Por el Doctor César Mella.
Nos quedamos sorprendidos, cuando se da cuenta en periódicos o radio, que el sicario no superaba los 18 años . Cuando los cuerpos de los 3 o 4 ejecutados, correspondían a adolescentes de hasta 14 años de edad .
Frente a lo anterior, el siquiatra dominicano César Mella , hizo publicar el siguiente trabajo, que creo que a todos los que somos padres, o seremos abuelos algún día, nos debe interesar; el texto que me llegó suscrito por el doctor Mella, es el siguiente: Yo me preguntaría y plantaría la siguiente pregunta: ¿cómo eduqué o estoy educando a mis hijos? ¿Qué valores inculco o inculqué a mis hijos? A los jóvenes de este siglo hay que llamarlos varias veces en la mañana para llevarlos a la escuela y, digo llevarlos porque no tienen que tomar el camión o caminar larguísimas distancias para llegar a ella.
Se levantan generalmente irritados porque se acuestan muy tarde , viendo televisión por cable, jugando play station , hablando o enviando mensajes por teléfono o chateando por la Internet. No se ocupan de que su ropa esté limpia y mucho menos en poner un dedo en nada que tenga que ver con arreglar algo en el hogar. Tienen los juegos y equipos digitales más modernos del mercado, Ipod, blackberry y computadora no pueden faltar, como tampoco el pago por su actualización. Hoy los hijos, muchas veces sin merecerlo, presumen el celular más novedoso. El nextel más costoso. La Lap más equipada. Nada les costó. Si se descomponen, para eso estamos, no faltaba más, hay que pagar la reparación, a la brevedad y sin chistar.
Idolatran amigos y a falsos personajes de realitys de mtv. ¡Ah! pero viven encontrándole defectos a los padres, a quienes acusan a diario de que sus ideas y métodos están pasados de moda. Se cierran automáticamente a quien les hable de moral, honor y buenas costumbres , y mucho menos de religión. Lo consideran aburrido. Ya saben todo y, lo que no ¡Lo consultan en internet!
Nos asombramos, porque los sicarios cobran cuotas sin trabajar por ellas, cuando a nuestros hijos los acostumbramos a darles todo incluso su cuota semanal o mensual sin que verdaderamente trabajen por ella, y todavía se quejan a porque eso no me alcanza . Si son estudiantes, siempre inventan trabajos de equipo o paseos de campo, que lo menos que uno sospecha, es que regresarán con un embarazo, habiendo probado éxtasis, coca, marihuana o cuando mínimo alcoholizados . Y cuando les exiges lo más mínimo en el hogar o en la escuela, lejos de ser agradecidos te contestan, con desfachatez: yo no pedí nacer, es tu obligación mantenerme o quien les manda andar de calientes .
Definitivamente estamos mal, pues la tasa de que hagan su vida independiente se aleja cada vez más , pues aún graduados y con trabajo, hay que seguirlos manteniendo, pagándoles deudas, servicios y hasta los partos de sus hijos . Con lo anterior, me refiero a un estudio que indica que este problema es mayor en chicos de la sociedad de clase media o media alta (o de capas medias urbanas) que bien pudieran estar entre los 14 y los 28 años, si es correcto 28 años o más ¿lo pueden creer? y que para aquellos padres que tienen de dos a cuatro hijos constituyen un verdadero dolor de cabeza .
¿Entonces en qué estamos fallando?
Yo sé, dirán que los tiempos y las oportunidades son diferentes, pues para los nacidos en los años cuarenta y cincuenta, el orgullo reiterado era levantarse de madrugada a ordeñar las vacas con el abuelo; que tenían que ayudar a limpiar la casa; no se frustraban por no tener vehículo, andaban a pie a donde fuera, siempre lustraban sus zapatos, los estudiantes no se avergonzaban de no tener trabajos gerenciales o ejecutivos, aceptaban trabajos como limpiabotas y repartidores de diarios . Lo que le pasó a nuestras generaciones , es que elaboramos una famosa frase que no dio resultado y mandó todo al diablo :
¡Yo no quiero que mis hijos pasen, los trabajos y carencias que yo pasé! Nuestros hijos no conocen la verdadera escasez, el hambre . Se criaron en la cultura del desperdicio: agua, comida, luz, ropa, dinero.
Muchos de los nuestros hijos, a los 10 años ya habían ido a Disney world mínimo dos veces , cuando nosotros a los 20 si bien nos iba conocíamos la Ciudad de Medellin, con su hoy vetusto y atiborrado Metro o divercity en Boggotá .
El dame y el cómprame, siempre fue generosamente complacido convirtiendo a nuestros hijos en habitantes de una pensión, con sirviente (a) y todo incluido, que después intentamos que funcionara como hogar. Es alarmante el índice de divorcios que se está generando , van a la conquista de su pareja y vuelven al hogar, sólo unos meses más tarde, divorciados porque la cosa no funcionó; ninguno de los dos quiere servir al otro en su nueva vida. Como nunca batallaron en la pensión con sirviente incluido, en la que se les convirtió el hogar paterno, a las primeras carencias en el propio, avientan el paquete y regresan a la casa para que la mamá y el papá continúen resolviéndoles la vida .
Este mensaje es para los que tienen hijos y que pueden todavía moldearlos, edúquenlos con principios y responsabilidades. Háganles el hábito del ser agradecidos. Háganles el hábito de saber ganarse el dinero con honestidad, la comida, la ropa, el costo de la estancia en la casa en la cual no aportan para el pago de servicios. Háganles saber lo que cuesta cada plato de comida, cada recibo de luz, agua, renta. Háganles sentir en su casa, cómo se comportarían ustedes en casa ajena cuando van de visita. Por ese domingo o cuota semanal o mensual, edúquenlos en la cultura de la correspondencia y el agradecimiento. Que los sábados o domingos laven el carro, ayuden a limpiar la casa, NO SU CUARTO , esa debe ser obligación de siempre sin pago de por medio. Háganles la costumbre de limpiar sus zapatos, de que paguen simbólicamente, por todo lo que gratuitamente reciben, implántenles la ideología de ameritar una especie de beca escolar que ustedes pagan, y por la que ellos no pagan ni un centavo, eso puede generar una relación en sus mentes trabajo=bienestar .
Que entiendan que asistir a la escuela, es un compromiso con la vida, que no es ningún mérito asistir a ella. De la responsabilidad con que cumplan ese compromiso, dependerá su calidad de vida futura.
Todos los niños deben desde temprano aprender a lavar, planchar y cocinar, para que entiendan la economía doméstica en tiempos que podrían ser más difíciles. Cuida lo que ven y ves con ellos en la televisión , y evita caer en el vicio social llamado telenovelas, los videojuegos violentos, la moda excesiva y toda la electrónica de la comunicación, que han creado un marco de referencia muy diferente al que nos tocó. Cuando ocupes corregirlos, aconséjalos, platica con ellos, no los ofendas, no los reprendas en público. Si lo haces, nunca lo olvidarán. Nunca te lo perdonarán.
Estamos comprometidos a revisar los resultados, si fuimos muy permisivos , o sencillamente hemos trabajado tanto, que el cuidado de nuestros hijos queda en manos de las empleadas domésticas y en un medio ambiente cada vez más deformante.
Fuente Internet.
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jueves, 6 de enero de 2011
martes, 2 de noviembre de 2010
De Mal En Peor
Por J Omar Tejeiro
Mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. 2ª Timoteo 3:13-15
La Biblia nos habla de una clase de personas que nunca mejoran sus vidas, ni sus actitudes sino que van de regular a mal y de mal en peor; están engañados creyendo muchas veces que son mejores que todos los demás. Todos tenemos las mismas oportunidades y Dios no hace acepción de personas, el sol del amor, de la misericordia y de la justicia de Dios brilla para todos pero no todos lo aprovechamos.
Muchos pasan la vida cristiana durmiendo sobre el colchón de la indiferencia, mirando en sentido contrario de lo divino y eterno. Dándole la espalda a lo verdadero y frente a una vida engañosa. No se percatan en su estilo displicente, que Dios está ahí cerca a ellos deseoso por bendecirles, por levantarles, por usar sus talentos y habilidades. Son ciegos espirituales cuyas vidas habitan entre las sombras de la muerte y de la dejadez espiritual.
Este tipo de personas están llenas de algún orgullo, por su raza y color, su condición socio económica, su nivel académico o por algún otro logro, inclusive el espiritual. Es usual que sufran de un carácter amargado y deprimido por causa de su insatisfacción interna y por su vacío de Dios.
Carecen de paz y de amor porque viven para sí mismos, como el mar muerto que es muerto porque solo recibe pero nada da, la alegría y el brillo de la vida no está en ellos, qué triste, ellos van de mal en peor, hacia una derrota inevitable. Cuando nos encontramos con este tipo de personas no podemos hacer otra cosa que amarles y orar por ellos, nunca justificarlos, porque no los ayuda.
Justifican sus actitudes en la vida pasada, su desconfianza en lo que les hicieron años atrás. Son así por culpa de alguien y es como si todos fuéramos culpables. Son seres resentidos con el pasado y rígidos a la hora de perdonar a los demás. Son cristianos críticos y jueces severos con los débiles. Si no asisten a los cultos es por la iglesia y el pastor, si van a culto su molestia son los líderes de alabanza, los niños, por algún ser mundano, por lo largo del horario, porque no cantaron los coros de su predilección, porque no los pasaron a ellos al frente o porque no recibieron pleitesía.
Si son ellos los que están al frente, llegó el avivamiento a la iglesia. Es seguro que se enojarán con el que no cante, ni haga palmas, ni de gloria Dios y aleluyas. Si están en las sillas que compraron cuando llegaron a la congregación, son como estatuas en un museo. ¡Dios mío, tenga misericordia de tales cristianos y ayúdanos a todos! Ellos sufren y hacen sufrir a todos, porque terminan aislándose y auto arrinconándose pues las personas que los desean amar lo deben hacer a la distancia y quienes necesitan ser amados por ellos terminan frustrados y resentidos con ellos y con la iglesia. Qué triste ir de mal en peor cuando podemos ir de menos a más, creciendo siempre para la gloria de Dios.
Mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. 2ª Timoteo 3:13-15
La Biblia nos habla de una clase de personas que nunca mejoran sus vidas, ni sus actitudes sino que van de regular a mal y de mal en peor; están engañados creyendo muchas veces que son mejores que todos los demás. Todos tenemos las mismas oportunidades y Dios no hace acepción de personas, el sol del amor, de la misericordia y de la justicia de Dios brilla para todos pero no todos lo aprovechamos.
Muchos pasan la vida cristiana durmiendo sobre el colchón de la indiferencia, mirando en sentido contrario de lo divino y eterno. Dándole la espalda a lo verdadero y frente a una vida engañosa. No se percatan en su estilo displicente, que Dios está ahí cerca a ellos deseoso por bendecirles, por levantarles, por usar sus talentos y habilidades. Son ciegos espirituales cuyas vidas habitan entre las sombras de la muerte y de la dejadez espiritual.
Este tipo de personas están llenas de algún orgullo, por su raza y color, su condición socio económica, su nivel académico o por algún otro logro, inclusive el espiritual. Es usual que sufran de un carácter amargado y deprimido por causa de su insatisfacción interna y por su vacío de Dios.
Carecen de paz y de amor porque viven para sí mismos, como el mar muerto que es muerto porque solo recibe pero nada da, la alegría y el brillo de la vida no está en ellos, qué triste, ellos van de mal en peor, hacia una derrota inevitable. Cuando nos encontramos con este tipo de personas no podemos hacer otra cosa que amarles y orar por ellos, nunca justificarlos, porque no los ayuda.
Justifican sus actitudes en la vida pasada, su desconfianza en lo que les hicieron años atrás. Son así por culpa de alguien y es como si todos fuéramos culpables. Son seres resentidos con el pasado y rígidos a la hora de perdonar a los demás. Son cristianos críticos y jueces severos con los débiles. Si no asisten a los cultos es por la iglesia y el pastor, si van a culto su molestia son los líderes de alabanza, los niños, por algún ser mundano, por lo largo del horario, porque no cantaron los coros de su predilección, porque no los pasaron a ellos al frente o porque no recibieron pleitesía.
Si son ellos los que están al frente, llegó el avivamiento a la iglesia. Es seguro que se enojarán con el que no cante, ni haga palmas, ni de gloria Dios y aleluyas. Si están en las sillas que compraron cuando llegaron a la congregación, son como estatuas en un museo. ¡Dios mío, tenga misericordia de tales cristianos y ayúdanos a todos! Ellos sufren y hacen sufrir a todos, porque terminan aislándose y auto arrinconándose pues las personas que los desean amar lo deben hacer a la distancia y quienes necesitan ser amados por ellos terminan frustrados y resentidos con ellos y con la iglesia. Qué triste ir de mal en peor cuando podemos ir de menos a más, creciendo siempre para la gloria de Dios.
martes, 5 de octubre de 2010
Luchas Inútiles
Por J Omar Tejeiro R.
Hace siglos el historiador y gobernador Tácito escribió: En la guerra ocurre la siguiente iniquidad: todos se vanaglorian de haber contribuido a la victoria, y de las calamidades se da toda la culpa a uno solo.
En el fondo del corazón humano se anidan anhelos y frustraciones que nos conducen a librar una lucha por alcanzar lo que deseamos o por no dejarnos vencer de aquello que trata de aniquilarnos. Pareciera que dentro de nosotros hay un guerrero dormido, que despierta de pronto, repentinamente y de manera inesperada. Muchos de nosotros libramos continuamente, sino toda la vida, algún tipo de lucha, pero muchas de estas batallas que libramos son luchas inútiles. Aunque nosotros nos sintamos bien en medio de tales batallas no por eso debemos creer que estamos haciendo lo correcto.
Las batallas inútiles terminan desgastándonos, nos dejan heridos, lesionados y muertos. En la fábula de Esopo, sobre el león y el jabalí, hallamos una hermosa moraleja:
Durante el verano, cuando con el calor aumenta la sed, acudieron a beber a una misma fuente un león y un jabalí.
Discutieron sobre quien debería sería el primero en beber, y de la discusión pasaron a una feroz lucha a muerte. Pero, en un momento de descanso, vieron una nube de aves rapaces en espera de algún vencido para devorarlo.
Entonces, recapacitando, se dijeron:-- ¡Más vale que seamos amigos y no pasto de los buitres y cuervos!
Las luchas inútiles sólo sirven para enriquecer y alimentar a sus espectadores.
El religioso Saulo de Tarso, tenía una lucha inútil contra Dios. Mientras perseguía a los cristianos y luchaba por borrar el rastro de Jesús de Nazaret, fue golpeado por Dios y quedo ciego, por su orgullo religioso inicio una batalla equivocada que luego tuvo un final feliz, cuando se humilló y aceptó a Jesucristo como su Señor y Salvador. Esas las luchas inútiles a veces se libran dentro de los propios hogares, entre los cónyuges, entre hijos y padres, padres e hijos y entre propios hermanos. Estas batallas son tremendamente perjudiciales porque apagan al Espíritu Santo y nos quitan la inspiración para luchar por cosas que tienen verdadero sentido.
Otra lucha dolorosa e inútil es cuando el pastor contiende con otros pastores, o se vuelve contra sus propias ovejas o las ovejas contienden contra su pastor o luchan unas contra otras. Esta es una batalla donde los demonios y el diablo están al alrededor del ring, esperando quien golpea más duro, quien es más cruel, quien cae primero herido, para ellos tomar lugar y reclamar las almas que no le pertenecen. Efesios 4:27; 1ª de Pedro 5:8.
No emprendas luchas inútiles, acepte perder, reconozca que se equivocó y pida perdón, esté también dispuesto o dispuesta a perdonar. Lleve el oprobio, ponga su mejilla si es necesario. Si te quieren aplastar con una locomotora, ceda el paso, salve su vida y su alma, correr para guardarse es sabiduría, no es cobardía, por eso José huyó. Evite la confrontación. Hay mejores cosas por las cuales vale la pena luchar, no des lugar a las heridas, mantenga su corazón sano, limpio y libre para amar y servir, ser pacificador le traerá en momentos así felicidad y comunión con Dios y sus semejantes, por favor no luchemos más en vano.
martes, 14 de septiembre de 2010
Rico y Feliz
Por J Omar Tejeiro R.
Jericó era la ciudad de los palacios, de los teatros y de los hipódromos. Había sido embellecida por Herodes El Grande, el cual la levantó dos kilómetros más al SE de las famosas colinas Telles Sultán. Estaba adornada de hermosos parques e irrigada a través de preciosos acueductos que llevaban el agua a toda su población.
Rodeada de una llanura, Jericó era conocida por sus palmeras de dátiles, sus productos de miel, aceite y especias aromáticas. En invierno, la ciudad tenía uno de los climas más agradables de toda esa zona oriental, por ello Herodes eligió éste valle para su residencia invernal. Aquí en esta ciudad vivía Zaqueo.
Zaqueo era un hombre rico, jefe de una gran oficina de recaudación en el centro comercial de Jericó; trabajaba para el imperio romano y se había hecho rico gracias a sus paisanos judíos, a quienes exprimía recaudándoles impuestos y sanciones que manejaba a su entera libertad. Por ser un servidor de los romanos y por saber aprovechar su posición para enriquecerse, Zaqueo era un hombre odiado por todos los judíos de Jericó. En voz baja él era un ladrón con licencia para robar. Sus vecinos y el barrio donde vivía maldecían en secreto a éste rico cada vez que él pasaba frente a ellos.
Toda su vida estaba llena de abundancia pero también de aborrecimiento y de menosprecio. Como hombre rico Zaqueo conocía el gustoso placer de tenerlo todo, de comprar todo lo que quería; hasta que un día empezó a darse cuenta que habían cosas imposibles de adquirirlas con dinero; podía comprar alegría y momentos gratos, pero no podía comprar la felicidad verdadera.
Descubrió que era capaz de comprar el placer, pero no el amor de su gente, ni el de Dios. En su casa llena de mullidos lechos, él encontraba el sueño, pero no el descanso y el reposo para su alma. Hasta que cierto día un inmenso bullicio y tumulto le llamó la atención. ¿Qué era lo que ocurría ahora? Entonces alguien gritó: __ !Es Jesús que ahí viene¡ ¿Jesús? __ Sí, acaba de sanar a un ciego, __ ¿Quién es Jesús? Mientras muchos gritaban y alababan a Dios y otros corrían llenos de una gran curiosidad, Zaqueo decidió conocer de vista a Jesús. Leamos el relato Bíblico:
Habiendo entrado Jesús en Jericó, pasaba por la ciudad. Y he aquí, un hombre llamado Zaqueo, que era un principal de los publicanos y era rico, procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, porque era pequeño de estatura. Entonces corrió delante y subió a un árbol sicómoro para verle, pues había de pasar por allí. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, alzando la vista le vio y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende; porque hoy es necesario que me quede en tu casa. Entonces él descendió aprisa y le recibió gozoso. Al ver esto, todos murmuraban diciendo que había entrado a alojarse en la casa de un hombre pecador. Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa, por cuanto él también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido. Lucas 19: 1- 10
Zaqueo era un hombre rico pero con alma pobre, era un hombre de manos llenas pero de corazón vacío, era espiritualmente como un Lázaro hambriento, como una samaritana sedienta; fue su hambre y su sed, su pobreza y su miseria interior que lo impulsaron a subir a ese Sicómoro bendito, a ese madero notable, para ver a Jesús. Pero no sólo él vio a Jesús, el Señor lo vio a él y como escribiese algún poeta:
Yo no te ví, Jesús, tú me miraste
y al verme en mi dolor y ciego,
Tu mano extendiste y con tu fuego
La ceguera de mi espíritu sanaste.
Yo no te ví, Jesús, tú me miraste
y al verme en mi dolor y ciego,
Tu mano extendiste y con tu fuego
La ceguera de mi espíritu sanaste.
Los ojos puros y santos de Cristo, vieron a aquel pobre rico, y él que lo conoce todo conoció su hambre y palpó la sed de su alma odiada y entonces le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende; porque hoy es necesario que me quede en tu casa. Y Zaqueo no sólo abrió su casa a Dios, abrió su corazón de ladrón, de estafador y avaro. Confesó su ambición, y arrepentido dio la mitad de su fortuna a la gente pobre y todas sus defraudaciones las devolvió cuadruplicadas. Ahora Zaqueo era un rico feliz.
¿Es usted un rico pobre, igual que Zaqueo? Permítame invitarle a reflexionar en esta verdad salida de los labios de Cristo: Las tierras de un hombre rico habían producido mucho. Y él razonaba dentro de sí, diciendo: "¿Qué haré? Porque ya no tengo dónde juntar mis productos." Entonces dijo: "¡Esto haré! Derribaré mis graneros y edificaré otros más grandes. Allí juntaré todo mi grano y mis bienes, y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos años. Descansa, come, bebe, alégrate." Pero Dios le dijo:"¡Necio! Esta noche vienen a pedir tu alma; y lo que has provisto, ¿Para quién será?" Así es el que hace tesoro para sí y no es rico para con Dios. Lucas 12: 16- 21.
Ven a Dios con toda tu pobreza de hombre rico, confiésale a Él tus ambiciones y ventajas, pídele perdón; ven a su madero, sube hasta el sicómoro sangrante; ven arrepentido hoy por que Él quiere posar no sólo en tu casa sino también en tu corazón. Apocalipsis 3: 20. Él puede hacer de ti un rico feliz. La siguiente oración puede ayudarte a venir a Cristo:
Dios mío, dador de toda buena dádiva, vengo hoy a ti tal como soy de pecador. Con mi corazón lleno de ambiciones y pobreza espiritual, reconociendo que el dinero y las posesiones materiales que tengo no pueden salvar mi alma, ni librar mi vida de la perdición eterna. Vengo a ofrecerte todos mis logros y mis éxitos; te suplico que en este instante me perdones por todo acto ventajoso e injusto hacia mis familiares y hacia mi prójimo, perdóname por haber codiciado los bienes ajenos, por haber creído que son las cosas materiales las que nos hacen felices. Perdóname Señor, por haber traído dolor y rabia al corazón de mi familia, a causa de mi vida mundana y materialista, por ganar las cosas materiales he vivido perdiendo y menospreciando el amor que ellos me han querido dar, te abro ahora mi corazón te pido que tu sangre me lave de toda maldad y pecado notable y oculto. Quiero ser desde hoy, aquel Zaqueo que has venido a visitar el cual has hallado, y en el cual estoy representado; te lo pido en el nombre de Jesús, y por el poder de tu Espíritu Santo, Amén.
lunes, 6 de septiembre de 2010
La Obra de Dios
Por J Omar Tejeiro R.
y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que debajo del sol se hace; por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará; aunque diga el sabio que la conoce, no por eso podrá alcanzarla. Eclesiastés 8:17
Todo lo que el hombre puede hacer es confiar en el que Él ha enviado, ha elegido y ha destinado para que edifique su iglesia y su obra. Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado. Juan 6:29. Es común que muchos pretendan ser los dueños de la obra de Dios y crean erróneamente que ellos la edifican y construyen. Muchos líderes están siendo endiosados por sus seguidores y ellos han aceptado la gloria que le pertenece solamente a Dios, porque equivocadamente, creen que todo lo que sucede es un producto de su esfuerzo, trabajo y dedicación. Son reales las palabras del predicador quien dijo que ellos no alcanzan a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio.
La Obra de Dios es un misterio, es de Dios y pertenece solo a Él. Dios tiene y sostiene su obra. Esta obra no le pertenece a nadie, no es tu obra ni la mía, ni es la obra de éste apóstol, éste pastor, esta familia, esta misión o grupo. Es la obra propia de Dios. Génesis 2:2 nos dice que acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo. Nadie sino él podían hacer esta obra de creación. Y hoy tiene también su trabajo, que ningún hombre puede realizar.
Así Ignoras La Obra de Dios
La obra de Dios sólo la puede hacer Dios mismo. Cuanto antes nos demos cuenta de ello, mejor. Porque la obra humana, los pensamientos del hombre, los métodos del hombre, el celo, la dedicación, los esfuerzos y actividades humanas no caben en lo que Dios está obrando. El hombre no puede participar en la obra de Dios hoy como no participó en la creación. Eclesiastés 11:5 dice Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas.
La obra de Dios es Eterna, porque Dios es Eterno. El predicador dijo que “Dios todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin”. Eclesiastés 3:11
Mira la obra de Dios; porque ¿quién podrá enderezar lo que él torció? Eclesiastés 7:13. A nosotros, sus hijos, Dios nos manda a mirar la obra de Dios, porque es la manera en que Él nos puede enseñar y preparar para su obra. El sabio Salomón trato de alcanzar y entender este misterio escondido y escribió al respecto: y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que debajo del sol se hace; por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará; aunque diga el sabio que la conoce, no por eso podrá alcanzarla.
Elegidos Antes de la Fundación del Mundo
Nosotros somos parte de la obra de Dios y Dios nos escogió por amor, para incluirnos en sus planes para alabanza de la gloria de su gracia. En Efesios 1:3-6 Leemos: “ Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado”. “Porque por él fueron creadas todas las cosas... todo fue creado por medio de él y para él” (Colosenses 1:16)
Dios cumplirá sus planes en Su Obra, nadie puede impedirlo. Pablo comprendió que él no podía detener los propósitos de Dios. Él en su ignorancia quiso oponerse a la Obra de Dios y fue derribado, quedó ciego y sufrió una verdadera humillación por Cristo mismo, momento en el cual se arrepintió y se convirtió en un aliado de la Obra del Señor. Ahora el perseguidor, era parte de la obra de Dios y un colaborador de Dios.
Colaboradores de Dios
En Corinto surgieron disensiones a causa de algunos cristianos carnales quienes admiraban a Pablo, Apolos y Cefas, causando con esto una seria división en el cuerpo de Cristo, esto hizo que Pablo escribiera lo siguiente: Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor. Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.1ª de Corintios 3:4-9.
El propósito de Dios respecto a nosotros, es conseguir que nosotros seamos colaboradores suyos. Sin embargo, es todavía cierto que no podemos hacer la obra de Dios, puesto que es total y absolutamente suya. Pero en un sentido somos colaboradores de él. ¡Así que, por un lado debemos reconocer y darnos cuenta de que no podemos tocar la obra de Dios ni aun con el meñique, y por otro, somos llamados para ser colaboradores junto a él! Y es por esto que ha echado mano de nosotros. El Señor tiene un propósito específico en la salvación y un propósito claro y definido en salvarnos – el cual es conseguir que seamos colaboradores suyos.
y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que debajo del sol se hace; por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará; aunque diga el sabio que la conoce, no por eso podrá alcanzarla. Eclesiastés 8:17
Todo lo que el hombre puede hacer es confiar en el que Él ha enviado, ha elegido y ha destinado para que edifique su iglesia y su obra. Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado. Juan 6:29. Es común que muchos pretendan ser los dueños de la obra de Dios y crean erróneamente que ellos la edifican y construyen. Muchos líderes están siendo endiosados por sus seguidores y ellos han aceptado la gloria que le pertenece solamente a Dios, porque equivocadamente, creen que todo lo que sucede es un producto de su esfuerzo, trabajo y dedicación. Son reales las palabras del predicador quien dijo que ellos no alcanzan a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio.
La Obra de Dios es un misterio, es de Dios y pertenece solo a Él. Dios tiene y sostiene su obra. Esta obra no le pertenece a nadie, no es tu obra ni la mía, ni es la obra de éste apóstol, éste pastor, esta familia, esta misión o grupo. Es la obra propia de Dios. Génesis 2:2 nos dice que acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo. Nadie sino él podían hacer esta obra de creación. Y hoy tiene también su trabajo, que ningún hombre puede realizar.
Así Ignoras La Obra de Dios
La obra de Dios sólo la puede hacer Dios mismo. Cuanto antes nos demos cuenta de ello, mejor. Porque la obra humana, los pensamientos del hombre, los métodos del hombre, el celo, la dedicación, los esfuerzos y actividades humanas no caben en lo que Dios está obrando. El hombre no puede participar en la obra de Dios hoy como no participó en la creación. Eclesiastés 11:5 dice Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas.
La obra de Dios es Eterna, porque Dios es Eterno. El predicador dijo que “Dios todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin”. Eclesiastés 3:11
Mira la obra de Dios; porque ¿quién podrá enderezar lo que él torció? Eclesiastés 7:13. A nosotros, sus hijos, Dios nos manda a mirar la obra de Dios, porque es la manera en que Él nos puede enseñar y preparar para su obra. El sabio Salomón trato de alcanzar y entender este misterio escondido y escribió al respecto: y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que debajo del sol se hace; por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará; aunque diga el sabio que la conoce, no por eso podrá alcanzarla.
Elegidos Antes de la Fundación del Mundo
Nosotros somos parte de la obra de Dios y Dios nos escogió por amor, para incluirnos en sus planes para alabanza de la gloria de su gracia. En Efesios 1:3-6 Leemos: “ Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado”. “Porque por él fueron creadas todas las cosas... todo fue creado por medio de él y para él” (Colosenses 1:16)
Dios cumplirá sus planes en Su Obra, nadie puede impedirlo. Pablo comprendió que él no podía detener los propósitos de Dios. Él en su ignorancia quiso oponerse a la Obra de Dios y fue derribado, quedó ciego y sufrió una verdadera humillación por Cristo mismo, momento en el cual se arrepintió y se convirtió en un aliado de la Obra del Señor. Ahora el perseguidor, era parte de la obra de Dios y un colaborador de Dios.
Colaboradores de Dios
En Corinto surgieron disensiones a causa de algunos cristianos carnales quienes admiraban a Pablo, Apolos y Cefas, causando con esto una seria división en el cuerpo de Cristo, esto hizo que Pablo escribiera lo siguiente: Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor. Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.1ª de Corintios 3:4-9.
El propósito de Dios respecto a nosotros, es conseguir que nosotros seamos colaboradores suyos. Sin embargo, es todavía cierto que no podemos hacer la obra de Dios, puesto que es total y absolutamente suya. Pero en un sentido somos colaboradores de él. ¡Así que, por un lado debemos reconocer y darnos cuenta de que no podemos tocar la obra de Dios ni aun con el meñique, y por otro, somos llamados para ser colaboradores junto a él! Y es por esto que ha echado mano de nosotros. El Señor tiene un propósito específico en la salvación y un propósito claro y definido en salvarnos – el cual es conseguir que seamos colaboradores suyos.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
En Busca de Lo Perfecto
Por J Omar Tejeiro R.
Andamos día tras día en busca de lo perfecto, pero a menudo hallamos en los recodos y en las esquinas de nuestros caminos, inmensas montañas de frustración. La gente se casa pensando que ha encontrado la persona ideal, para descubrir después de cierto tiempo, que se ha equivocado, de pies a cabeza. No hay tal marido perfecto o esposa perfecta, como tampoco existen hijos perfectos o dicha perfecta, en esta tierra. El mundo está saturado de verdadera imperfección por doquiera. Pregúntele a la gente, si quieres saberlo, si es perfectamente feliz, seguramente que le dirá que no. La dicha perfecta nos ha sido reservada por Dios, para disfrutarla allá en el cielo.

El perfeccionismo, es la creencia de que la perfección puede y debe ser alcanzada. En cuestión humana, se refiere a la persona con una belleza profunda. Para otros es la creencia de que cualquier cosa por debajo de un ideal de perfección es inaceptable. Se describen dos tipos de perfeccionismo. Los perfeccionistas normales "obtienen un sentimiento muy real de placer de los resultados de un esfuerzo costoso", mientras que los perfeccionistas compulsivos son "incapaces de sentir satisfacción porque a sus ojos nunca consiguen hacer las cosas lo suficientemente bien como para alcanzar ese sentimiento". Burns define a los perfeccionistas como "personas que se esfuerzan compulsiva e incansablemente hacia objetivos imposibles y que miden su propio valor enteramente en términos de productividad y éxito".
Caminando Hacia lo Perfecto
La verdad es que cada cristiano en esta tierra está en la búsqueda de lo perfecto, esa búsqueda acabará cuando estemos en el cielo. Millones de cristianos frustrados, en el mundo, hoy, están buscando una iglesia perfecta que no existe, unos pastores perfectos, que no encuentran, y unos hermanos y amigos perfectos que no hay. Un error común es creer que Dios nos ama porque somos perfectos, o que Dios nos aborrece por qué no lo somos. Sin embargo, debemos saber que Dios nos ama, primero, porque Él es amor, segundo porque somos obra de sus manos de Alfarero Divino y tercero nos ama porque somos sus hijos y Él es Nuestro Padre.
Los fariseos despreciaron a Jesús por qué no entendían como el Maestro podía aceptar los besos y las lágrimas de una mujer con mala reputación. O como era posible que posara y comiera en casa de un publicano. Ellos ignoraban que un ser perfecto es aquél que también ama y perdona al pecador. El perfeccionismo religioso llevó a los fariseos a despreciar la gracia de Dios y los condujo a las tradiciones, al dogmatismo hipócrita, y a las doctrinas y mandamientos de hombres. Sin notarlo, los fariseos rechazaron a Dios y despreciaron al Salvador por quedarse con su perfeccionismo engañoso... Jesucristo les dijo que ellos recorrían mar y tierra en busca de prosélitos, pensando que los estaban ganando para el reino de los cielos, cuando en realidad lo estaban haciendo, un hijo más, del infierno.
El Pecado del Perfeccionismo
Personalmente considero el perfeccionismo como uno de los pecados más peligroso y sutil, presente aun en este tiempo, en medio de la iglesia, pero disfrazado como ángel de luz y vestido con un disfraz de celo por Dios y su Palabra, al estilo de Elías.
Satanás se engañó a sí mismo, en el cielo, cuando creyó que él era semejante al Altísimo, él pensó que merecía un trono como Dios, donde sería adorado y respetado como Dios. El perfeccionismo es en realidad, muchas veces, orgullo y arrogancia, disfrazados con ropas de falsa piedad y falso celo por Dios. Es por eso que el perfeccionismo es terriblemente destructor.
Dios quiere convencernos que solo Él es Perfecto, por que solo Él es Dios y asimismo quiere enseñarnos que nosotros no somos más que débiles e imperfectas criaturas y que por nuestras propias obras, nunca seremos aceptos ante Él. La manera de acercarnos a Dios no es EL PERFECCIONISMO sino LA HUMILLACION Y EL ARREPENTIMIENTO. ¿quién es el que se humilla y se arrepiente ante Dios? El que reconoce que ha fallado y ha pecado; la persona que se cree perfecta es altiva y orgullosa y no se humilla ante Dios, ni ante nadie.
Cuando Entendemos y Aceptamos Que No Somos Perfectos
El que confiesa sus pecados y se aparta alcanzará misericordia. Si decimos que nosotros nunca fallamos estamos mintiendo y no practicamos la verdad. Puede ser que entender y aceptar que no somos lo que aparentamos ser, nos cueste mucho, sin embargo es lo mejor que nos puede suceder. Recuerde usted que Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, no era distinto a nosotros era tan de carne y hueso, como usted y yo, también se enojaba y se frustraba, era hombre, no era Dios. Era tan humano que se quiso morir lleno de una depresión infernal muy común a veces entre los hombres de Dios. Pero el amor y la ternura de Dios lo restauraron y él regresó al sitio del supremo llamamiento de Dios para atender de nuevo sus deberes proféticos
Si pudiéramos juzgar a las personas cuando fallan de la misma manera que deseamos ser juzgados por ellos cuando nosotros fallamos, aprenderíamos a ser más justos y equilibrados. Exigimos muchas veces una perfección a las demás personas que termina volviéndose una carga pesada para ellos, tal inclinación era propia de los fariseos. Me he convencido que yo no puedo hacer nada perfecto, y que tampoco puedo hacer a nadie perfecto, eso es asunto de Dios, con cada uno y asunto de cada uno con Dios.
Cada vez que intento ver la paja en el ojo de mi hermano, tengo que acudir al cirujano divino para que me opere de alguna viga extraña incrustada entre mis ojos.
He aprendido a ver a la gente de frente, y amarla tal como son, por que así me amó Dios, y cada vez que veo en ellos alguna cosa que produce desagrado ante los ojos de Dios, trato de decírselo en espíritu de mansedumbre, acordándome que también yo soy de carne, generalmente les pongo mis manos en el hombro o en sus cabezas y oro por ellos, se que están enfrentando al enemigo más perverso de todos los siglos, sé que viven como yo en un mundo lleno de maldad y saturado de fuerzas hostiles y tentadoras. Sé que necesitan el mismo remedio que yo necesité y que a menudo necesito cuando me siento débil.
Una de mis oraciones continuas al Señor es esta: No permitas oh Dios, que mi corazón se manche, no me dejes jamás herirme, y ayúdame a recordar siempre que soy carne y débil y que por eso te necesito cada día.
Con amor desde mi imperfecto corazón, para tanta gente que como yo un día logrará lo que tanto soñamos: SER PERFECTOS COMO DIOS NOS DESEA.
Andamos día tras día en busca de lo perfecto, pero a menudo hallamos en los recodos y en las esquinas de nuestros caminos, inmensas montañas de frustración. La gente se casa pensando que ha encontrado la persona ideal, para descubrir después de cierto tiempo, que se ha equivocado, de pies a cabeza. No hay tal marido perfecto o esposa perfecta, como tampoco existen hijos perfectos o dicha perfecta, en esta tierra. El mundo está saturado de verdadera imperfección por doquiera. Pregúntele a la gente, si quieres saberlo, si es perfectamente feliz, seguramente que le dirá que no. La dicha perfecta nos ha sido reservada por Dios, para disfrutarla allá en el cielo.

El perfeccionismo, es la creencia de que la perfección puede y debe ser alcanzada. En cuestión humana, se refiere a la persona con una belleza profunda. Para otros es la creencia de que cualquier cosa por debajo de un ideal de perfección es inaceptable. Se describen dos tipos de perfeccionismo. Los perfeccionistas normales "obtienen un sentimiento muy real de placer de los resultados de un esfuerzo costoso", mientras que los perfeccionistas compulsivos son "incapaces de sentir satisfacción porque a sus ojos nunca consiguen hacer las cosas lo suficientemente bien como para alcanzar ese sentimiento". Burns define a los perfeccionistas como "personas que se esfuerzan compulsiva e incansablemente hacia objetivos imposibles y que miden su propio valor enteramente en términos de productividad y éxito".
Caminando Hacia lo Perfecto
La verdad es que cada cristiano en esta tierra está en la búsqueda de lo perfecto, esa búsqueda acabará cuando estemos en el cielo. Millones de cristianos frustrados, en el mundo, hoy, están buscando una iglesia perfecta que no existe, unos pastores perfectos, que no encuentran, y unos hermanos y amigos perfectos que no hay. Un error común es creer que Dios nos ama porque somos perfectos, o que Dios nos aborrece por qué no lo somos. Sin embargo, debemos saber que Dios nos ama, primero, porque Él es amor, segundo porque somos obra de sus manos de Alfarero Divino y tercero nos ama porque somos sus hijos y Él es Nuestro Padre.
Los fariseos despreciaron a Jesús por qué no entendían como el Maestro podía aceptar los besos y las lágrimas de una mujer con mala reputación. O como era posible que posara y comiera en casa de un publicano. Ellos ignoraban que un ser perfecto es aquél que también ama y perdona al pecador. El perfeccionismo religioso llevó a los fariseos a despreciar la gracia de Dios y los condujo a las tradiciones, al dogmatismo hipócrita, y a las doctrinas y mandamientos de hombres. Sin notarlo, los fariseos rechazaron a Dios y despreciaron al Salvador por quedarse con su perfeccionismo engañoso... Jesucristo les dijo que ellos recorrían mar y tierra en busca de prosélitos, pensando que los estaban ganando para el reino de los cielos, cuando en realidad lo estaban haciendo, un hijo más, del infierno.
El Pecado del Perfeccionismo
Personalmente considero el perfeccionismo como uno de los pecados más peligroso y sutil, presente aun en este tiempo, en medio de la iglesia, pero disfrazado como ángel de luz y vestido con un disfraz de celo por Dios y su Palabra, al estilo de Elías.
Satanás se engañó a sí mismo, en el cielo, cuando creyó que él era semejante al Altísimo, él pensó que merecía un trono como Dios, donde sería adorado y respetado como Dios. El perfeccionismo es en realidad, muchas veces, orgullo y arrogancia, disfrazados con ropas de falsa piedad y falso celo por Dios. Es por eso que el perfeccionismo es terriblemente destructor.
Dios quiere convencernos que solo Él es Perfecto, por que solo Él es Dios y asimismo quiere enseñarnos que nosotros no somos más que débiles e imperfectas criaturas y que por nuestras propias obras, nunca seremos aceptos ante Él. La manera de acercarnos a Dios no es EL PERFECCIONISMO sino LA HUMILLACION Y EL ARREPENTIMIENTO. ¿quién es el que se humilla y se arrepiente ante Dios? El que reconoce que ha fallado y ha pecado; la persona que se cree perfecta es altiva y orgullosa y no se humilla ante Dios, ni ante nadie.
Cuando Entendemos y Aceptamos Que No Somos Perfectos
El que confiesa sus pecados y se aparta alcanzará misericordia. Si decimos que nosotros nunca fallamos estamos mintiendo y no practicamos la verdad. Puede ser que entender y aceptar que no somos lo que aparentamos ser, nos cueste mucho, sin embargo es lo mejor que nos puede suceder. Recuerde usted que Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, no era distinto a nosotros era tan de carne y hueso, como usted y yo, también se enojaba y se frustraba, era hombre, no era Dios. Era tan humano que se quiso morir lleno de una depresión infernal muy común a veces entre los hombres de Dios. Pero el amor y la ternura de Dios lo restauraron y él regresó al sitio del supremo llamamiento de Dios para atender de nuevo sus deberes proféticos
Si pudiéramos juzgar a las personas cuando fallan de la misma manera que deseamos ser juzgados por ellos cuando nosotros fallamos, aprenderíamos a ser más justos y equilibrados. Exigimos muchas veces una perfección a las demás personas que termina volviéndose una carga pesada para ellos, tal inclinación era propia de los fariseos. Me he convencido que yo no puedo hacer nada perfecto, y que tampoco puedo hacer a nadie perfecto, eso es asunto de Dios, con cada uno y asunto de cada uno con Dios.
Cada vez que intento ver la paja en el ojo de mi hermano, tengo que acudir al cirujano divino para que me opere de alguna viga extraña incrustada entre mis ojos.
He aprendido a ver a la gente de frente, y amarla tal como son, por que así me amó Dios, y cada vez que veo en ellos alguna cosa que produce desagrado ante los ojos de Dios, trato de decírselo en espíritu de mansedumbre, acordándome que también yo soy de carne, generalmente les pongo mis manos en el hombro o en sus cabezas y oro por ellos, se que están enfrentando al enemigo más perverso de todos los siglos, sé que viven como yo en un mundo lleno de maldad y saturado de fuerzas hostiles y tentadoras. Sé que necesitan el mismo remedio que yo necesité y que a menudo necesito cuando me siento débil.
Una de mis oraciones continuas al Señor es esta: No permitas oh Dios, que mi corazón se manche, no me dejes jamás herirme, y ayúdame a recordar siempre que soy carne y débil y que por eso te necesito cada día.
Con amor desde mi imperfecto corazón, para tanta gente que como yo un día logrará lo que tanto soñamos: SER PERFECTOS COMO DIOS NOS DESEA.
lunes, 30 de agosto de 2010
La Concupiscencia

Por J Omar Tejeiro
Que nadie diga cuando es tentado: Soy tentado por Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal y El mismo no tienta a nadie. Si no que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión. Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte. Santiago 1: 13- 15
Concupiscencia es epithumia en griego, denota un intenso deseo de cualquier tipo, y que arrastra al hombre a lo malo, a través de la carne. Casi en todos los pasajes bíblicos y sagrados tiene un sentido malo. En Rom_6:12, el requerimiento a no dejar que reine el pecado en nuestro cuerpo mortal para obedecerle en sus concupiscencias, se refiere a aquellos malos deseos que están listos para expresarse en una actividad corporal. Son igualmente las concupiscencias de la carne («deseos»), frase que describe las emociones del alma, la tendencia natural hacia lo malo. Tales concupiscencias no son necesariamente ruines e inmorales; pueden ser de carácter refinado, pero son malas si son incoherentes con la voluntad de Dios. Otras descripciones además de las ya mencionadas son: «de los pensamientos» «malos deseos» «pasión de» «actitudes necias y dañosas» «deseos juveniles» «mundanos» «que antes teníais»; «carnales» «de los hombres»; «de inmundicia» «de los ojos» «del mundo» «sus malvados»
La concupiscencia es tentadora y sucia, tiene la capacidad seductora de usar la hermosura y el deseo como un gancho que atrapa y no suelta. La Biblia dice que ella destila miel de sus labios, cuando se viste femeninamente. Se hace suave y blanda como el aceite. Ama la oscuridad y lo secreto, lo oculto. Es en su naturaleza de un carácter totalmente infiel, por ello es adúltera y traidora. Se atavía no para cubrirse, sino para seducir y conquistar al falto de entendimiento. Es profundamente exhibicionista y se desnuda fácilmente, por que es hueca y vacía carente de amor verdadero. Siendo la concupiscencia una enferma sexual, es la más grande transmisora de venéreas y de SIDA. Se le llama Don Juan cuando se pone pantalones de hombre y sale como un conquistador de aventuras inmorales. Se le encuentra a veces aún agazapada entre los santuarios del Señor, tratando de atrapar a los incautos. Usa la música y los ritmos con una sabiduría demoníaca, para despertar los instintos animales y sexuales en la gente que acude a sus llamados.
La concupiscencia es materialista, fornicaria y pornógrafa, vive por los deseos de los ojos. Sus ojos son lascivos y cínicos. La morbosidad está sobre su boca maniática. Juega y se deleita con lo carnal y lo físico. Vive el instante aunque no sobreviva y muera y se condene. Sabe desnudar con la mirada, con las palabras, con sus manos y sus pies; codicia lo ajeno y lo prohibido y no se limita en nada. Conduce a los hombres en sus degradaciones al homosexualismo y a las mujeres al lesbianismo. El incesto y todas las aberraciones sexuales son hijas de esta hija maligna, su padre es Satanás, sus hermanos los ángeles caídos, ella misma es un demonio no definido pero real llamado concupiscencia.
Ella nació en los prostíbulos, creció entre los proxenetas, eligió a las Sodomas y a las Gomorras del mundo para vivir su vida de muerte enfermiza. Ama los vicios y sabe disfrazarse de piedad y de amor entre los monasterios de los religiosos del mundo. Adonde quiera entra y corrompe con su astucia y hermosura que despierta admiración extraña. Muchos no saben que están andando del brazo de la misma muerte, cuando la abrazan a ella. Ignoran que están envenenándose cuando la están besando. Van como el buey al matadero: contentos, menando la cola sin saber que les van a cortar sus cabezas. La concupiscencia no respeta a nadie, nunca tenga una cita con ella, te llevará a la muerte. No hables ni chatees con ella, pues sabe tenderte trampas... tus vestidos arderán y tú perderás tu alma.
La Indiferencia
Por J Omar Tejeiro
Entonces también ellos le responderán diciendo: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo o en la cárcel, y no te servimos?" Entonces les responderá diciendo: "De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis". Mateo 25:44-45
La indiferencia es el pecado de no hacer nada, es la negación de vivir el evangelio que aparentamos. No hace mucho que una familia entera pereció en un incendio en su propia casa. No fueron consumidos por las llamas, sino sofocados por el humo. No se vio llama alguna, ni ninguna otra señal alarmante podía observarse desde la calle; sin embargo, la muerte hizo presa de todos ellos, tan ciertamente como si hubieran sido convertidos en cenizas. Así es de fatal el pecado en sus consecuencias; pocos son destruidos por sus manifiestas y repugnantes llamas infernales, pero hay multitudes que perecen sofocadas por el humo de la indiferencia y por el adormecimiento espiritual.

En Colombia durante el gobierno del presidente Alvaro Uribe, el gobierno lanzó continuas campañas para atacar la indiferencia de los colombianos hacia el crimen y la delincuencia, el resultado fue que bajó casi en su totalidad el secuestro, los atentados terroristas y por primera vez en más de cincuenta años, los colombianos nos sentimos seguros y protegidos. La indiferencia es un pecado del alma y un error básico de la mente y conduce a la insensibilidad, la anestesia afectiva, la frialdad emocional y el insano despego por los demás. La indiferencia, es una actitud de insensibilidad y puede, intensificada, conducir al estancamiento espiritual y crecimiento del cristiano. La indiferencia endurece psicológicamente, impide la identificación con el sufrimiento ajeno, frustra las potencialidades de afecto y compasión, acoraza al individuo, e invita al aislacionismo interior, por mucho que la persona en lo exterior resulte muy sociable o incluso simpática. Hay buen número de personas que impregnan sus relaciones de empatía y encanto, pero son totalmente indiferentes en sus sentimientos hacia los demás, carecen de amor y solidaridad hacia las otras personas.
La indiferencia es a menudo una actitud auto-defensiva, que atrinchera el yo de la persona por miedo a ser menospreciado, desconsiderado, herido, puesto en tela de juicio o ignorado. Unas veces la indiferencia va asociada a una actitud de prepotencia o arrogancia, pero muchas otras es de modestia y humildad. Esta indiferencia puede orientarse hacia las situaciones de cualquier tipo, las personas o incluso uno mismo y puede conducir al cinismo. Hay quienes sólo son indiferentes en la apariencia y se sirven de esa máscara para ocultar, precisamente, su vulnerabilidad, otros han incorporado esa actitud a su personalidad y la han asumido de tal modo que frustra sus sentimientos de identificación con los demás y los torna insensibles y fríos, ajenos a las necesidades de sus semejantes. También el que se obsesiona demasiado por su ego, sobre todo el ególatra, se torna indiferente a lo demás.
Unas veces la indiferencia sirve como «escudo» psíquico, pero en otras la persona tiene muchas dificultades en la relación humana, aunque también, a la inversa, podría decirse que al tener muchas dificultades en la relación humana opta por la indiferencia, lo que irá en grave detrimento de su desarrollo espiritual, ya que para crecer y que nuestras potencialidades fluyan armónica y naturalmente se requiere sensibilidad, que es esencial para el aprendizaje vital y el buen desenvolvimiento de nuestras potencialidades más elevadas, si bien nunca hay que confundir la sensibilidad con la sensiblería, la pusilanimidad o la susceptibilidad. Muchas veces la indiferencia sólo es una máscara tras la cual se oculta una persona muy sensible pero que se auto defiende por miedo al dolor o porque no ha visto satisfecha su necesidad de cariño o por muchas causas que la inducen, sea consciente o inconscientemente, a recurrir a esa autodefensa, como otras personas recurren a la de la auto idealización o el perfeccionismo.
Esta autodefensa que es la indiferencia se manifiesta ya en la adolescencia, en muchos niños que recurrieron a la misma para su supervivencia psíquica, fuera por unas insanas relaciones con las figuras parentales o por su exceso de vulnerabilidad en la escuela y en el trato con sus compañeros o por otras muchas causas a veces no fáciles de hallar.
Los cristianos indiferentes tienen muchas excusas para serlo. Algunos alegan que intentaron hacer lo correcto pero encontraron oposición en la misma iglesia y en sus líderes, por eso se dedicaron a sobrevivir en el evangelio. Otros fueron víctimas del abuso de otros cristianos y líderes que usaron y abusaron de su sensibilidad y los lesionaron, ellos optaron por no apartarse del evangelio pero quedaron resentidos escondidos en la coraza de la indiferencia. William Shakespeare dijo: El peor pecado hacia nuestros semejantes no es odiarlos, sino tratarlos con indiferencia; esto es la esencia de la humanidad. Cualquiera que sea la excusa o la razón la indiferencia es un pecado de omisión que puede conducir a muchos, a la condenación eterna. Mateo 25:31-46
Entonces también ellos le responderán diciendo: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo o en la cárcel, y no te servimos?" Entonces les responderá diciendo: "De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis". Mateo 25:44-45
La indiferencia es el pecado de no hacer nada, es la negación de vivir el evangelio que aparentamos. No hace mucho que una familia entera pereció en un incendio en su propia casa. No fueron consumidos por las llamas, sino sofocados por el humo. No se vio llama alguna, ni ninguna otra señal alarmante podía observarse desde la calle; sin embargo, la muerte hizo presa de todos ellos, tan ciertamente como si hubieran sido convertidos en cenizas. Así es de fatal el pecado en sus consecuencias; pocos son destruidos por sus manifiestas y repugnantes llamas infernales, pero hay multitudes que perecen sofocadas por el humo de la indiferencia y por el adormecimiento espiritual.

En Colombia durante el gobierno del presidente Alvaro Uribe, el gobierno lanzó continuas campañas para atacar la indiferencia de los colombianos hacia el crimen y la delincuencia, el resultado fue que bajó casi en su totalidad el secuestro, los atentados terroristas y por primera vez en más de cincuenta años, los colombianos nos sentimos seguros y protegidos. La indiferencia es un pecado del alma y un error básico de la mente y conduce a la insensibilidad, la anestesia afectiva, la frialdad emocional y el insano despego por los demás. La indiferencia, es una actitud de insensibilidad y puede, intensificada, conducir al estancamiento espiritual y crecimiento del cristiano. La indiferencia endurece psicológicamente, impide la identificación con el sufrimiento ajeno, frustra las potencialidades de afecto y compasión, acoraza al individuo, e invita al aislacionismo interior, por mucho que la persona en lo exterior resulte muy sociable o incluso simpática. Hay buen número de personas que impregnan sus relaciones de empatía y encanto, pero son totalmente indiferentes en sus sentimientos hacia los demás, carecen de amor y solidaridad hacia las otras personas.
La indiferencia es a menudo una actitud auto-defensiva, que atrinchera el yo de la persona por miedo a ser menospreciado, desconsiderado, herido, puesto en tela de juicio o ignorado. Unas veces la indiferencia va asociada a una actitud de prepotencia o arrogancia, pero muchas otras es de modestia y humildad. Esta indiferencia puede orientarse hacia las situaciones de cualquier tipo, las personas o incluso uno mismo y puede conducir al cinismo. Hay quienes sólo son indiferentes en la apariencia y se sirven de esa máscara para ocultar, precisamente, su vulnerabilidad, otros han incorporado esa actitud a su personalidad y la han asumido de tal modo que frustra sus sentimientos de identificación con los demás y los torna insensibles y fríos, ajenos a las necesidades de sus semejantes. También el que se obsesiona demasiado por su ego, sobre todo el ególatra, se torna indiferente a lo demás.
Unas veces la indiferencia sirve como «escudo» psíquico, pero en otras la persona tiene muchas dificultades en la relación humana, aunque también, a la inversa, podría decirse que al tener muchas dificultades en la relación humana opta por la indiferencia, lo que irá en grave detrimento de su desarrollo espiritual, ya que para crecer y que nuestras potencialidades fluyan armónica y naturalmente se requiere sensibilidad, que es esencial para el aprendizaje vital y el buen desenvolvimiento de nuestras potencialidades más elevadas, si bien nunca hay que confundir la sensibilidad con la sensiblería, la pusilanimidad o la susceptibilidad. Muchas veces la indiferencia sólo es una máscara tras la cual se oculta una persona muy sensible pero que se auto defiende por miedo al dolor o porque no ha visto satisfecha su necesidad de cariño o por muchas causas que la inducen, sea consciente o inconscientemente, a recurrir a esa autodefensa, como otras personas recurren a la de la auto idealización o el perfeccionismo.
Esta autodefensa que es la indiferencia se manifiesta ya en la adolescencia, en muchos niños que recurrieron a la misma para su supervivencia psíquica, fuera por unas insanas relaciones con las figuras parentales o por su exceso de vulnerabilidad en la escuela y en el trato con sus compañeros o por otras muchas causas a veces no fáciles de hallar.
Los cristianos indiferentes tienen muchas excusas para serlo. Algunos alegan que intentaron hacer lo correcto pero encontraron oposición en la misma iglesia y en sus líderes, por eso se dedicaron a sobrevivir en el evangelio. Otros fueron víctimas del abuso de otros cristianos y líderes que usaron y abusaron de su sensibilidad y los lesionaron, ellos optaron por no apartarse del evangelio pero quedaron resentidos escondidos en la coraza de la indiferencia. William Shakespeare dijo: El peor pecado hacia nuestros semejantes no es odiarlos, sino tratarlos con indiferencia; esto es la esencia de la humanidad. Cualquiera que sea la excusa o la razón la indiferencia es un pecado de omisión que puede conducir a muchos, a la condenación eterna. Mateo 25:31-46
sábado, 22 de mayo de 2010
Mi mamá se llama Ramón

Las cosas como son. Dos leonas no hacen pareja. Dos gatos, tampoco. No pueden aparearse. Para ello tendrían que ser de distinto sexo y de la misma especie. Son cosas de la zoología. No es producto de la cultura hitita, fenicia, maya, cristiana o musulmana. Por supuesto no es un invento de la Iglesia Católica. Muchos siglos antes de que Jesús naciera en Belén, el Derecho Romano reconocía el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer. Después ellos se divertían con efebos, que para eso estaban, para el disfrute. La esposa era para tener hijos.
La palabra matrimonio procede de dos palabras romanas: "matris" y "munio". La primera significa "madre", la segunda "defensa". El matrimonio es la defensa, el amparo, la protección de la mujer que es madre, el mayor y más sublime oficio humano.
Cada palabra tiene su significado propio. Una compraventa gratuita no es una compraventa, sino una donación. Y una enfiteusis por cinco años no es una enfiteusis, sino un arriendo vulgar.Algunas ideas válidas Llamar matrimonio a la unión de dos personas del mismo sexo me parece como poco serio. Jurídicamente, un disparate. De carcajada. Que le llamen "homomonio", "chulimonio", "seximonio", lo que quieran, todo menos matrimonio, que ya está inventado hace tiempo. Nadie llama tarta de manzana a la que está hecha de peras.
Lo curioso es que cuando dices cosas como estas algunos te miran como extrañados de que no reconozcas la libertad de las personas. Y por más que les dices que sí, que respeto la libertad de todos, que cada uno puede vivir con quien quiera, incluso con su perro, pero que eso no es un matrimonio, van y me llaman intolerante. Querer es poder en este caso No sé lo que harán los parlamentarios españoles a la hora de votar. Son políticos, no juristas. Votarán por razones políticas, no según Derecho.
Las consecuencias son graves. Si un varón tiene derecho a casarse con otro varón y una mujer a hacerlo con otra mujer, ¿le vas a negar el derecho a un hermano a casarse con su propia hermana? ¿O a un padre a hacerlo con su hija? ¿No tienen el mismo derecho? La sociedad se quiebra. Huele a podrido. Como en Dinamarca.
Cuando la profe le preguntó a Pablito cómo se llamaba su madre, el niño contestó: "Mi mamá se llama Ramón"
Por José Carlos Areán, Capellán del R.C. Celta - Vigo
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La Vida del Cristiano
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