miércoles, 8 de junio de 2011

INSPIRAME

Por J Omar Tejeiro

Inspírame Señor, cuando mi alma siente que decaigo. Cuando siento que abajo mis pies se hunden y mis ojos se obscurecen y me pongo torpe en mi andar, como tanteando a ciegas, buscando algo a lo cual aferrarme para no caer. Inspírame cuando el dolor me embarga por algún beso traidor, por la flecha de algún guerrero que se volvió contra mí. Cuando me veas Señor llorando a solas por el miedo que me azota adentro, cuando me veas entre las olas sumergiéndome, cuando me mires en alguna cueva triste, cuando me encuentres en algún altar tirado sin poder hablar, cuando notes que estoy claudicando entre dos pensamientos, cuando sepas que me estoy durmiendo como un atalaya cansado de otear el viento, cuando descubras que me estoy cansando, es que necesito Señor de tu inspiración.

Inspírame Señor, levantando mis brazos, a través de otras manos que se pondrán de mi lado, como si fuesen mis pajes de armas, hasta yo vencer a todos tus enemigos. En la sonrisa de un niño, en la mueca del dolor de los que sufren, en la mirada de alguien que carece de esperanza, inspírame.

A la hora de escribir, inspírame,  para que mis palabras te exalten, para que mis dedos sean dedos de escritor y muy ligeros, para que mis palabras tengan la vida y los versos de los poetas,  inspírame. Inspírame para volver cada experiencia dolorosa de esta vida una canción que hable al alma, en la boca de nuestros cantores.

Inspírame también para guiar tus rebaños,  por las laderas y por los pastizales verdes y abundantes de aguas. Inspírame para no ser simplemente un pastor, sino más bien un pastor excelente. Un pastor que ame, cuide y vigile a mis ovejas. Un pastor que pueda dar mi vida por las ovejas, como El Pastor de los pastores, la dio.

Inspírame para ser un mejor padre y un esposo mejor, para no ser un tirano y cruel con mi compañera o mis hijos; para ser en mi casa no un hombre autoritario, pero sí un líder con autoridad. Para cambiar mis gritos en diálogos, mis amenazas en actos sabios, prudentes y llenos de paciencia. Inspírame a emprender la empresa más grande de todas las empresas en la tierra, construir para tu gloria UN HOGAR FELIZ.

Inspírame a ser un intercesor, a no pecar contra ti, dejando a un lado mis deberes de oración. Como a María, ayúdame a ser capaz de olvidarme de todos los afanes de esta vida, para tener el gran privilegio de sentarme a tus pies, de inclinar mis rodillas para oír que hablas a mi oído e instruyes mi conciencia. Inspírame a amar la intimidad contigo: las últimas horas de la noche, las primeras horas del día, los mejores días de la semana, los mejores años de mi vida. Finalmente,  inspírame Señor, para inspirar a otros.