viernes, 20 de agosto de 2010

AL FINAL DE TODO...


J Omar Tejeiro R.

¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?

Al final de todo, donde una línea invisible marca el final de nuestra carrera; donde el camino termina y las fuerzas se van; donde ya la luz no nos ilumina, ¿ has pensado qué sigue después?. Es aqui donde las cosas ya no tienen valor. Es la hora cuando se marchitan todas las vanidades del mundo y llegamos todos al mismo sitio de donde salimos un día.

Los títulos, el apellido, el color, la raza, las posiciones etc, no tendrán allí valor ni sentido, las multitudes que te aplaudieron o la gente para la cual viviste, solo podrá acompañarte hasta la línea final, de ahi hacia adelante tendrás otra compañía, has pensado ¿ quién estará contigo después del final?

y todo lo que dejas, por lo cual luchaste, y te esforzaste tanto ¿ para quién lo dejas? Tendrán ellos la misma piedad que tú? el mismo celo por las cosas? merecen ellos heredar sin esfuerzo lo que a ti te costó tu sangre? no le estarás dejando tu heredad a los necios? no irás a enriquecer a algún ocioso de este mundo?

Vale la pena que te olvides de Dios? vale la pena que te olvides de los que merecen tu amor y tu respeto? vale la pena que te olvides de ti mismo, por que no te queda tiempo para acordarse, de Dios, de los que te aman y aun de ti mismo? eres una persona demasiado ocupada, que no tienes tiempo para ocuparte de las cosas que alimentan el espíritu?

Y al final de todo, ¿ que has hecho? construíste un imperio en esta tierra y perdiste el cielo? te hiciste de un nombre respetable entre la sociedad y el medio, pero arriba no aparece tu nombre? hiciste sonreír al mundo y complaciste a todos, pero por dentro jamás te sentiste feliz, ni satisfecho?

Escuche ahora el sonido de las campanas eternas: Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras. Mateo 16:26-27

¿ Sientes hoy que te has equivocado? Aun hay esperanza para tí amigo, tu final no ha llegado, escuche la voz de Dios que te dice: He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.Apocalipsis 3:20

Deja que Jesús te acompañe desde hoy, hasta el final y siempre.

EN LA CASA DEL ALFARERO


J Omar Tejeiro

Jeremías 18:1-4



Dios es perfecto, en esto usted y yo estamos de acuerdo. Usted y yo, sabemos que Dios no ama la mediocridad, El aprecia la excelencia y la excelencia de Dios está tocada de su gloria. Cuando no hemos visto a Dios tenemos que conformarnos con una versión narrada y relatada, al estilo del actor de turno; somos entonces cristianos que vivimos con una fe prestada, con la experiencia prestada de otros, con las revelaciones prestadas de aquellos que han palpado cosas mayores. El poeta Job lo declaró asi, en el día de su glorioso encuentro con Dios: « de oidas, te había oido, más ahora mis ojos te ven»


Cuando Dios habla de la excelencia del poder de Dios, la misma está vertida en vasos de barro (2a Cor 4:7- 18).
Es un misterio para la lógica y la razón que El Tesoro de Dios esté guardado en un recipiente de barro; que algo tan glorioso y de tanto valor esté dentro de algo tan frágil y tan débil, es verdaderamente incomprensible.
Pero más dificil de entender y de aceptar es que La Excelencia de Dios (SU GLORIA) esté marcada de tribulaciones, de apuros, de persecusiones y derribamientos; de menosprecio y de muerte; de padecimientos sin límites, de desgaste exterior y de gemidos de angustia.

EL GLORIARSE EN LAS APARIENCIAS

Si El Divino Alfarero es Todo Perfecto, el barro es todo imperfecto. Con un mortal y apestoso hedor de soberbia y de apariencia, el barro presume discutir con El Alfarero para decirle « por que me haces asi» « por que me haces esto».
Presume conocer a Dios estando aun en el fango, presume ser un vaso útil cuando no es más que inútil barro y suciedad que mancha. Pero el barro que conoce a su hacedor ha sentido sus manos puras de alfarero, ha sentido el duro proceso del perfeccionamiento. Ha sido moldeado en su alma con los dedos perfectos del Hacedor Divino.

LA FORMA LA DA EL ALFARERO Y NO EL VASO

La causa de nuestra ruína ministerial se debe a que jugamos a ser «dioses» «alfareros» «poderosos» Dios nos pone como un MODELO DE VASIJA UTIL y nos exhibe ante el mundo y su iglesia COMO UNA DE SUS OBRAS, pero repentinamente la vasija presume ser gloriosa por si misma, siente que es bella por si misma, olvidándose que en otro tiempo no era mas que fango.

¿CUANTAS VECES HEMOS PECADO?

¿ cuántas veces hemos pecado de soberbia, por que hemos desplazado a Dios, como El Autor, o lo hemos desplazado como El Alfarero, o lo hemos desplazado como el Buen Pastor, dentro de la Iglesia, de la cual muchas veces presumimos ser «sus dueños» ? ¿ O cuántas veces hemos fallado como esposos y padres en nuestros hogares forzando a nuestros hijos a entrar en NUESTROS PROPIOS MOLDES o presionando a nuestro cónyuge, PARA QUE SEA AQUELLO QUE NOSOTROS QUEREMOS Y A LA MANERA NUESTRA?

LA HUMILLACION UN COSTOSO CAMINO PARA LA CARNE...

Alguna vez lei que hacer un sermón nos puede gastar 20 minutos, pero formar a un hombre puede gastarle a Dios, 20 y 40 años. Tengo que decirles de todo corazón, que desde que me enamoré de Berlides, me propuse trabajar por hacerla dichosa y vivir para contruir un hogar feliz... Pero del dicho al hecho, como ustedes saben, hay mucho trecho... Y hemos tenido en verdad un hogar bendecido y precioso y Dios nos ha regalado unos hijos que me animan e inspiran cada dia, pero como ustedes, también nosotros, siempre andamos en pos de lo perfecto. Todos nuestros hijos han sido siempre una bendición en nuestras vidas y ministerio... Y considero esto un tremendo regalo de Dios. Pero déjeme contarle algo que sucedió en mi hogar y casi me aniquila.

CUANDO QUISE MORIRME

Antes de que me sucediera a mi, pensé siempre que era una cosa de cobardes el desear morirse, hasta que esta realidad me tocó.Le había pedido a mi hijo mayor realizar una visita a una hermana que estaba necesitada de que la visitásemos, en tres ocasiones, y debido a sus muchas ocupaciones estudiantiles y con la iglesia no lo habia hecho. Mi hijo se convirtió al Señor a los cuatro años, y a los 8 años empezó a predicarle a los niños en los cultos especiales de niños, hoy dia tiene 16 años, es bautizado con el Espíritu Santo y es un gran colaborador nuestro en la iglesia.

Aquel dia mi hijo estaba descansando y viendo un programa de televisión, entonces lo llamé para preguntarle si habia visitado a la hermana que requeria ser visitada, me respondió que no, y entonces mi carne reaccionó con tal torpeza que maltraté con palabras duras y torpes a mi hijo. Yo mismo provoqué a ira a mi hijo, el cual reaccionó como nunca antes lo había visto, herí de tal manera sus sentimientos que actuó sin contenerse, en una furia extraña. Cuando me di cuenta de mi error , ingresé a mi cuarto donde mi hijo lloraba, y decia cosas que me partieron el alma... Me sentía pecador y criminal, quise pedirle perdón y él me expresó que no deseaba hablar conmigo.

Me sentí tan impotente en aquel momento y tan malo que me lancé al piso a llorar y a gritar, tuve el temor en ese instante de que mi hijo se fuera al mundo por culpa mia... Entonces le dije a Dios que me quitara la vida, que yo no era digno de seguir predicando, mi hijo se arrodilló al lado mio, y me abrazó, humildemente, me perdonó y me pidió perdón, nos abrazamos y pasamos un momento juntos, luego quedé solo en mi cuarto, con deseos de morirme... ! No quiero vivir, Señor ¡ era toda mi oración.

MUERTE O HUMILLACIÓNMientras invocaba a Dios, para que me quitara la vida... Sentí repentinamente que me quedaba sin fuerzas, y empecé a darme cuenta que EN VERDAD ME ESTABA MURIENDO, sentí que me faltaba el oxigeno y que todo giraba a mi alrededor, ! Me estoy muriendo, Dios...! Exclamé... Senti la horrible presencia de la muerte, y le dije a Dios de nuevo, que me estaba muriendo... Entonces Dios me habló y me dijo: Tú me has dicho que quieres morirte... ¿ aun quieres morirte? o ¿ quieres humillarte?! Me humillo ante ti, Señor! Exclamé de todo corazón.

Y aquel dia vi toda la apariencia de padre perfecto, con la cual me cubria, hecha pedazos, por Dios. Me di cuenta que como padre, yo era un fracaso. A los 20 años de misionero descubri, que algo andaba mal en mi vida como padre, como esposo y como siervo de Dios.
Estaba muy avergonzado con Dios, con mis hijos y con mi esposa... No me atrevia a levantar mi cabeza, dentro de mi hogar, me sentí un perfecto fracaso... Pero Dios amorosamente empezó a ministrarme.

EL BARRO EN LAS MANOS DEL ALFARERO...

Pasé la semana siguiente de dicho suceso, con mi rostro abajo, evaluando mi vida, familiar y ministerialmente... Con los ojos transparentes del Espíritu de Dios, pude ver la causa de mi fracaso y de mi tragedia... El orgullo me estaba llevando a situaciones vergonzosas y equivocadas, me arrepentí de todo corazón, y me dispuse al tratamiento del Divino Alfarero.

UN DOMINGO DIFICIL

El siguiente domingo, estaba en mi pequeña oficina, orando antes de salir a entregar la palabra, cuando siento al Espíritu de Dios hablarme en relación a la situación con mi familia... NO ERES DIGNO DE ENTREGAR MI PALABRA HOY... MIENTRAS NO PIDAS PERDON A TU HIJO Y A TU FAMILIA PUBLICAMENTE, NO TE ATREVAS A PREDICAR MI PALABRA...Senti un inmenso peso que me sobrecargó en aquel momento, sabía que era Dios quien me estaba hablando... Y pude ver nuevamente al orgullo hablándome, para que no hiciera lo que Dios me ordenaba. Cuando pasé al altar empecé a tartamudear, pero lo logré, hice pasar a mi hijo y que se parara a mi lado, luego pasó mi esposa y mis demás hijos y entonces les dije, lo que ya ustedes han leido aqui... Luego me volví a Samuel, y lo abracé pidiéndole perdón público, y le pedí perdón a mi demás familia... Entonces la iglesia se movió y empezó a pedirse perdón, unos a otros, las familias lloraban mientras se abrazaban los unos con los otros... Sobra decirles que fue una mañana inolvidable y llena de la gloria de Dios. Ese dia me sentí victorioso... Pero el Alfarero no estaba conforme...

QUIERO QUE RENUNCIES

DIOS siguió hablándome durante los dias siguientes, y me mostró algo tan triste de mi vida en relación al ministerio que me ha marcado desde aquel dia... ! QUIERO QUE ME DEJES PASTOREAR A MI ! !QUIERO SER EL PASTOR DE ESTA IGLESIA !
Como no entendía lo que Dios me estaba diciendo me volví a él en oración, mientras pensaba en una renuncia al pastorado. Una noche se lo conté a mi esposa, ella me dijo que era un asunto para orar juntos. En medio de una búsqueda intensa del rostro de Dios, junto a la iglesia, Dios empezó a mostrarme cosas muy negativas en mi vida que estaban afectando a la iglesia, de la misma manera en que se había afectado mi familia... Dios sacó a luz todo mi orgullo y mi soberbia; mi mal caracter, mi presunción de ser algo que no era, mi alto concepto de mi mismo... Me dijo que la iglesia había sido formada a imagen y semejanza mia, y que yo era el centro y el principal en la congregación. Él había venido para pedirme la iglesia. Dios quería ser el Centro, El Principal, El Pastor de la iglesia que yo consideraba mia.

QUIERO DECIRLES QUE RENUNCIO

Quince dias después en una escuela dominical, le dije a la iglesia que yo renunciaba desde ese dia a ser el pastor, y públicamente confesé mis errores y le pedí perdón a la congregación, luego les expliqué que yo sería desde aquel dia un simple ayudante y colaborador de Dios. No saben la carga que se fue de mi desde aquel dia... Lo otro que quiero que sepan es que nunca hemos experimentado tanta gloria de Dios como la que se ha hecho sentir desde entonces.

Termino diciéndoles que lo último que me sucedió y que implicó mi renuncia a la posición más alta, en Bolivia y que ejercía dentro de la organización a la cual pertenecí durante más de dos décadas, fue causada por Dios mismo, quien me pidió que renunciara a ello. Hoy comprendo a Pablo cuando dice: CADA DIA MUERO...

Estas tú dispuesto y dispuesta a renunciar a todo lo que Dios te pida, por amor a Él?
Hasta donde has podido descender en humillación, de tal forma que es para ti más fácil humillarse que cualquier otra cosa, que te aleje de Dios?
Estar frente a Dios implica estar de espaldas a los hombres, estar delante de Dios nos puede costar el abandono de la gente. Si te decides por Dios quiero decirte que te costará caro. No será fácil tu camino, ni el mio, pero vale la pena.