biblia nos habla de una clase de personas que nunca mejoran sus vidas, ni sus actitudes sino que van de regular a mal y de mal en peor; están engañados creyendo muchas veces que son mejores que todos los demás. Todos tenemos las mismas oportunidades y Dios no hace acepción de personas, el sol del amor, de la misericordia y de la justicia de Dios brilla para todos pero no todos lo aprovechamos.

 Muchos pasan la vida cristiana durmiendo sobre el colchón de la indiferencia, mirando en sentido contrario de lo divino y eterno. Dándole la espalda a lo verdadero y frente a una vida engañosa. No se percatan en su estilo displicente, que Dios está ahí cerca a ellos deseoso por bendecirles, por levantarles, por usar sus talentos y habilidades. Son ciegos espirituales cuyas vidas habitan entre las sombras de la muerte y de la dejadez espiritual.


Este tipo de personas están llenas de algún orgullo, por su raza y color, su condición socio económica, su nivel académico o por algún otro logro, inclusive el espiritual. Es usual que sufran de un carácter amargado y deprimido por causa de su insatisfacción interna y por su vacío de Dios.


Carecen de paz y de amor porque viven para sí mismos, como el mar muerto que es muerto porque solo recibe pero nada da, la alegría y el brillo de la vida no está en ellos, qué triste, ellos van de mal en peor, hacia una derrota inevitable. Cuando nos encontramos con este tipo de personas no podemos hacer otra cosa que amarles y orar por ellos, nunca justificarlos, porque no los ayuda.


Justifican sus actitudes en la vida pasada, su desconfianza en lo que les hicieron años atrás. Son así por culpa de alguien y es como si todos fuéramos culpables. Son seres resentidos con el pasado y rígidos a la hora de perdonar a los demás. Son cristianos críticos y jueces severos con los débiles. Si no asisten a los cultos es por la iglesia y el pastor, si van a culto su molestia son los líderes de alabanza, los niños, por algún ser mundano, por lo largo del horario, porque no cantaron los coros de su predilección, porque no los pasaron a ellos al frente o porque no recibieron pleitesía.


Si son ellos los que están al frente, llegó el avivamiento a la iglesia. Es seguro que se enojarán con el que no cante, ni haga palmas, ni de gloria Dios y aleluyas. Si están en las sillas que compraron cuando llegaron a la congregación, son como estatuas en un museo. ¡Dios mío, tenga misericordia de tales cristianos y ayúdanos a todos! Ellos sufren y hacen sufrir a todos, porque terminan aislándose y auto arrinconándose pues las personas que los desean amar lo deben hacer a la distancia y quienes necesitan ser amados por ellos terminan frustrados y resentidos con ellos y con la iglesia. Qué triste ir de mal en peor cuando podemos ir de menos a más, creciendo siempre para la gloria de Dios.